Entre
representaciones de Cavalleria y Pagliacci la Scala realizaba otras
actividades. De las que había pude presenciar este concierto por el que había
mucha expectativa, no demasiado cumplida, salvo donde uno menos lo esperaba. La
orquesta de la Academia del Teatro, como su nombre indica, está formada por
jóvenes instrumentistas que resultaron más que sobrados para su tarea y con un
violonchelista formidable que tuvo a su cargo el solo que Verdi escribió en la
‘sinfonia’ (yo la conozco como ‘preludio’) de I Masnadieri a la intención de un notable intérprete, conocido suyo
y al que dirigió en las tres primeras representaciones de la obra. Si cito
bien, su nombre es Andrea Cavalazzi y habrá que tenerlo en cuenta.
Dirigía
Marco Armiliato que, como es sabido, es uno de los directores preferidos por
las ‘grandes estrellas’ (a veces no muy…
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