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Daniel Barenboim: 'Israel necesita la paz moral y estratégicamente'

Luisa del Rosario / Canarias7
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0,0001043 Vestido de oscuro y con cara de cansancio, tras un ensayo de casi 3 horas con la Staatskapelle Berlin, apareció Daniel Barenboim ante la multitud de periodistas que se congregaron en el hall del Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife el viernes.Un breve repaso a los temas tópicos -¿qué le parece el Festival?, ¿le gusta España?...- y sus consecuentes respuestas de cortesía –“Excelente”; “es un país que me encanta, me siento como en casa” - sirvieron para romper el hielo y hablar de su apasionamiento: la música, y de su pasión: Israel.Barenboim, premio Príncipe de Asturias de la Concordia junto al intelectual Edward Said, arremetió duramente contra Ariel Sharon y su política respecto al problema palestino. Un hombre juzgado por su propio pueblo, en referecia a Sharon y a la masacre del 82, “¿cómo es posible que esté presidiendo Israel?”. Eso, dijo el músico, “habla mal de él y de Israel”.Barenboim aseguró que Israel necesita la paz “moral y estratégicamente” porque “lo que está ocurriendo ahora no solo hace sufrir al pueblo, sino que pone en peligro la existencia del Estado a largo plazo”. “No se trata”, continúa, “de darle un caramelito a Palestina, sino que es una necesidad para todos” e incluyó a Europa porque “si no se arreglan los problemas de Oriente Medio, los actos terroristas de los fundamentalistas Islámicos”, vaticinó el músico, “puede llegar al viejo continente”.El director argentino-israelí que recientemente adquirió la nacionalidad española otorgada de forma extraordinaria por sus méritos culturales, abogó por una solución dialogada entre israelíes y palestinos porque “hasta ahora” explicó “parece que nadie escucha las necesidades del otro”.“Creo que no es tan complicado, ahora estamos viviendo un momento en el que ambas partes están utilizando medios no sólo en contra del otro, sino de ellos mismos”.Barenboim se avergonzó de una situación -la ocupación de los territorios- que dura casi 36 años, al tiempo que comprende la necesidad de Palestina de tener su propio Estado. A pesar de que reconoce que el territorio es limitado, y eso es un problema, Barenboim cree que una posible solución podría ser la creación de una federación entre Israel, Palestina y Jordania, además de que la independencia de Palestina tendría que celebrarse el mismo día que la de Israel (15 de mayo) para que la fecha no signifique una “fiesta” para los hebreos y una “catástrofe”, como la llaman ahora, para los árabes.El músico insistió en la necesidad de que se hagan “gestos simbólicos” por la paz, y en este sentido recordó su trabajo con la West-Eastern Workshop, que este año volverá a Sevilla. “Cuando la orquesta que formamos con estos jóvenes pueda tocar en cada uno de los países representados significará que estamos en el buen camino”.“La música es algo que puede equilibrar la cabeza, el corazón y el estómago”En su faceta como pianista, Barenboim dijo que está “clavado” en la Suite Iberia, de Isaac Albéniz, “sigo soñando con poder tocarla completa” aseguró tras explicar que ha tocado los dos primeros libros de la obra, pero que los otros cuadernos los continúa “trabajando lentamente”. El podio le ocupa el poco tiempo que le queda entre gira y gira y entre Chicago y Berlín, pero sigue aferrado a distintos proyectos como intérprete, entre ellos tocar completo El clave bien temperado, de Johann Sebastian Bach.Barenboim cree que la sociedad actual no otorga la importancia adecuada a la música y que los polìticos prestan poca atención a la educación musical. Un ejemplo de ello es la Universidad de Chicago, una de las más importantes del mundo, según el músico, y en la que “hay personas inteligentes y cultas para las que la música no existe” y eso en su opinión “es un problema”.“A principios de siglo el que conocía a Kandinsky, conocía a Schoenberg, el que conocía a Picasso, conocía a Stravinsky...” es una cuestión de cultura, añadió, y no es porque “la música contemporánea sea más difícil o poco accesible”.“Siempre hubo música accesible y música difícil. La accesibilidad de una obra no tiene necesariamente que ver con la calidad. Uno piensa que porque es profunda es difícil, y al contrario, pero no es verdad”. El pianista puso como ejemplo los Cuartetos de Beethoven y la música de Johann Strauss. Los primeros son muy complicados y, sin embargo, se interpretan mucho. La música de Strauss, en cambio, parece muy sencilla pero el director asegura que no lo es.“La música contemporánea es un problema complejo, pero el problema una parte importante del público, y especialmente los intelectuales, han perdido el contacto con la música”.Como en el caso de Israel, al que Barenboim llama "estado contradictorio", el director cree que la música también encierra una paradoja: “sirve para olvidar problemas diarios, para evadirse y al mismo tiempo a través de ella se puede entender al ser humano, a las religiones...”. La música, sentenció, “es algo que puede equilibrar la cabeza, el corazón y el estómago. Lo emotivo, lo temperamental y lo racional”.Para el director, la música “no sólo es un placer, no es un lujo, no es una copa de champán. Es algo serio, divertido, importante... Para que tenga el lugar que debería ocupar en la sociedad tendría que formar parte de la educación en las escuelas”.Desde hace cincuenta años, añadió, “la música se ha metido en una especie de torre de marfil inaccesible. La culpa de ello es la falta de educación”.“No trato de imitar a Fürwangler”Barenboim reconoció que áun sigue pensando, cuando afronta el trabajo de una partitura orquestal, “cómo lo hubiera hecho Fürwangler”. Según el músico, Fürwangler epresenta para él “todo el bien que es posible”. Del director alemán “he aprendido mucho. No trato de imitarlo pero muchas veces me pregunto cómo lo haría él”. El verdadero respecto, continuó “no es imitarlo sino entender el por qué y encontrar el camino propio”.El trabajo de director, explicó Barenboim, es muy difícil, y al compararlo con la interpretación al piano, dice el música, no te ofrece el “contacto físico con el sonido”, esto es, “el director de orquesta es el único del conjunto que no hace música directamente”, por lo que pierde el “placer sensual sel sonido”.Daniel Barenboim, director titular vitalicio de la Staatskapelle Berlin desde el año 2000, dirige en el marco del festival de Música de canarias la integral de sinfonías de Schumann. En concreto, tras su paso por Santa Cruz de Tenerife, al frente de la mencionada Staatskapelle interpreta el lunes 13 de enero, en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria, las sinfonías 1 y 3 de Schumann, y el martes 14, en el mismo espacio, las sinfonías 2 y 4.
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