Italia

El final de una trabajosa Tetralogía

Jorge Binaghi
Wagner, Götterdämmerung. Puesta de McVicar
Wagner, Götterdämmerung. Puesta de McVicar © 2026 by Brescia e Amisano / Teatro alla Scala
Milán, domingo, 1 de febrero de 2026.
Teatro alla Scala. Götterdämmerung, libreto y música de R. Wagner. Puesta en escena: David McVicar. Escenografía: D. McVicar y Hannah Postlethwaite. Vestuario: Emma Kingsbury. Luces: David Finn. Coreografía: Gareth Mole. Video y proyecciones: S. Katy Tucker. Maestro de armas: David Greeves. Intérpretes: Klaus Florian Vogt (Sigfrido), Camilla Nylund (Brunilda), Günther Groissböck (Hagen), Russell Braun (Gunther), Johanns Martin Kränzle (Alberico), Olga Bezsmertna (Gutruna y Tercera Norna), Nina Stemme (Waltrauta), Christa Mayer (Primera Norna), Szilvia Vörös (Segunda Norna), Virginie Verrez (Flosshilde), Svetlina Stoyanova (Wellgunde), y Lea-Ann Dunbar (Woglinde). Orquesta y coro del Teatro (director: Alberto Malazzi). Dirección de orquesta: Alexander Soddy.
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Y así llegamos a la última jornada. Luego de estas representaciones vendrán dos ciclos completos del dichoso Ring, por ahora con un solo cambio en el reparto y en una jornada, de modo que no intentaré siquiera ver el que dirigirá Simone Young, como ha ocurrido también hasta ahora. Yo, luego de la cancelación un tanto ‘brumosa’ de Thielemann, responsable en gran parte del reparto, he visto siempre a Soddy, y prefiero quedarme con esta impresión. Que no es de una gran versión, pero tampoco como para que sea matemáticamente silbada en su parte escénica mientras pasan ‘desapercibidas’ otras falencias.

De inolvidable en este caso sólo hubo la aparición de Nina Stemme como Waltraute o Waltrauta. Fue realmente la única voz ‘wagneriana’ (no me voy a poner a pontificar sobre esto, pero digamos para entendernos que, aparte de ese color único, tuvo volumen y extensión para dar y regalar, y fue la única sobrada en todo eso, un soberano dominio del texto y su intención, y una gran actuación. Resultado: fue acogida con una ovación al final del primer acto cuando salió a saludar porque terminaba su papel. Lástima).

Pero la pertinaz silbatina a la puesta en escena (también tuvo sus muchos aplausos) que la acompaña desde El Oro del Rhin (probablemente la peor de todos) no se entiende muy bien. ¿Es que los ‘tradicionalistas’ lo son menos en Wagner? ¿Es que no es bastante tradicional? Porque aquí se entiende todo, hay momentos de gran belleza visual y plástica (Grane, el caballo de Brunilda, nunca ha sido mejor representado), hay algunas escenas flojas, pero otras son sugestivas (la roca de la valquiria, la de las Nornas) y otras menos logradas (probablemente habría que elegir otro bailarín para representar al oro que al final se alegra de volver al lecho del río, y en los cuadros de los Guibichungos no todo funciona bien), y si los cantantes parecen estáticos o modestos como actores, la labor de Steme y la breve aparición de Kränzle como Alberico lo desmienten.

Wagner, Götterdämmerung. Dirección de orquesta: Alexander Soddy. Puesta en escena: David McVicar. Milán, Teatro alla Scala, febrero de 2026. © 2026 by Brescia e Amisano / Teatro alla Scala.Wagner, Götterdämmerung. Dirección de orquesta: Alexander Soddy. Puesta en escena: David McVicar. Milán, Teatro alla Scala, febrero de 2026. © 2026 by Brescia e Amisano / Teatro alla Scala.

Incluso el Hagen, muy aplaudido y muy discutible vocalmente, de Groissböck, a cuyo estado vocal el papel no hace ningún favor por áspero, cansado y de agudo ‘problemático’, está bien -no muy bien- en su difícil papel ‘oscuro’.

La dirección de Soddy fue buena, muy buena. Tal vez nos hayamos acostumbrado en exceso y ya no sorprende como en un principio. Lo que es seguro es que este repertorio le sienta mucho más que Mozart, a juzgar por su anterior Così fan tutte aquí mismo.

No hubo un momento sin tensión, desde la escena de las Nornas hasta el final, en absoluto crescendo. Incluso el primer cuadro de los Guibichungos (inevitablemente el momento menos interesante de toda la obra) y la escena entre Hagen y Alberico estuvieron recorridas por un malestar indefinido que les sentaba muy bien. Por otra parte tuvo bien presentes las características vocales de los cantantes y los ayudó en todo lo posible.

