La frase
inicial, del coro, da ya, textual y musicalmente, el clima lúgubre y sombrío
que es propio de esta ópera, a lo que se debe, para algunos, su poca
popularidad pese a haber sido bien recibida en su momento. Otros apuntan a una
situación dramática única, básicamente igual de principio a fin, lo que la hace
-para una obra de Verdi- dramáticamente monocorde. Pero en una de sus cartas a
Piave, Verdi demuestra como siempre su agudo sentido teatral en este sentido
(para quien quiera leerla está en el ‘Copialettere’ pag. 426, y citada en gran
parte por Osborne en su The complete
operas of Verdi, Indigo, Londres, 1977, cap. VI).
En cualquier caso, y no
sólo porque anticipa algunas otras obras más maduras o significativas, resulta
sumamente interesante y se comprende el interés, sobre todo de los barítonos,
por interpretarlas. Para una…
Comentarios