Dejando
de lado todas las historias contadas sobre el momento y la forma de composición
este Requiem ocupa no sólo por eso un
lugar particular en el catálogo de obras maestras del Maestro. No suelo ir a
escucharlo en vivo con frecuencia porque salgo casi siempre con un punto o
muchos de insatisfacción debido a la ejecución. Si no considero ideal la ejecución
‘romántica’ ni tampoco la ‘neoclásica’, los intentos de ‘purismo’ con
instrumentos barrocos me ponen de malhumor. Así de cavernícola es uno. No digo
ya si intentan convertirlo en acción teatral.
En esta
ocasión fui porque estaba en Milán para ver Turandot
(hablaré en otro momento), que debía dirigir Daniel Harding, pero tuvo que
renunciar por un acontecimiento privado. Debía también dirigir este concierto
de abono que se repite otras dos veces. He estado tentado de volver al menos
una…
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