En una entrevista en el programa de mano Gergiev defiende con ardor esta obra y se muestra confiado en que podrá dar un impulso a su recuperación para el repertorio, no sólo en los teatros rusos. Hay que reconocerle al maestro un fervor en la empresa que hasta ahora ha conseguido, no sé si para siempre y desligado de su presencia, ampliar el conocimiento en Occidente (y también en su propio país), de una serie de obras maestras o de gran interés: la lista es larga y no voy a caer en la trampa de olvidar o agregar alguna que ya se defendía modestamente sola. Pero me temo que con la obra del gran pianista, pedagogo y fundador de los conservatorios rusos, Anton Rubinstein, va a ser difícil. Con todo el respeto por el músico, este título, único que es algo más que un nombre en el papel de los quince que escribió para el teatro, puede ser…
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