‘Porque el amor existe, e incluso una Manon puede
encontrarlo’. Así concluye el capítulo dedicado a la ópera más célebre de
Massenet en el único libro que tengo a mano sobre el autor aunque dista de
gustarme, sea por el lenguaje, sea por la idea. (Brigitte Olivier, Massenet,
Actes Sud, 1996, pág. 80). O sea, que la protagonista pasaría del amor que
‘capta’ al que ‘se da’. Y resulta que ‘hasta’ alguien como ella puede
encontrarlo. Vamos, que una frívola tirando a prostituta puede sentir el
‘verdadero’ amor, del que se da por sentado que existe. Esta sería una versión
correcta si fuera contemporánea de la obra o de La Traviata, de la que se diferencia mucho más que lo que semeja.
Cualquiera sea la noción que se aplique al personaje la
obra continúa siendo imbatible, incluso con los cortes que le han inferido las
tijeras de la producción…
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