Artes visuales y exposiciones

Los vitrales de la Catedral de Estrasburgo y su influjo allende fronteras

Juan Carlos Tellechea
Im Rahmen bleiben: Glasmalerei in der Architektur des 13. Jahrhunderts Im Rahmen bleiben: Glasmalerei in der Architektur des 13. Jahrhunderts © 2017 by Lukas Verlag
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Millares de peregrinos visitan anualmente la Catedral de Notre-Dame de Estrasburgo, en Francia, y quedan maravillados ante los coloridos vitrales que la engalanan. Estas vidrieras son famosas por su delicadeza, en particular las de los siglos XIII y XIV, tesoros medievales que ocupan una superficie aproximada de 2000 metros cuadrados.

El rosetón, del lado oeste, y el ciclo de la vida de Jesús, al sur, son, sin ninguna duda, los más admirados. La nave central de la catedral de Estrasburgo se construyó entre 1250 y 1275 y, a lo alto, tiene sus propias ventanas en el triforio (algunos fragmentos datan del siglo XII). En su estructura basilical original tenía 28 ventanas, siete en cada nave lateral, y otras 14 en el referido triforio de la nave central.

800 años

Los vitrales, salvados durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), combinan paneles originales con creaciones contemporáneas, entre ellas una vidriera moderna en la capilla de Santa Catalina, también en el lado sur de este edificio de estilo gótico tardío.

La Fundación de la Obra de Notre-Dame, creada originalmente como la Obra de Santa María en 1224 y convertida en la Logia Suprema del Sacro Imperio Romano Germánico en 1459, está cumpliendo 800 años con una serie de actos oficiales y conferencias especiales que se extienden desde enero pasado hasta julio de 2027 en cooperación con la Sociedad de Amigos de la Catedral de Estrasburgo. El miércoles 18 de marzo la Fundación presentó un informe sobre las obras de mantenimiento y conservación realizadas durante 2025; el miércoles 25 de marzo hizo lo propio con las expertas y expertos que intervinieron en la edición del libro La piedra arenisca utilizada en la construcción de la catedral de Estrasburgo, que recopila los resultados de años de investigaciones geológicas y técnicas sobre esas piedras areniscas y sobre las canteras de los alrededores de Estrasburgo de donde fueron extraídas.

Valor histórico-cultural

Una de esas interesantes disertaciones, dedicada a La narratología de las vidrieras del lado sur de la Catedral de Estrasburgo, estuvo a cargo del destacado historiador del arte Dr Michael Burger, colaborador científico del centro de investigaciones Corpus Vitrearum de Friburgo de Brisgovia (Alemania). Esta conferencia resultó ser un valioso aporte para comprender cómo Estrasburgo se convirtió en una encrucijada artística entre el gótico francés y las tradiciones del Sacro Imperio en la Edad Media.

Vitral de la Catedral de Estrasburgo. © 2026 by Andrea Goessel.Vitral de la Catedral de Estrasburgo. © 2026 by Andrea Goessel.

El Corpus Vitrearum Medii Aevi (CVMA) es un proyecto internacional de investigación en historia del arte cuyo objetivo es estudiar todas las pinturas sobre vidrio medievales conservadas o transmitidas, publicarlas, ponerlas a disposición de la comunidad científica y del público en general, así como dar a conocer su valor histórico-cultural.

Asombro en la catedral

La página de internet del capítulo de Alemania del Corpus Vitrearum cita al legendario monje benedictino Teófilo Presbítero, autor de Schedula diversarum artium (entre 1100 y 1120), en la que se describen detalladamente diversas técnicas artesanales de la Edad Media, con la siguiente observación (prefacio del libro III), válida hasta hoy cuando se entra a un templo de imponente arquitectura gótica:

El ojo humano no sabe en qué obra de arte posar primero la mirada: cuando ve las bóvedas, las encuentra cubiertas de flores como las alfombras; mira las paredes, ve una imagen del paraíso; y cuando se da cuenta de la luminosidad de las ventanas, admira la inestimable decoración de cristal y la variedad de las obras de arte más preciosas.  

Desde la época románica

El Dr Michael Burger, autor de numerosas obras especializadas sobre el tema, afirma en una contribución titulada Maßwerk auf Glas. Ornamentale Wechselbeziehungen zwischen Architektur und Glasmalerei (Tracería sobre vidrio. Interrelaciones ornamentales entre la arquitectura y la pintura sobre vidrio), incluida en el volumen Im Rahmen bleiben. Glasmalerei in der Architektur des 13. Jahrhunderts (Mantenerse dentro de los límites. La pintura sobre vidrio en la arquitectura del siglo XIII), editado por los historiadores del arte Ute Bednarz, Leonhard Helten y Guido Siebert y publicado por la editorial Lukas de Berlín, que:

