Y regresó luego de once o doce años (no he podido
encontrar la crítica de entonces, pero estoy seguro de haberlo visto y
reseñado). Un espectáculo logrado de Martone, que valía la pena recuperar, y
con dos enfoques disímiles y complementarios. Para la ópera de Mascagni, un
escenario prácticamente despojado, sobre todo ocupado por sillas que se
convierten en el lugar del coro, como uno de tragedia griega, aunque
ocasionalmente se sienten también las tres mujeres de la obra. Eso no impide,
en el preludio y luego de la siciliana, que veamos la hipocresía de ese pequeño
pueblo siciliano en el que hay lugar -relevante- para el burdel que, entre
otros, visita el carretero Alfio, quien luego se sentirá ‘herido en el honor’
por la traición de su esposa.
Alguno ha encontrado errores en el rito religioso durante
el himno de Pascua; como el abajo…
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