Pedophilia: A disorder, Not a Crime. © 2026 by New York Times
Desde diversos medios de comunicación, empezando por The New York Times, llevan décadas intentando integrar tanto la pedofilia como la pederastia como prácticas aceptables, sustituyéndolas por lo que realmente son: hechos delictivos y condenables. A pesar de ello, han estado trabajando con la Ventana de Overton de manera sutil, aprovechando recursos que provienen de las élites. El artículo de The New York Times que está a disposición de quien lo quiera leer afirma que la pedofilia no es un crimen, sino una disociación.
Cuando muchos decimos que las élites llevan años buscando legalizar la pedofilia y la pederastia, se nos decía que eso era imposible, hasta que salieron a la palestra los documentos de Jeffrey Epstein, que revelan que las personas más poderosas del planeta son pedófilos y, en su mayoría, pederastas.
Estas son las mismas personas que mandan en los organismos institucionales más poderosos del mundo, quienes tienen más poder de decisión en ámbitos como la educación, la economía, las inversiones, el clima, y un largo etcétera, que lo que puede hacer un país soberano por sí solo.
Cuando estuvimos en Ciudad Juárez, teníamos conocimiento de que el exembajador de Estados Unidos en México, Earl Anthony Wayne, violó a una niña de 11 años, dejándola embarazada.
¿Alguien piensa que los mismos que se acuestan con menores van a fomentar leyes para protegerlos? La respuesta es no. No hace falta irnos a los archivos de Jeffrey Epstein o a otro país. Aquí en España, la exministra de Justicia, Dolores Delgado, en unas grabaciones declaró que jueces y fiscales estaban con menores de edad en Cali (Colombia). Pregunto de nuevo:
¿Alguien piensa que los mismos que se acuestan con menores van a fomentar leyes para protegerlos?
Pero los archivos de Jeffrey Epstein revelan mucho más. A través de las personas transexuales se ha buscado debatir sobre la condición de los menores de edad, para que, además de conocer su sexualidad, puedan experimentar con ella, como dijo la infame exministra de Igualdad, Irene Montero.
Tenemos el caso de un campamento en el País Vasco donde los monitores adultos, aparte de ducharse completamente desnudos delante de los menores, les obligan a chuparles el dedo de un pie. Por no hablar de la tesis doctoral que realizaron dos chilenos en la que defendieron la práctica de la pedofilia y la pederastia, firmada con sus nombres y apellidos. La Iglesia Católica ya tiene un historial criminal, pero tampoco se salva el Islam, con su práctica en numerosos países de adultos casándose con niñas. Incluso dentro del judaísmo existe una práctica tenebrosa donde el rabino le hace una succión genital a un bebé cuando le hacen la circuncisión.
El tema aquí es que los niños sufren abusos desde tiempos inmemoriales, sin importar si son políticos, religiosos, o si lo hacen mediante la llamada cultura woke, como varios de los archivos de Jeffrey Epstein han mostrado. Lo inquietante es que esto se abordará bajo el marco legal, y de eso habla la ventana de Overton: convertir un hecho inadmisible en un tema de debate para luego ser aceptado socialmente.
¿Sabéis cuántos niños desaparecen en el mundo? Ocho millones, y la mayoría de ellos son encontrados. Pero, ¿qué pasa con el resto de los niños que no aparecen?
Estamos hablando de tráfico sexual, tráfico de órganos y otra serie de crímenes que resultan tan difíciles de admitir como de investigar por los cauces habituales. Los niños son la nueva ventana de Overton.
Desde 1996, informamos con independencia sobre música clásica en español.
Para disfrutar plenamente de nuestros contenidos y servicios, regístrate ahora. Solo lleva un minuto y mejora tu experiencia como lector.
🙌 Registrarse ahora
Comentarios