Desde la época románica, como muy tarde, una ventana sin su cierre de cristal, que protege el interior del viento y las inclemencias del tiempo, pero que al mismo tiempo deja pasar la luz del día, se considera incompleta. Si bien la arquitectura gótica logró eliminar superficies de pared cada vez más grandes, la técnica de la pintura sobre vidrio tenía limitaciones estrictas en cuanto a la estabilidad de los cristales individuales. 
(…) La construcción medieval se benefició de una gran variedad de oficios que se inspiraban mutuamente. Los pintores de vidrio se inspiraban sin duda en los arquitectos y canteros de la obra de construcción, pero también los canteros podían inspirarse en los diseños de los pintores de vidrio, creados sobre tablas de madera encaladas. Además, también había carpinteros, orfebres y pintores que participaban igualmente en la búsqueda de formas.

Precisión sin precedentes

En ese mismo libro, la historiadora del arte Angela Schiffhauer, observa que:

Sin embargo, solo unos pocos monumentos del gótico tardío, cuyos vitrales se crearon durante o poco después de su construcción (entre ellos la Catedral de Estrasburgo) se han conservado in situ hasta hoy en día como conjunto de arquitectura y pintura sobre vidrio, por lo que pueden transmitir una impresión general casi original del interior de la iglesia con sus paredes de vidrio de colores.

La reciente restauración de las vidrieras del lado sur de la Catedral de Estrasburgo entre 2009 y 2012 ha aportado una nueva perspectiva sobre su estructura narrativa, afirmó el Dr Burger en su conferencia. La legibilidad recuperada, gracias a la limpieza y la restauración, los detalles iconográficos que antes estaban ocultos por la suciedad y el paso del tiempo han vuelto a ser visibles, lo que permite un análisis de precisión sin precedentes de los ciclos del siglo XIV.

Expresión y movimiento

Más allá de la simple identificación de las escenas (sobre la vida de Jesús), el Dr Burger analizó de forma minuciosa, con proyecciones de imágenes, los vitrales como un complejo sistema narrativo. Exploró cómo las vidrieras del lado sur guían la mirada del fiel para construir una progresión teológica y visual coherente. Destacó cómo estas narraciones (vida de María e infancia de Jesús, realizados hacia 1330), en diálogo con la arquitectura, se insertan específicamente en el espacio físico del lado sur de la catedral para interactuar con la luz y el recorrido de los visitantes por la nave.

Vitral de la Catedral de Estrasburgo. © 2026 by Andrea Goessel.Vitral de la Catedral de Estrasburgo. © 2026 by Andrea Goessel.

Gracias a la restauración de las vidrieras, el Dr Burger puso de relieve elementos visuales que transforman la comprensión de la narrativa medieval. La eliminación de las capas de suciedad ha revelado la delicadeza de las expresiones faciales y los movimientos de las manos de los personajes pintados en los vitrales. Al describir la primera ventana, dividida en 16 escenas, dijo (según el texto de la conferencia entregado a Mundoclasico.com:

El creador del programa pictórico no solo recurrió a los textos de los Evangelios para su narración, sino también a otras fuentes textuales. Así el comienzo de la historia (…) se remonta a los escritos apócrifos del Protoevangelio de Santiago (…) la narración en imágenes sigue otras reglas y no la mera representación de modelos escritos”. (…) Sin embargo, el ciclo de ventanas en sí mismo es un libro magnífico, es más: literatura medieval convertida en imagen, plasmada en vidrio, cuyo contenido apenas se está empezando a investigar.

Fluidez

Para el conferenciante estos detalles no son simples adornos, sino herramientas narrativas que subrayan la emoción de las escenas, como la ternura en la Natividad o la solemnidad de la Adoración de los Reyes Magos.

Algunos objetos o símbolos que sostienen los personaje, antes indistinguibles, permiten ahora identificar con certeza episodios concretos o donantes, enriqueciendo así la legibilidad de los atributos y la “biografía visual” de María.

Al analizar la sucesión de paneles, Burger demostró que los maestros vidrieros del siglo XIV utilizaban códigos de colores y líneas de fuerza, ahora visibles, para vincular las escenas entre sí, creando una auténtica “historieta” teológica de una fluidez insospechada.

Influjo

Los talleres de la catedral de Estrasburgo, auténticos centros de creación en el siglo XIV, ejercieron una gran influencia en el arte de las vidrieras en toda la región del Alto Rin (Alto Rin, Baden y Suiza septentrional). Este estilo «estrasburgués» tuvo su influjo allende fronteras. Su influencia se manifestó en varios edificios emblemáticos del valle del Rin, como Colmar (iglesia de San Martín), en Alsacia, Francia, así como la catedral de Friburgo de Brisgovia, en Alemania, en las que se encuentran vitrales cuyo estilo narrativo y delicadeza de ejecución evocan directamente a las obras de la catedral de Estrasburgo.

