Alemania

Vox Luminis

Juan Carlos Tellechea
Vox Luminis
Vox Luminis © 2026 by Marco Borggreve
Essen, domingo, 25 de enero de 2026.
Gran sala auditorio Alfried Krupp de la Filarmónica de Essen. Coro Vox Luminis XL. Director musical Lionel Meunier. Thomas Morley (1557-1602), "Funeral Sentences". Thomas Tallis (1505-1585), "Spem in alium", "The Lamentations of Jeremiah". Alessandro Striggio (1536/37-1590), "Ecce beatam lucem". John Sheppard (1515-1558), "Media vita in morte sumus". Concierto del ciclo ''Chorklang · Alte Musik bei Kerzenschein. Chorklang der Sphären'' (Sonido coral Música antigua a la luz de las velas. Sonido coral de las esferas). 80% del aforo.
0,0014305

Los conciertos del coro a capella Vox Luminis XL, dirigido por Lionel Meunier, son una experiencia única y verdaderamente hermosa para el espectador que tenga la oportunidad de presenciarlos, como ocurrió esta tarde en el ciclo A la luz de las velas de la Filarmónica de Essen con el motete a 40 voces Spem in alium de Thomas Tallis; o para el oyente, al escuchar fascinado sus grabaciones (sello Ricercar/Outhere Music, France). A ambos les resulta un ejercicio de renovación espiritual reconfortante en medio de las tensiones de la estresante vida moderna.

Aquí es donde se aprecia en toda su magnificencia el poder y la magia de la voz humana. Las características especiales que elevan estas interpretaciones vocales al rango de la singularidad son, además de una cautivadora pureza de entonación y un emocionante sonido mixto en los tutti, los timbres individuales y exóticos de los solistas, cuyo carácter memorable imprime su sello en la marca artística con más fuerza que cualquier homogeneidad estéril de un sonido «blanco». El conjunto se especializa en el repertorio inglés, italiano y alemán de los siglos XVII y principios del XVIII.

A la luz de las velas

En esta "velada", propiamente dicha, Vox Luminis XL comenzó con Funeral Sentences, de Thomas Morley, antes de continuar con Spem in alium y The Lamentations of Jeremiah, de Thomas Tallis, así como Ecce beatum lucem, otro motete para 40 voces en cinco coros de Alessandro Striggio, y Media vita in morte sumus, de John Sheppard.

Durante la hora y media que duró el concierto (sin intervalo) el público quedó absorto, ensimismado en sus propias reflexiones, como en estado hipnótico. Ni una tos ni un carraspeo se oyeron en la sala. La concentración era total. El coro en su formato XL surgió en 2022 como respuesta al deseo artístico de incorporar programas de geometría variable, así como para satisfacer la demanda de producciones de mayor envergadura.

Catedral gótica

Cuando ingresa cantando a la sala, el grupo dividido en dos grandes coros mixtos lo hace en lenta procesión desde los pasillos a izquierda y derecha de este gran auditorio Alfried Krupp. La excelente resonancia del recinto le da la sensación al público de sentirse como en una catedral gótica, pero en medio de un relieve acústico estereofónico:

I am the resurrection and the life, saith
the Lord: he that believeth in me, though
he were dead, yet shall he live: and
whosoever liveth and believeth in me
shall never die. (…)

Funeral Sentences

Ya sea el nacimiento de un heredero al trono o una ceremonia fúnebre, la familia real británica siempre ha celebrado estos momentos de alegría o tristeza con elaboradas ceremonias religiosas. Como ocurrió el 21 de febrero de 1695. Ese día, casi todo Londres salió a las calles para despedirse de su reina. La reina María había fallecido poco antes a causa de la viruela.

Al son de los tambores cubiertos con velos, una gran procesión se dirigió hacia la abadía de Westminster. Y una vez llegados a la abadía, resonaron sublimes y conmovedores cantos fúnebres, compuestos por dos de los compositores ingleses más importantes. Thomas Morley y Henry Purcell habían escrito estas llamadas Funeral Sentences para otros funerales.

Entrada

Sin embargo, sus coros, expresivos y a la vez bastante sobrios, siguen constituyendo hoy en día el marco musical ideal para este tipo de despedidas reales. En particular, las composiciones de Morley basadas en textos del Antiguo Testamento se convirtieron en un modelo a seguir para las generaciones posteriores de compositores ingleses.

