Artes visuales y exposiciones

Otra mirada (2): Lee Miller del éxito al olvido

Maruxa Baliñas
Lee Miller, Model Elizabeth Cowell wearing Digby Morton suit, London 1941. Lee Miller, Model Elizabeth Cowell wearing Digby Morton suit, London 1941. © 2025 by Lee Miller Archives, England
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El pasado 15 de febrero se cancelaba una exposición en la Tate Britain dedicada a la fotógrafa norteamericana Lee Miller (1907-1977), la segunda esposa del pintor surrealista, teórico, ensayista y promotor artístico Sir Roland Penrose (1900-1984), a quien cité hace unos días como amigo de Picasso y miembro del comité director de la Tate.  

Miller es una de esas personas sobre quien se podrían escribir varios libros y aún quedarse cortos. Dicho de otro modo, vivió varias vidas y se dejó transformar por las duras circunstancias en que le tocó vivir, aunque en sus últimos años 'desapareció', y se limitó a su faceta de esposa, madre y ama de casa, o acaso simplemente a borrarse del mundo. Aunque esto que acabo de escribir es simplemente mi imagen de Lee Miller. Y una imagen que tampoco se formó especialmente visitando esta exposición, porque no tuve la sensación de que se profundizase mucho en sus circunstancias vitales. 

La obra de Lee Miller fue redescubierta después de su muerte, no porque su marido e hijo la ignoraran sino simplemente porque ella renunció a vivir o por lo menos a vivir como artista. Incluso pidió que su archivo fotográfico -unos 60.000 negativos, publicaciones, etc. fuera destruido- y sólo tras su muerte en 1977 se creó el Lee Miller Archive, una de las principales bases para la creación de esta exposición.  

La exposición -titulada simplemente Lee Miller- era impresionante aunque no muy agradable de visitar. La expectación creada por esta fotógrafa, tan poco conocida fuera de los libros de texto y tan atractiva cuando se descubre, unido a que era una de las últimas fechas posibles para ver la exposición, hacía que las salas estuvieran tan llenas que incluso nos resultaba difícil ver las obras, era casi imposible volver atrás a repasar algo de lo ya visto y el paseo tranquilo descubriendo las obras era una opción totalmente descartada. No fue como cuando visitas la Torre de Londres y pasas al lado de las joyas de la corona sobre una cinta automática con apenas unos segundos para verlas, pero casi ... Con bastante lógica el público había creado una especie de filas y todos debíamos desfilar al mismo ritmo para así no molestarnos mutuamente. 

Lee Miller, Sin título, Paris, 1930. Lee Miller Archives. © 2025 by Lee Miller Archives, England.Lee Miller, Sin título, Paris, 1930. Lee Miller Archives. © 2025 by Lee Miller Archives, England.

Los responsables de la exposición insisten mucho en la relación de Miller con el surrealismo, pero no lo acabé de ver claro. Es indudable que se movió mucho en esos ambientes, pero acaso más por su relación con Man Ray en París (amantes entre 1929 y 1932) y luego con Penrose (amantes desde 1937, y se casaron en 1947) que por sus propios intereses, que me parecieron mucho más en la tradición de la fotografía norteamericana racionalista, incluso industrial. 

Para los que no la conozcan, Lee Miller nació en Poughkeepsie, Nueva York, en 1907 y ya desde su infancia fue frecuente modelo para su padre, fotógrafo aficionado: "Prácticamente nací y fuí criada en un cuarto oscuro". Durante sus estudios artísticos en Nueva York se convirtió en una de las principales modelos de moda y fue retratada por algunos de los mejores fotógrafos de su época, lo que le permitió aprender mucho de fotografía y decidir que: "prefiero tomar una fotografía que ser una". 

Lee Miller, "Portrait of Space", Al Bulwayeb near Siwa 1937. © 2025 by Lee Miller Archives, England.Lee Miller, "Portrait of Space", Al Bulwayeb near Siwa 1937. © 2025 by Lee Miller Archives, England.

En 1929 se trasladó a París donde estudió con Man Ray, frecuentó los ambientes artísticos surrealistas y abrió su primer estudio de fotografía, mientras seguía colaborando con Man Ray hasta el punto de que algunas de las fotografías -especialmente de moda- atribuidas o firmadas por Man Ray son en realidad obra suya. En 1932 trasladó su estudio de fotografía a Nueva York con gran éxito y realizó sus primeras exposiciones importantes, pero apenas dos años después se casó con un empresario egipcio y se instaló en El Cairo, casi abandonando la vida pública, aunque siguiera haciendo fotografías en privado y participando en círculos de artistas. 

Tenemos entonces a la niña fotografíada (y violada con 7 años por un amigo de la familia que le contagió gonorrea), y a la adolescente rebelde expulsada de varios colegios, que podríamos considerar la primera Lee Miller. La modelo de éxito que contribuyó a construir el paradigma de modelo de moda fue la segunda Lee Miller. Y la tercera, la que se va a París y es musa del surrealismo, efervescente de creatividad. La fotógrafa privada viviendo cómodamente en Egipto ... pero aburrida, también es Lee Miller. Como lo es la fotógrafa y amante de Penrose con quien se mueve por la Europa -y el mundo- prebélico. La sexta Lee Miller es la que decide permanecer en Londres durante la 2ª Guerra Mundial e inevitablemente se convierte en reportera de guerra: 

Hace años luché y me esforcé por vivir en Europa, elegí a mis amigos en estos países y su forma de vida, así que no puedo irme ahora solo porque no hay suficiente mantequilla para todos. 

Lee Miller, "David E. Scherman dressed for war", London 1942. © 2025 by Lee Miller Archives, England.Lee Miller, "David E. Scherman dressed for war", London 1942. © 2025 by Lee Miller Archives, England.

Era algo más que mantequilla lo que faltaba, y Miller acabó siendo una de las pocas fotógrafas importantes que se quedó en Londres y contó cómo era la guerra, desde Vogue pero también desde su propia responsabilidad como testigo de la historia. Esta faceta acabó dominando sobre el resto y Miller acabó realizando fotos fundamentales, como una de las primeras fotógrafas en llegar a los campos de concentración de Buchenwald y Dachau, sus reportajes -a menudo con textos propios- de lugares aún en guerra, del apartamento de Hitler en Berlín, y sobre todo del hambre y la miseria que la guerra había dejado en todas partes son un testimonio invalorable y además Miller consiguió que estas fotografías se publicaran incluso en revistas como Vogue, haciendo que el mundo se enfrentara a estas realidades: 

Normalmente no hago fotos de horrores. Pero no piensen que cada ciudad y cada zona no están llenas de ellos. Espero que Vogue sienta que debe publicar estas fotos.  

El resultado de estos años de guerra fue destructivo para Lee Miller. Se le puede llamar estrés postraumático, o tristeza profunda, o desengaño de la vida, o si se prefiere alcoholismo, adicciones, frágil salud mental. Así se sentía gran parte del mundo y así estuvo Lee Miller en los siguientes treinta años, hasta su muerte: fue una gran anfitriona, cuidó de sus amigos, le dió por la gastronomía y se convirtió en una gran cocinera, no abandonó el mundo del arte pero participaba sólo como 'acompañante', e intentó incluso olvidar su vida anterior y sus éxitos. Ya no quería 'ver el mundo', ya no tenía 'otra mirada'. 

La exposición de Lee Miller pasa ahora al Musée d’Art Moderne de París donde estará del 10 de abril al 2 de agosto de este año, y después al Art Institute of Chicago, entre el 29 de agosto y el 7 de diciembre de 2026. 

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