Italia

‘Lucia’ sin locura

Jorge Binaghi
Donizetti, Lucia di Lammermoor. Regie de Amelio
Donizetti, Lucia di Lammermoor. Regie de Amelio © 2026 by Luciano Romano
Nápoles, miércoles, 18 de marzo de 2026.
Teatro San Carlo. Lucia di Lammermoor (Nápoles, Teatro San Carlo, 26 de septiembre de 1835)). Libreto de Salvatore Cammarano, y música de Gaetano Donizetti. Dirección escénica: Gianni Amelio (repuesta por Michele Sorrentino Mangini). Decorados: Nicola Rubertelli. Vestuario: reposición de la sastrería del Teatro. Intérpretes: Rosa Feola (Lucia), René Barbera (Edgardo), Mattia Olivieri (Enrico), Alexander Köpeczi (Raimondo), Sub Tianxuefei (Arturo), y otros. Coro (maestro: Fabrizio Cassi) y orquesta del Teatro. Director musical: Francesco Lanzillotta.
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Decía yo hace nada, a propósito de la misma ópera: “Es difícil encontrar, en vivo (aunque también en grabaciones), una versión equilibrada de la tal vez desequilibrada más célebre de la historia de la ópera. Aquí ha habido una en conjunto buena con algunas actuaciones destacadísimas. No sé si se puede pedir más.”

Al parecer sí se podía encontrar algo más equilibrado y bien balanceado: el presente caso. Pero el diablo metió la cola y a lo que asistí fue a una Lucia inédita o insólita, que espero no tener que volver a presenciar. Y no por culpa de nadie…

La función se desarrolló no sólo por carriles tranquilos sino incluso de excelencia hasta la pausa (al concluir el segundo acto).

Hasta allí sólo el espectáculo dejaba que desear un poco. Óptimo vestuario, escenas con telones pintados y decorados no muy bellos ni bien iluminados, dirección de actores casi inexistente pero suplida en gran parte por el buen hacer de la compañía. Esta no es la respuesta ‘tradicional’ a las tonterías ‘modernosas’ (y viejunas) actuales. Es una ‘no respuesta’ aunque no por eso hagan mejores las otras.

Francesco Lanzillotta dirigió con acierto una versión prácticamente integral con una orquesta que lo seguía (incluso en momentos algo lentos en el tempo) con precisión y en particular los primeros atriles sonaron estupendamente. El coro, preparado por Fabrizio Cassi, cantó con entusiasmo (algún ligero desencuentro no hizo mella en el desempeño general).

Donizetti, Lucia di Lammermoor. Director musical: Francesco Lanzillotta. Dirección escénica: Gianni Amelio. Nápoles, Teatro San Carlo, marzo de 2026. © 2026 by Luciano Romano / Teatro San Carlo.Donizetti, Lucia di Lammermoor. Director musical: Francesco Lanzillotta. Dirección escénica: Gianni Amelio. Nápoles, Teatro San Carlo, marzo de 2026. © 2026 by Luciano Romano / Teatro San Carlo.

Por orden de aparición, el no muy interesante Normanno de Francesco Domenico Dotto que empezó flojo siguió mejor en el segundo acto. El Enrico de Mattia Olivieri en una parte que, como las de Don Juan, Figaro o Malatesta, parece haberse convertido en suya por derecho propio y de trabajo asiduo, estuvo soberbio en canto y acción, y como siempre no sólo en los momentos de mayor exposición vocal sino hasta en los más mínimos detalles de los recitativos con un fraseo de muchísimos matices (en este sentido y hasta el momento señalado el gran dúo con Lucia fue el pináculo de su actuación). Alexander Köpeczi pareció aún mejor como cantante y actor en este Raimondo que como Alvise en la reciente Gioconda liceísta. Voz sonora (pocas veces, si alguna, se ha oído al bajo en el sexteto de esta forma), su gran escena con Lucia fue soberbia.

Bien la Alisa de Sayumi Kaneko, a quien también se oyó más que a otras intérpretes de la parte (sin duda también Lanzillotta tuvo que ver algo con esto; su orquesta nunca cubrió y siempre acompañó a los cantantes). La protagonista de Rosa Feola, con alguna cautela y algún agudo metálico, fue muy buena en todos los aspectos: probablemente no sea todo lo ‘deslumbrante’ que algunos desearían, pero un personaje difícil, que sólo había frecuentado una vez hace diez años, tuvo una muy buena plasmación vocal y escénica.

René Barbera hizo un Edgardo belcantista que parecía remitir a la estirpe de los grandes líricoligeros que han sido una de las formas de interpretar el personaje (uno por todos, Tito Schipa) y suficientemente apasionado y cantando no sólo en estilo y con gusto y técnica apropiados sino incluso con arrojo. La aparición en el breve pero expuesto rol de Arturo del también tenor Sun Tianxuefei para la escena de la boda agregó otro momento de interés.

Donizetti, Lucia di Lammermoor. Director musical: Francesco Lanzillotta. Dirección escénica: Gianni Amelio. Nápoles, Teatro San Carlo, marzo de 2026. © 2026 by Luciano Romano / Teatro San Carlo.Donizetti, Lucia di Lammermoor. Director musical: Francesco Lanzillotta. Dirección escénica: Gianni Amelio. Nápoles, Teatro San Carlo, marzo de 2026. © 2026 by Luciano Romano / Teatro San Carlo.

Se esperaba con impaciencia el tercer acto cuando sucedió. Tras un período anormalmente largo de intervalo y con algún profesor de la orquesta conversando con personas conocidas en la sala se oyó una voz que pedía paciencia y comprensión porque la protagonista había sufrido un malestar imprevisto y estaba tratando de recuperarse. Aplausos de circunstancia y continuó la espera.

La misma voz anuncia que el espectáculo se reanuda en breve, el profesor vuelve al foso y aparece el director que comenta temas de la partitura con la orquesta. Pero luego se marcha y al poco tiempo la voz del oráculo nos hace saber que la soprano no puede continuar de ninguna forma y que la ópera continuará, pero sin la gran escena de la locura.

A los aplausos comprensivos se añaden protestas desde lo alto que subrayan lo que significa no contar con sustitutos en previsión de estas circunstancias (no puedo estar más de acuerdo; para la siguiente función llegaría de prisa Jessica Pratt). Un grupo pequeño de personas se levanta de sus butacas y abandona la sala. Al parecer hay algunos que todavía van al teatro de ópera a ver un título conocido sólo por un aria o una escena.

Ciertamente no es lo mismo no haber escuchado la famosa ‘locura’, y para más inri programada con la armónica de vidrio a cargo de Sascha Reckert, pero esta mala jugarreta que puede sufrir cualquier persona (cantante o no) permitió por otra parte entender que esta es una ópera inmensa incluso privada de su trozo más célebre.

Donizetti, Lucia di Lammermoor. Director musical: Francesco Lanzillotta. Dirección escénica: Gianni Amelio. Nápoles, Teatro San Carlo, marzo de 2026. © 2026 by Luciano Romano / Teatro San Carlo.Donizetti, Lucia di Lammermoor. