Alemania

OrgelPassion

Juan Carlos Tellechea
Aurea, coreografia de Goyo Montero
Aurea, coreografia de Goyo Montero © 2026 by Bettina Stoess
Düsseldorf, sábado, 14 de marzo de 2026.
Gran sala de la Ópera de Düsseldorf. Velada de ballet “OrgelPassion” (Pasión para órgano). “Omelas”, coreografía de Stina Quagebeur, con música de Jeremy Birchall. (Estreno mundial); “Voluntaries”, coreografía de Glen Tetley, con música de Francis Poulenc (Concierto para órgano, cuerdas y timbales, de 1938); “Áurea”, coreografía de Goyo Montero, con música de Johann Sebastian Bach y Owen Belton. Dramaturgia Juliane Schunke. Órgano: Markus Hinz; Orquesta Düsseldorfer Symphoniker. Director Valtteri Rauhalammi. 100% del aforo.
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Una espectacular velada triple de ballet, bajo el seductor título de OrgelPassion (Pasión para órgano), con dos estrenos mundiales y un clásico de más de medio siglo, concluyó este sábado entre ovaciones del público, puesto espontáneamente de pie en la Ópera de Düsseldorf. Desde el foso, la Orquesta Düsseldorfer Symphoniker, bajo la égida del profesor Valtteri Rauhalammi, entregó sensibles interpretaciones de las diferentes composiciones utilizadas en las coreografías.

Con la distópica Omelas,* de la belga Stina Quagebeur (música del británico Jeremy Birchall); la elegíaca Voluntaries,* del legendario Glen Tetley (Concierto para órgano, cuerdas y timbales de Francis Poulenc); y la abstracta Àurea,* de Goyo Montero (Johann Sebastian Bach y Owen Belton), se sucedieron sobre el escenario maravillosas contribuciones dancísticas que dejaron fascinados a los espectadores. Montero vino invitado por primera vez esta tarde al Ballett am Rhein que dirigen Raphaël Coumes-Marquet y Bridget Breiner; su impactante coreografía fue el broche de oro de la velada.

Duelo

El órgano portátil de Markus Hinz intervino en las tres piezas, pero protagonizó el Concierto en sol mayor que Poulenc escribió entre 1934 y 1938 por encargo de la princesa de Polignac. Rauhalammi se mostró como un cómplice dispuesto y entusiasta, adaptando a la Orquesta Sinfónica de Düsseldorf a la elegante interpretación de Hinz y midiendo los matices dinámicos para que siempre hubiera un equilibrio impecable entre ambas.

“Voluntaries”, coreografía de Glen Tetley. © 2026 by Bettina Stoess.“Voluntaries”, coreografía de Glen Tetley. © 2026 by Bettina Stoess.

No faltan aquí emoción ni adrenalina ni angustia ni pasión. Lo mismo ocurre sobre el escenario (escenografía y vestuario Rouben Ter-Arutnunian) con las bailarinas y los bailarines en el clásico moderno Voluntaries, de Tetley, quien capturó a la perfección en su momento lo que signifca duelo, en este caso por la inesperada muerte en 1973 de John Cranko, entonces director del Ballet de Stuttgart, durante un vuelo transatlántico, luego de sufrir una reacción alérgica a unas píldoras para dormir.

Enseñanzas

Este año las compañías de ballet de todo el mundo están interpretando Voluntaries para celebrar el 100º aniversario del nacimiento de Glen Tetley en Cleveland, Ohio, Estados Unidos. La pieza es hermosa, exigente y profundamente personal, con plenitud y honestidad. La coreografía es tan suave como la mantequilla por su fluidez. Pero supone un reto, no por su singular vocabulario, sino porque movimiento y significado son una unidad.

De hecho, la textura de esta abstracción clásica sobre la música de Poulenc, estrenada por el Ballet de Stuttgart en 1973, es tan homogénea que conmueve al público y ocupa un lugar especial entre los bailarines que la han interpretado por las enseñazas que les transmite.

Precisión

Voluntaries comienza en silencio. El telón se levanta sobre la pareja protagonista, sola en el escenario. Ambos avanzan hacia una inmensa luz; ella se gira, extiende una pierna en una larga respiración y luego se eleva verticalmente, con los brazos girando y retorciéndose desde el centro de su ser, mientras el primer acorde del Concierto de Francis Poulenc rasga el aire, como la voz de Dios.

La música atrapa al espectador. Desde ese primer y potente acorde de órgano, la partitura también está repleta de momentos de tierna solemnidad y elevada espiritualidad. No es una obra sacra, pero tiende a ello. Para el elenco de 17 integrantes puede resultar difícil incorporar las contracciones y el uso de la respiración que son tan característicos del estilo de Tetley. La coreografía es muy precisa, pero el movimiento debe parecer que emana del propio bailarín. El estado físico y anímico de la compañía Ballett am Rhein es excelente en estos momentos, y su elenco ha madurado mucho en los últimos meses.

Omelas

Inspirada en un relato corto distópico y de ficción de la década de 1970, la coreógrafa belga Stina Quagebeur plantea en su primer trabajo con el Ballett am Rhein la siguiente cuestión: ¿Es aceptable que la felicidad de muchos dependa del sufrimiento de un solo individuo marginado de la sociedad?

“Omelas”, coreografía de Stina Quagebeur. © 2026 by Bettina Stoess.“Omelas”, coreografía de Stina Quagebeur. © 2026 by Bettina Stoess.

Omelas es una ciudad imaginaria de un cuento de la autora estadounidense de ficción especulativa y literatura fantástica Ursula K. Le Guin, que aquí se narra sin palabras, a través del movimiento y la expresión (vestuario Louise Flanagan). Jóvenes saltan con exuberancia exagerada, parejas giran en una ciudad que se siente feliz. Sin embargo, las casas torcidas de la escenografía (Alex Gahr) presentan fachadas herméticamente selladas.

