No me invento nada. ‘Black sheep’ llamó al verdadero
protagonista de la obra maestra de Rossini Rodney Milnes en un célebre artículo
en el Spectator de 1985 sobre el porqué de la perenne actualidad de esta
música que desde temprano, cuando no la consideraban muchos de lo mejor del
maestro, se caracterizaba por su "nerviosa explosión de vitalidad’’. Y Richard
Osborne que recoge todos estos y más datos en su Rossini (Dent, 1986, versión revisada de 1993 recapitula en las
mismas páginas (cap. 25: Il Barbiere di
Siviglia and the transformation of a tradition, pág.184 y sigs.)
“En 1816 el Fígaro de Rossini sorprendió e irritó a un
público que en gran medida no se lo esperaba. Aquí, en su nueva manifestación,
en el ‘Largo al factotum’ de Fígaro se encontraba la personificación misma de
la antigua fuerza motriz, el libidinoso élan
vital que está…
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