Estados Unidos

Sonido, luz, color y algo de ciencia

Roberto San Juan
martes, 2 de abril de 2024
New World Center en Miami Beach © 2024 by New World Symphony New World Center en Miami Beach © 2024 by New World Symphony
Miami Beach, sábado, 23 de marzo de 2024. New World Center, Michael Tilson Thomas Performance Hall. R. Strauss: fragmento inicial de Así habló Zaratustra. Op. 30; P.I. Chaikovski: fragmento del segundo movimiento, Allegro molto, de la Sinfonía nº 5 en Mi menor, Op. 64; L.v. Beethoven: Primer movimiento, Allegro con brio, de la Sinfonía nº 5 en Do menor, Op. 67; R. Wagner: Preludio y Muerte de amor de Tristán e Isolda; J. Wong: Inkling para orquesta y electrónica; L. Bernstein: Somewhere, de West Side Story; J. Ibsen: Segundo movimiento, Nightswimming, de Drowned in Light; J. Williams: Aventuras en la tierra, de ET, el Extraterrestre. Laura León, soprano; Indre Viskontas, presentadora; James Smith, intérprete de lenguaje de signos. Orquesta New World Symphony. Dirección: Edwin Outwater.
0,0002278

El Ultra Music Festival es un festival de música electrónica que se celebra todos los años desde 1999 durante el mes de marzo en Miami y al que acuden, según los registros oficiales, cerca de 170.000 asistentes, con un impacto económico de varios cientos de millones de dólares en la ciudad. Coincidiendo -no sé si de manera premeditada o no- con el fin de semana en el que se celebraba este festival, en el New World Center de Miami Beach tuvo lugar un concierto cuyo hilo conductor fue un viaje hacia el interior de la percepción musical. La propuesta, a medio camino entre la divulgación científica y el puro entretenimiento, contó con la participación de una nutrida representación de la New World Symphony y fue conducida por Edwin Outwater en el podio y la doctora en neurociencia Indre Viskontas. 

El formato adoptado fue la presentación de breves “píldoras” informativas a modo de charlas TED [Technology, Entertainment and Design] que jalonaban un viaje musical dividido en dos partes subtituladas, según un criterio más o menos discutible, como “la experiencia colectiva” y “la experiencia individual”. Fragmentos musicales procedentes mayoritariamente de obras del siglo XIX ocuparon la primera parte, junto con otros que, por razón que desconozco, no aparecían recogidos en el programa de mano. En la segunda parte sonaron fragmentos de obras de los siglos XX y XXI. Tanto Outwater como Viskontas se implicaron activamente en las presentaciones de las piezas, leyendo unos textos visibles en la pantalla de una televisión, al tiempo que un par de intérpretes de lenguaje de signos se encargaban de traducirlos en tiempo real. 

Las paredes interiores de la parte superior del Michael Tilson Thomas Performance Hall permiten la proyección de imágenes y vídeos en un ángulo superior a los 180 grados, y ello enriqueció la experiencia musical e ilustró algunos contenidos científicos. Se habló del proceso físico de transmisión del sonido, pero también se mencionaron las implicaciones sociales y culturales de la música, a modo de introducción a la interpretación del ‘Vals Mestizo’ de Gabriela Lena Frank (California, 1972), la tercera de sus Tres danzas latinoamericanas y que no figuraba en el programa. También se trataron aspectos puramente musicales, mencionándose procedimientos compositivos tales como la repetición -se interpretó In the theatre, de Philip Glass, que fue banda sonora de la película Drácula y que tampoco figuraba en el programa de mano-, así como la variación, la secuenciación o la intensificación.  

La primera parte concluyó con el ‘Preludio y Muerte de amor’ de Tristán e Isolda, pieza en cuya interpretación Viskontas -en el papel de oyente- y una de las violoncellistas de la orquesta se colocaron en la frente unos electrodos para medir la actividad de distintas zonas de su cerebro durante la ejecución. Previamente, en uno de los ensayos, el director Outwater se había sometido a la misma prueba y en las paredes superiores de la sala se proyectaron los resultados de los tres, en tiempo real para los dos primeros, junto a lo recogido en la grabación realizada al director. En definitiva, se trató de una representación visual de la actividad cerebral en función de la tarea que cada uno realizaba durante la interpretación de una obra musical.  

La segunda parte -en donde ya no hubo ningún añadido de piezas fuera de las recogidas en el programa- se inició con Inkling, obra para orquesta y electrónica compuesta en 2022 por el joven compositor afincado en San Francisco Jaco Wong (Hong Kong, 1992), que estaba presente en la sala. La obra parece pretender crear una representación sonora de las ondas cerebrales y tiene una parte central de carácter improvisatorio, con más de una decena de músicos distribuidos en el piso superior alrededor de la sala explorando sonidos en sus respectivos instrumentos, tales como el soplado de boquillas en los de viento, o el uso percusivo de la madera en los de cuerda. La obra contó, además, con imágenes proyectadas en las paredes simulando redes y conexiones neuronales, obra del artista visual Evan Tedlock. 

La pieza que siguió, ‘Somewhere’, de West Side Story de Bernstein, fue interpretada dos veces. En la primera, la soprano de origen cubano Laura León cantó con acompañamiento de Shih-Man Weng al piano, mientras las palabras del texto eran traducidas por James Smith al lenguaje de signos. Tras las intervenciones habladas de Viskontas y Outwater haciendo referencia a la subjetividad de la escucha, la propuesta que se llevó a cabo fue intensificar la experiencia añadiendo el acompañamiento orquestal completo y observar cómo esa mayor energía sonora se reflejaba en una mayor expresividad en los gestos de James Smith. 

Jens Ibsen es un compositor americano nacido en 1995. En 2023 compuso su obra Drowned in Light, de la que se interpretó el segundo movimiento, ‘Nightswimming’. Ibsen es una de esas personas con capacidades sinestésicas y las imágenes proyectadas, elaboradas por el propio compositor, mostraban un viaje en coche por la bahía de San Francisco en una gama cromática inspirada por los sonidos. 

Esta peculiar velada concluyó con ‘Aventuras en la Tierra’, de ET el Extraterrestre, de John Williams. 

Antes y después del concierto, en una pequeña sala habilitada para ello, el público interesado pudo experimentar otra forma de sentir la música, en concreto a través de las vibraciones del suelo, gracias a unos altavoces dispuestos bajo una tarima mientras en una televisión se escuchaba levemente a la New World Symphony interpretando música sinfónica. Ya en el camino de regreso a casa experimenté la misma sensación, pero de manera mucho más burda, con el temblor del suelo debido a la intensidad de decibelios de la propuesta sonora de David Guetta y otros DJs que intervenían ese día en el ya mencionado Ultra Music Festival

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.