Hay un hombre marginado, interpretado con gran expresividad por João Miranda. El motivo y las causas de su marginación no están claras, pero todos coinciden en su juicio. El "Figura A" simplemente pasa desapercibido. Con gestos desesperados, baila su solo, con puro anhelo, hasta que se desploma. Solo una chica (Ako Sago), íntima, ingrávida, lo mira, quiere tocarlo. Pero la sociedad no lo permite, arrastrando a la compasiva mujer de vuelta. Ella se resiste y baila hacia la soledad.

En Omelas, es un lugar utópico y concebible en cualquier parte de la geografía mundial, la coreógrafa narra el episodio, a modo de parábola, de una ciudad excesivamente feliz que le importa un bledo que uno de sus habitantes quede excluido (por automarginación, inadaptación, fracaso, indolencia, inercia...).

Para preservar esa felicidad, ese individuo debe vegetar socialmente marginado, solo y sin amor (en una sociedad solidaria como esta, con ayuda social, aunque sea un consumidor de drogas hasta su ruina final). Pero alguien se acerca al marginado y no quiere aceptar los hechos. ¿Qué hará ella? ¿Qué haría el resto de la sociedad? Dejarlo en paz. Al son de la música polifacética del británico Jeremy Birchall, compuesta expresamente para la obra, Quagebeur da vida a la paradisíaca Omelas y a sus abismos mediante un lenguaje de danza neoclásico y lúdico.

Áurea

Goyo Montero, director artístico del Ballet Estatal de Hanover, también aprovecha la exuberante expresividad del órgano en su coreografía titulada Áurea que se sustenta en un prólogo musical del canadiense Owen Belton y la Passacaglia en do menor de Johann Sebastian Bach, aunque en versión orquestal.

Bajo la égida de Valtteri Rauhalammi, los músicos de la Düsseldorfer Symphoniker interpretan ese sonido clásico pleno de maravillosas sutilezas tímbricas de las maderas, así como de algunos sonidos sobrenaturales que ningún otro instrumento no electrónico puede producir.

Belleza perfecta

Bach es el principio y el fin, para Montero, quien ya ha realizado no pocas coreografías con su obra. La música barroca sacra lo inspira constantemente para crear una pieza de arte total. El pintoresco vestuario (Salvador Mateo Andújar) y una escenografía móvil con espejos (EstudiodeDos Curt Allen Wilmer, Leticia Gañán), en los que el Hombre se mira a sí mismo casi permanentemente, también contribuyen a este efecto.

“Áurea”, coreografía de Goyo Montero. © 2026 by Bettina Stoess.“Áurea”, coreografía de Goyo Montero. © 2026 by Bettina Stoess.

Con Áurea, Montero se estrena como invitado en el maravilloso Ballett am Rhein. Su creación, abstracta y físicamente exigente, se basa en una reflexión sobre el principio de la proporción áurea y sobre la eterna búsqueda de la mítica belleza impecable.

En la naturaleza

En el aspecto musical, Goyo Montero, se inspiró en la música armónicamente perfecta de J. S. Bach. Sobre su Passacaglia y un prólogo previo con motivos de la composición bachiana, escrito por Belton, crea, a partir de los movimientos y la consagración absoluta de las bailarinas y los bailarines, una escenografía de marcos móviles, láminas reflectantes doradas y luz, formas arquitectónicas vivas que, al mismo tiempo, muestran a sus creadores.

Por un momento, los integrantes de la compañía Ballett am Rhein se unen en un único organismo, en una espiral dorada, que evoca el número áureo en la naturaleza, filas, líneas y círculos, para disolverse de nuevo al instante siguiente. Largas y más largas aclamaciones de la platea cerraron esta espléndida y singular velada de ballet en la Ópera de Düsseldorf. No había más que rostros de felicidad y satisfacción entre el numeroso público presente.

Notas

“Omelas”. Coreografía Stina Quagebeur. Música Jeremy Birchall. Escenografía Alex Gahr. Vestuario Louise Flanagan. Iluminación Volker Weinhart. Reparto: Figur A João Miranda, Jovencita Ako Sago, Edvin Somai, Nami Ito, Paula Alves, Norma Magalhães, Lucas Erni, Olgert Collaku, Damián Torío.

“Voluntaries”. Coreografía Glen Tetley. Música Francis Poulenc. Escenografía y vestuario Rouben Ter-Arutunian. Iluminación John B. Read. Preparación coreográfica Bronwen Curry, Alexander Zaytsev. Reparto: Pas de deux Balkiya Zhanburchinova, Orazio Di Bella. Pas de trois Sophie Martin, Damián Torío, Niklas Jendrics. Seis parejas Ako Sago, Lucas Erni, Elisabeth Vincenti, Nelson López Garlo, Nami Ito, Eric White, Phoebe Kilminster, Márcio Mota, Camilla Agraso, Milivoje Andrejević, Rose Nougué-Cazenave, Kauan Soares.

“Aurea”. Coreografía Goyo Montero. Música Owen Belton, Johann Sebastian Bach. Arrangement Dirk Schneiderheinze. Escenografía con EstudiodeDos, Curt Allen Wilmer, Leticia Gañán. Vestuario Salvador Mateu Andújar. Iluminación Nicolás Fischtel. Reparto: Sophie Martin, Dukin Seo, Clara Nougué-Cazenave, Sara Giovanelli, Doris Becker, Camilla Agraso, Lauren Alving, Maria Luisa Castillo Yoshida, Niklas Jendrics, João Miranda. Nelson López Garlo, Gustavo Carvalho, Márcio Mota, Long Zou.

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