Una jirafa en Copenhague

De la guerra de Ucrania a “Tardes de soledad”

Omar Jerez
Tardes de soledad Tardes de soledad © 2025 by Lacima Producciones
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No conozco a nadie de mi entorno que haya estado en una guerra, que haya vivido en un país sometido a una dictadura, que haya conocido las dos ciudades más peligrosas del mundo en sus respectivos años, que se haya puesto frente a la mafia italiana para formalizar una crítica, que haya establecido un diálogo con miembros de la yakuza sobre el negocio de trata de personas, que haya estado con miembros de Al Qaeda y que, a su vez, fuera parte de su objetivo, que haya conocido a miembros de servicios de inteligencia y tenido el teléfono intervenido, que haya sido capaz de predecir atentados terroristas con precisión en tres ocasiones, que haya sido amenazado por grupos neonazis y haya tenido que ir con escolta durante un tiempo, que haya averiguado funciones geopolíticas al mismo nivel que las de un ministro del Interior, que haya sabido interpretar las conexiones de los cárteles de la droga con diferentes gobiernos que se suponen legítimos, que haya sabido conectar ciertos movimientos de ingeniería social para no hablar de situaciones que realmente interesan a los ciudadanos; en conclusión, que haya vivido todo lo relatado anteriormente en una sola persona, como es mi caso. 

Pues todo lo que cuento no me ha generado tanto impacto como la película documental del director Albert Serra, con su obra maestra Tardes de soledad

Me encuentro en un cine europeo, con seguridad, pudiendo salir cuando quisiera, y no conozco a nadie a lo largo de mi existencia que me haya provocado un impacto mayor como lo hizo Albert Serra con su film Tardes de soledad

He estado en el tren de la bestia y estuve a punto de llegar a la amputación, pero Tardes de soledad de Albert Serra es la película más impactante que he visto en toda mi vida, junto a Julia Martínez. Le pregunté a Julia Martínez si quería que no fuéramos del cine, ya que no paraba de llorar. 

Cuando los dos estuvimos en Ciudad Juárez, Julia Martínez lloró en una ocasión, pero en el film de Tardes de soledad lloró durante dos horas y cuarenta minutos. Julia Martínez, en Celaya, fue capaz de mirar a la muerte; en Tardes de soledad se tapó los ojos. Hemos visto situaciones que prácticamente la gente desconoce, pero lo que vimos en Tardes de soledad ha sido algo inenarrable.

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