La orquesta respondió extraordinariamente a sus órdenes, y si resultó superior en la marcha fúnebre del tercer acto más que en el viaje por el Rhin del primero seguramente se debió al enfoque del director. El coro estuvo muy bien, pero algún momento de la sección masculina sola resultó tal vez demasiado fuerte y/o desordenada.

Hay un dicho italiano que se aplica en estos tiempos mucho en todos los campos, pero especialmente en la música lírica, y que viene a decir que hay que conformarse con lo que hay. Es probablemente cierto y ayuda a evitar críticas negativas. Pero sucede que ‘quel che passa il convento’, como se dice en el original, muchas veces no basta para hacer justicia a una obra o a un personaje, simplemente porque los compositores buscaban otra cosa que en algún momento encontraron o se encontró incluso luego de que ellos hubieran pasado a otro mundo o ninguno.

Y con Wagner, como con Verdi por ejemplo, eso pasa mucho más que con Haendel o Monteverdi o Britten.

Tomemos las Nornas: por una Christa Mayer muy en su papel como la primera, tuvimos una correcta Szilvia Vörös en la segunda y una discreta Olga Bezsmertna en la tercera, que como es tradición duplicó luego como Gutruna, donde resultó apenas suficiente, con un agudo estridente.

Wagner, Götterdämmerung. Dirección de orquesta: Alexander Soddy. Puesta en escena: David McVicar. Milán, Teatro alla Scala, febrero de 2026. © 2026 by Brescia e Amisano / Teatro alla Scala.Wagner, Götterdämmerung. Dirección de orquesta: Alexander Soddy. Puesta en escena: David McVicar. Milán, Teatro alla Scala, febrero de 2026. © 2026 by Brescia e Amisano / Teatro alla Scala.

Tomemos las ninfas del Rhin: habían estado correctas en el prólogo; aquí estuvieron bastante metálicas y ácidas en el agudo (Lea-Ann Dunbar, Svetlina Stoyanova y Virginie Verrez. Hubo diferencias entre las tres, pero no las puedo señalar).

El Günther de Russell Braun resultó opaco. Es cierto que el personaje también lo es, pero no tanto vocalmente, donde quedó algo corto aunque no lo hizo mal.

Excelente sí fue el Alberico de Johannes Martin Kränzle, adecuadamente resentido y obsesionado por ‘su’ oro y el odio a Wotan.

Una vez dicho lo necesario sobre el mencionado Hagen de Groissböck (no se me ocurre una voz conocida hoy que pueda dar buena cuenta de la parte), nos quedan los protagonistas. Son actualmente los más requeridos en general para sus respectivas partes, con la excepción de Andreas Schager para Sigfrido. Son musicales y me inspiran el mayor de los respetos.

Wagner, Götterdämmerung. Dirección de orquesta: Alexander Soddy. Puesta en escena: David McVicar. Milán, Teatro alla Scala, febrero de 2026. © 2026 by Brescia e Amisano / Teatro alla Scala.Wagner, Götterdämmerung. Dirección de orquesta: Alexander Soddy. Puesta en escena: David McVicar. Milán, Teatro alla Scala, febrero de 2026. © 2026 by Brescia e Amisano / Teatro alla Scala.

A Vogt lo he admirado siempre, a Nylund casi siempre, salvo en algún papel que me ha parecido demasiado para ella. Pues bien, ella salió mejor parada que él en este caso, pero ninguno de los dos es, a mi parecer, ideal para sus papeles, y quedan lejos de eso. El estuvo bien en los actos extremos con su timbre siempre blanco (cada vez más, pero eso es descontado) y cantó con toda la valentía posible con sus medios, que no son los de Sigfrido. Pero en el segundo la voz sonó muy fea, y más apta para un Mime que para el héroe sin miedo (un personaje para mí bastante cuestionable, pero ese es mi problema). En el tercero logró ser muy eficaz en el plano interpretativo en su escena con las ninfas, pero menos en la narración que termina con su muerte.

Ella tiene una voz algo más voluminosa, de buen color, y agudo seguro pero muy, muy metálico. Esta Brunilda es la más difícil de las tres y, como sucede con muchas, agota. Aquí ya escuchar la diferencia de volumen con Stemme en la misma escena puso las cosas en claro (aquella sigue siendo una gran Brunilda aunque haya dejado de cantarla; la voz simplemente tiene que ser así). El segundo acto es tremendo y Nylund hizo todo lo posible. El resultado fue que en el final estuvo cansada y la primera parte de la gran escena de la inmolación fue más susurrada que cantada. Correctamente se reservó para las grandes explosiones finales.

Todos muy aplaudidos por el público (mucho alemán se oía). Ahí queda.  

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