A propósito de la última
Pasión según San Mateo, hablábamos de la manía de sustituir a las mezzosopranos
por contratenores. Pues bien, de nuevo nos hallamos ante el caso. Imagino que
resulta más barato contratar a un contratenor que a una mezzosoprano, porque si
no no me lo explico. El hecho es que Tim Meads, de reconocido prestigio entre
los contratenores, se encarga de la parte normalmente encomendada a una mezzo o
contralto. Su voz no es bonita, su timbre es agrio, su interpretación del
famoso «He was despised» no se distingue ni por su hondura ni por su fineza. En
fin, una interpretación sin más.
Tampoco se entiende por
qué la parte de soprano es encomendada a dos intérpretes distintas, máxime
cuando ambas tienen (bonitos) granos de voz bastante próximos. Eso sí, los
graves de Lauranne Oliva son poco audibles, mientras que Barath,…
Comentarios