Sus Funeral Sentences constan de tres Dirge Anthems. Estos himnos fúnebres, en su mayoría también compuestos de varias partes, se interpretaban en momentos concretos de la liturgia. El First Dirge Anthem se cantaba a la entrada del cementerio, antes de que la procesión se dirigiera a la iglesia o a la tumba.

Conmovedora

El segundo himno se cantaba en la tumba. Y The Third Dirge Anthem se entonaba mientras se echaba tierra sobre el ataúd. Las Funeral Sentences de Morley se interpretaron por primera vez en 1603 con motivo del funeral de la reina Isabel I. Y aunque no se conservan documentos de este acontecimiento, es probable que los cantos fúnebres de Morley tuvieran un efecto similar en los dolientes que muchos decenios más tarde tuvieron las Funeral Sentences» de Henry Purcell, sobre las que un tal Thomas Todway anotaba en aquel entonces: 

La música era tan hermosa y solemne que conmovió a todos hasta las lágrimas. Y, sin embargo, es una composición tan sencilla y natural, lo que demuestra el poder de la música cuando se escribe con humildad y se adapta a la ocasión.

Rodeando al público

Después Vox Luminis XL se distribuye por las primeras galerías del auditorio para interpretar el motete Spem in alium de Thomas Tallin para 40 voces distribuidas en ocho coros y de pronto el recinto resuena en cuadrafonía:

Spem in alium nunquam habui
practer in te, Deus Israel:
qui irasceris et propitius eris,
et omnia peccata hominum
in tribulatione dimittis,
Domine Deus,
creatro caeli et terrae
respice humilitatem nostram.

Audaz entrelazamiento

Durante su vida, Thomas Tallis fue considerado uno de los músicos más importantes de Inglaterra. Tallis, que pasó casi toda su vida artística al servicio de la capilla real, tenía fama de ser un gran maestro del órgano. Pero, sobre todo, con sus numerosas obras vocales, siempre había abierto nuevos caminos, al dotar a sus composiciones de textos bíblicos de una expresión «humana» hasta entonces inusual. En 1570, Tallis se puso a trabajar en el motete Spem in alium. Y con ella rompería formalmente con todo lo que hasta entonces era habitual en la música vocal inglesa del siglo XVI. Si en la polifonía vocal ya se consideraba muy atrevido entrelazar artísticamente cinco o seis voces diseñadas individualmente, Tallis presentó una composición para nada menos que 40 voces solistas.

Maravilla de la historia de la música

La base de Spem in alium de Tallis es un texto del Libro de Judith del Antiguo Testamento, en este caso, la humilde invocación a Dios. Pero con su composición musical, Tallis superó definitivamente la tradición coral litúrgica, en la que la inteligibilidad del texto recitado con sobriedad era el principio fundamental de la interpretación. En su lugar, convirtió la pieza de unos diez minutos de duración en una experiencia sonora tridimensional impresionante, en la que distribuyó por el espacio los ocho coros necesarios de cinco voces cada uno. Y aunque cada una de las 40 voces tiene su propio papel, Tallis logró con ello una misa solemne de superpolifonía. La música recorre la sala. Se producen efectos de eco entre los distintos coros, que se imitan entre sí. Y en este entramado de voces contrapuntístico y al mismo tiempo expresivo, todas las voces se unen una y otra vez en los pasajes importantes del texto, como por ejemplo por primera vez en el compás 40. Por cierto, en la representación de esta tarde se pudo disfrutar dos veces de esta maravilla de la historia de la música.

Jeremías

Entre las obras más trascendentales del compositor renacentista Thomas Tallis se encuentra también su adaptación musical de las Lamentaciones de Jeremías. Las lamentaciones del profeta Jeremías han sido adaptadas musicalmente por los compositores más importantes desde el siglo XVI. Entre ellos se encuentran Marc-Antoine Charpentier, Igor Stravinski y, precisamente, Thomas Tallis. Según el rito católico, los cantos del Antiguo Testamento se entonaban en las misas de luto del Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo en el llamado «cantus planus» monódico.

Sin embargo, con la implantación de la polifonía, Tallis creó una versión libremente polifónica a cinco voces. Las Lamentaciones narran la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 586 a. C. por las tropas del rey babilonio Nabucodonosor, así como la caída del reino de Judá. En ellas, Jerusalén se personifica como la Hija de Sión, la madre afligida, la amante violada y la viuda abandonada. Hasta hoy, los judíos ortodoxos leen las Lamentationes Jeremiae Prophetae en el Muro de las Lamentaciones.

