Cuarenta y ocho años de vida, una capacidad de algo más de 3,500 asientos, público numerosísimo, un servicio de prensa eficiente y de una amabilidad más que encomiable que además tiene un real interés por su trabajo, una orquesta y un coro inmejorables en una ciudad de una vitalidad cultural increíble (simultáneamente había conciertos de la prestigiosísima Sinfónica dirigida por Dutoit y en otro auditorio -de una universidad, hago notar, que yo quisiera en todos los sitios- música de cámara con Pinchas Zukerman y otros menos conocidos pero no inferiores: me las he visto y deseado para poder hacer todo y dejar un lugar para el teatro de Shakespeare: ¿quién se acuerda del terrible frío?).Con semejantes cartas de presentación, sólo le faltaba a la Lyric Opera llevarse la palma de haber estrenado ya Thais en 1959 (o sea cinco años después…
Comentarios