Es casi seguro que en esta frase -“Tu piangi? Tu piangi?!!”- resida el ‘mensaje’
último de este título superior de Verdi, que abre, aunque ‘demasiado tarde’ -como
siempre- la vía a la reconciliación y la superación del odio. Pero si es
demasiado tarde no es que sea también inútil. Qué lección la de este hombre
testarudo que estaba convencido de la bondad de una obra mal considerada y que
luchó por imponer (y de pasó le sirvió de banco de pruebas para aceptar a Boito
como libretista de sus dos últimas obras maestras), que no lo consiguió del
todo hasta un renacimiento tardío a casi treinta años de su muerte y en tierras
‘no latinas’.
La primera grabación comercial es de 1958 y en los años
sesenta era aún una rareza su reposición. Pero desde que la conocí, primero en
esa y otras grabaciones no comerciales, y sobre todo en vivo en 1961…
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