Händel era un extranjero que había osado triunfar con su mvsica en Inglaterra. Cuando las cosas no le fueron tan bien, la crítica cayó sobre él como una jauría hambrienta, burlándose de sus obras, de su aspecto, de su acento etc. La situación era tan desesperada en 1741 que había considerado seriamente volver a Alemania. Pero un libreto de un oratorio cayó en sus manos; el autor era Charles Jennens, famoso libretista, que había hecho una hermosa composición sobre el Mesías usando textos del evangelio y de los salmos. El libreto tenía por título Messiah, es decir, Mesías y no El Mesías como se le conoce en español. Jennens estaba especialmente satisfecho de este trabajo y se lo entregó a Händel no sin reservas. Acuciado por su paupérrima situación, Händel compuso El Mesías en 24 días sin siquiera una vez salir de su casa, sin apenas comer…
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