Los intercambios entre las obras de Estrasburgo y Friburgo eran constantes. Las innovaciones en la representación de los rostros y el uso de la luz circularon entre estos dos importantes centros del Imperio. Otros ejemplos son los de Mulhouse y las iglesias rurales: Numerosas iglesias de la llanura de Alsacia encargaron obras a los talleres de Estrasburgo o a maestros formados por ellos, propagando así este gusto por la expresividad germánica.

Estrasburgo como «modelo» artístico

La catedral de Estrasburgo no era solo un monumento, sino un vector del arte gótico hacia el este. Los talleres de la ciudad crearon un estilo híbrido que fusionó las técnicas; adaptaron las estructuras góticas francesas (como los medallones polilobulados) a una sensibilidad germánica más emocional.

Formó maestros itinerantes: los artesanos formados en la Œuvre Notre-Dame de Estrasburgo viajaban de obra en obra a lo largo del Rin, llevando consigo sus cartones (dibujos preparatorios) y sus secretos para la fabricación de colores.

Legado duradero

Esta influencia convirtió el valle del Rin en una zona artística coherente en la que las vidrieras ya no eran solo una barrera de luz, sino un complejo soporte narrativo que prefiguraba el humanismo renano del siglo siguiente.

La gran innovación técnica que revolucionó estas vidrieras en el siglo XIV fue el uso del amarillo de plata. Esta técnica, cuya importancia para la claridad del relato fue destacada por el Dr Michael Burger, transformó la forma de «pintar» sobre el vidrio.

Cómo cambiaron las reglas del juego

El truco químico: a diferencia de otros colores que requieren cortar un trozo de vidrio tintado, el amarillo de plata es una solución de sales de plata que se aplica con pincel sobre vidrio blanco (incoloro). Después de cocerse, penetra en la superficie para crear un tono que va desde el limón claro al ámbar intenso.

Ahorro de plomo: esta técnica permite tener varios colores en un mismo trozo de vidrio (el blanco del soporte y el amarillo pintado). Esto reduce la cantidad de plomo, lo que hace que las escenas sean mucho más legibles, luminosas y detalladas.

Detalles narrativos precisos: gracias al amarillo de plata, los artistas pudieron pintar con una precisión sin precedentes los cabellos rubios, las coronas doradas de los magos o las aureolas de los santos, sin «cortar» el rostro con antiestéticos bordes de plomo.

Conservación y mantenimiento

La luz renana: Los talleres de Estrasburgo destacaron en este arte, utilizando esta técnica para crear efectos de luz natural que refuerzan el realismo de las escenas sagradas.

Esta maestría técnica está documentada por los expertos de la Fundación de la Obra de Notre Dame de Estrasburgo, que gestiona el mantenimiento y la conservación de estas obras maestras.

Para proteger estos colores medievales y la grisalla (pintura negra), muy sensible a la humedad, los restauradores utilizan hoy en día una técnica de vanguardia: la vidriera protectora de doble acristalamiento.

Doble acristalamiento

Bajo los efectos del cambio climático, hoy las preocupaciones están centradas en la incidencia que puede tener este fenómeno antrópico sobre la catedral, en general, y sobre sus vitrales en particular. En una entrevista con Mundoclasico.com la Dra Sabine Bengel, historiadora del arte del obrador (o taller) de la Catedral de Estrasburgo, decía en 2021:

Aún queda por estudiar cómo afecta el cambio climático a la catedral. Las grandes fluctuaciones de temperatura pueden ser especialmente perjudiciales para las vidrieras históricas, que poco a poco se están protegiendo con cristales protectores colocados a pocos centímetros de distancia de los cristales históricos, ya que pueden formar mucha condensación, cuyo drenaje debe garantizarse. Por el momento, no vemos ningún efecto grave para la piedra y los tejados.

Así es como garantizan la supervivencia de estas obras maestras

El principio del doble acristalamiento: la vidriera antigua se retira, se restaura y se vuelve a colocar unos centímetros más hacia el interior. En el exterior, se instala una vidriera moderna perfectamente transparente y termoformada (que se adapta a la forma del original).

Ventilación natural: entre las dos vidrieras circula una cámara de aire. Esto evita que se forme condensación directamente sobre el vidrio antiguo, lo que evita la corrosión química que «corroe» las sales de plata y la grisalla.

Conservación preventiva

Barrera contra la contaminación: esta pared externa bloquea los gases contaminantes y el polvo, mientras que las fijaciones mecánicas aíslan la vidriera de las vibraciones externas.

Conservación preventiva: este sistema, aplicado por la Fondation de l'Œuvre Notre-Dame, permite mantener la vidriera en un entorno estable, garantizando que los descubrimientos del Dr Michael Burger sigan siendo visibles durante los próximos siglos.

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