En sus Lamentaciones de Jeremías, compuestas probablemente alrededor de 1560 para un servicio religioso privado, Tallis sigue fielmente la práctica interpretativa gregoriana, comenzando las dos partes con el Incipit lamentatio Ieremiae prophetae musical. En él se anuncia la lectura o el canto de las lamentaciones. A continuación, los versículos individuales se introducen de forma igualmente tradicional con las letras hebreas cantadas, como Aleph, Beth y Ghimel. Sin embargo, Tallis muestra de forma admirable cómo se puede transformar este esquema fijo, incluso con los medios del contrapunto estricto, en una obra de arte sonora sensible, profundamente conmovedora y, por así decirlo, humana.

La corte de Florencia

El motete Ecce beatam lucem, del compositor mantuano Alessandro Striggio, es uno de los monumentos más importantes de la música renacentista. En 1561, Striggio creó una obra vocal de dimensiones interpretativas hasta entonces insospechadas: las 40 voces se distribuyeron en cinco coros durante el estreno en la catedral de Florencia y dejaron que la música se deslizara mágicamente a través de la imponente arquitectura interior. Esta audaz obra polifónica es una celebración de la Jerusalén celestial.

De hecho, se dice que en la primera representación, cantantes disfrazados descendieron flotando sobre máquinas de nubes para ilustrar escénicamente el texto. Striggio debió de cosechar un enorme éxito con su motete durante sus viajes por Europa. Los viajes de Striggio le llevaron en los años siguientes a Viena, Múnich y París, donde se interpretó Ecce beatam lucem en honor a Catalina de Médicis.

Durante su estancia en Londres, el motete tuvo una acogida especial. Thomas Tallis se inspiró en él para componer su motete Spem in alium. Sin embargo, el motete de Striggio desapareció pronto de los archivos de la Bibliothèque nationale de Paris, donde se había catalogado erróneamente con el nombre de un tal Strusco. No fue hasta 2005 cuando se redescubrió y se identificó como la obra maestra del compositor de la corte florentina Striggio.

Ecce beatam lucem; / Ecce bonum sempiternum, / Vos turba electa celebrate Jehovam eiusque natum / aequalem Patri deitatis splendorem. / Virtus Alma et maiestas passim cernenda adest. / Quantum decoris illustri in sole, / quam venusta es luna, / quam multo clara honore sidera fulgent, / quam pulcra quaeque in orbe. (...)

Vida rodeada de muerte

John Sheppard también desempeñó un papel muy importante en la música coral inglesa del siglo XVI. Sin embargo, su obra sigue siendo bastante desconocida hasta hoy, lo que se debe, entre otras cosas, a que muchas de sus obras aún no se han publicado. Pero solo su motete a seis voces Media vita in morte sumus ya se cuenta entre las obras singulares de esa época. A diferencia de las arquitecturas sonoras de Tallis y Striggio, que a menudo provocan puro asombro, el motete de Sheppard se revela como una meditación que fluye suavemente sobre la fugacidad del ser humano, sus debilidades y fragilidades, pero también sobre su fe y su esperanza en el Dios todopoderoso. Quizás Sheppard presintió su propia muerte con su adaptación a seis voces del antiguo coral Mitten im Leben sind wir vom Tod umfangen (Media vita in morte sumus). Probablemente compuso la obra tras la larga y devastadora epidemia de gripe de finales de la década de 1550, cuyas consecuencias le llevarían a la muerte poco después.

Media vita in morte sumus
quem quaerimus adiutorem nisi te,
Domine,
qui pro peccatis nostris iuste irasceris.
Sancte Deus.
Sancte fortis.
Sancte et misericors Salvator
amarae morti ne tras nos. (…)

Los inicios

La historia de Vox Luminis comienza con el entonces joven flautista y estudiante de canto Lionel Meunier. El músico, nacido en Clamecy, Borgoña, en 1981, completó sus estudios de música antigua en el Conservatorio de La Haya. Una interpretación pública que él mismo organizó del Stabat Mater de Domenico Scarlatti llevó al bajo de 23 años a conocer a personas afines de todos los registros vocales, que en 2004 se unieron para formar el conjunto Vox Luminis.

Solo tres años después, llegó el primer contrato discográfico con el sello grabador Ricercar. El álbum debut, aclamado por la prensa especializada, estaba dedicado precisamente al Stabat Mater de Scarlatti, al que siguieron grabaciones de las Sacrae Cantiones de Samuel Scheidt y las Musikalische Exequien de Heinrich Schütz. Todas ellas están incluidas en una caja conmemorativa del sello Ricercar/Outhere Music France publicada en 2024. Para los aficionados a las interpretaciones especialmente equilibradas y, sin embargo, inconfundibles de la polifonía renacentista y del barroco temprano (alemán), esta es una colección muy especial.

