La primera parte de este concierto de la WDR Sinfonieorchester, dirigida por Cristian Măcelaru, está dedicada íntegramente a Arnold Schoenberg: la Sinfonía de cámara nº 2 en mi bemol menor op 38, en dos movimientos, que se abre con un Adagio casi sospechosamente suave, introducido por la flauta. Este ambiente engañosamente sereno pronto da paso a una atmósfera mórbida y atormentada, creada por las cuerdas.
El segundo movimiento (Con fuoco) de esta Sinfonía de cámara quizá podría evocar brevemente el estado de ánimo de las dos Serenatas de Brahms (en re mayor y la mayor), pero pronto la oscuridad parece invadir el espacio y los sombríos acordes emitidos por los siniestros metales y el corno inglés ponen fin a toda claridad y esperanza.
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