La aparición de una soprano tan famosa como
Sonya Yoncheva en una ópera como Norma,
en un teatro donde nunca antes había interpretado tal papel y junto a un tenor
como Joseph Calleja, es un acontecimiento que necesariamente despierta una
cierta expectación. El que la puesta en escena sea la de Jürgen Rose, estrenada
en 2007 con Edita Gruberova en el papel protagonista (uno de sus últimos debuts
escénicos, sino el último de todos) hace inevitable recordar a la gran diva
eslovaca y también, aunque no queramos, casi obliga a hacer comparaciones, que
aquí, sin embargo, omitiremos.
En su estreno la puesta en escena de Jürgen
Rose resultó más bien decepcionante. Hoy, tras casi dos décadas teniendo que
soportar un adefesio escénico tras otro, nos parece bastante aceptable. La
escenografía es ascética, abstracta y tenebrista. Ciertamente esa…
Comentarios