Actuaciones

Poco a poco, los cantantes fueron ampliando su repertorio del siglo XVII y principios del XVIII, al tiempo que ampliaban el radio de acción de su actividad musical. Pronto llegaron invitaciones para el MAfestival Bruges, el Oude Muziek en Utrecht, el Wigmore Hall de Londres, el Musikfest Bremen y el Boston Early Music Festival.

En 2014, Lionel Meunier fundó su propio conjunto instrumental, cuyo puesto de concertino confió a Tuomo Suni. Las giras por América del Norte y del Sur completaron la creciente internacionalización. En 2017/2018, Vox Luminis estableció nuevas colaboraciones que le permitieron ampliar su repertorio sobre una base aún más sólida: la cooperación con la Orquesta Barroca de Friburgo, la primera residencia en el Concertgebouw de Brujas y una iniciativa programática conjunta con la Federación Valonia-Bruselas.

Vox Luminis XL

A partir de entonces, se abrió el camino para interpretaciones y grabaciones pioneras, como King Arthur de Henry Purcell, el Réquiem de Heinrich Ignaz Franz von Biber o Orphée aux Enfers de Marc-Antoine Charpentier.

En 2021/22 se produjo el inicio de Vox Luminis XL, una formación ampliada en número para proyectos específicos, con la que también fueron posibles interpretaciones como el motete a cuarenta voces Spem in alium de Thomas Tallis. El núcleo duro sigue estando formado por entre 8 y 13 vocalistas y dos músicos de continuo.

Hitos

Vox Luminis 20 Years. Caja de 21 CDs. © 2024 by Outhere Music.Vox Luminis 20 Years. Caja de 21 CDs. © 2024 by Outhere Music.

La caja, que documenta la actividad discográfica del conjunto desde sus inicios hasta 2021 en álbumes representativos, incluye entre sus momentos más destacados el Magnificat de J. S. Bach, el Dixit Dominus de Händel, el Réquiem de Johann-Joseph Fux o la Brockes Passion de Reinhard Kaiser. Entre los compositores menos conocidos a los que el conjunto ha rendido homenaje en su discografía se encuentran Johann Joseph Kerll o Andreas Hammerschmidt.

La singularidad es una de sus más notables características. Así, en numerosas grabaciones se encuentran los nombres de Zsusi Tóth, Sarah Jäggi (soprano), Jan Kullmann, Barnabás Hegyi (contratenores), Robert Buckland, Philippe Froeliger (tenores), Lionel Meunier, Sebastian Myrus, Matthias Lutze (bajo), por nombrar solo algunos, cuyas sutilezas sonoras y cualidades específicas no pasan desapercibidas para el oyente atento.

Casi 800 conciertos

Hablando de aniversarios: el 17 de marzo de 2024, cuando se publicaba esta caja de 21 CDs, Vox Luminis ofrecía su concierto número 700 con la Pasión según San Mateo de Johann Sebastiani en el Amare de La Haya, y poco después actuaba como artista residente en las Semanas Bach de Turingia. El grupo ofrece 70 conciertos al año. Así que a esta altura de su vida artística deben de estar acercándose a los 800 recitales.

Las ovaciones y aclamaciones del público esta tarde en la sala Alfried Krupp de la Filarmónica de Essen fueron tan efusivas que el conjunto salió y entró dos veces al escenario para agradecerlas con reverencias. El director Lionel Meunier hizo entonces una señal con la mano pidiendo silencio y el coro Vox Luminis XL volvió a interpretar como bis Ecce beatam lucem de Alessandro Striggio.

El próximo martes 17 de febrero Vox Luminis se presentará en el Palau de la Música de Valencia, el martes 24 de marzo lo hará en el Auditorio Ciudad, de León, al otro día en el Auditorio Nacional, de Madrid, y el jueves 26 en la Sociedad Filarmónica, de Bilbao.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.
🎂 Mundoclasico.com cumple 30 años el 1 de mayo de 2026

Desde 1996, informamos con independencia sobre música clásica en español.

Para disfrutar plenamente de nuestros contenidos y servicios, regístrate ahora. Solo lleva un minuto y mejora tu experiencia como lector.

🙌 Registrarse ahora