La
directora Kristiina
Poska debutó el pasado 12 de febrero entre aclamaciones del público
al frente de la orquesta Essener
Philharmoniker en el séptimo concierto sinfónico de la presente
temporada, con obras de Béla Bartók (Danzas rumanas), Reinhold Glière (Concierto
para trompa y orquesta en si bemol mayor op 91) y Piotr Chaikovski (Sinfonía
nº 4 en fa menor op 36).
Los seis
movimiento de las Danzas rumanas de Bartók, que abrieron la velada, se
completaron en menos de cinco minutos, aportando magistrales toques de color en
sus ágiles ritmos con aire de fogata gitana (idónea para la rápida caída de la
noche en este gélido tiempo invernal), así como toques de polca en las diversas
melodías bailables, en los que la espléndida flauta ganó el primer plano.
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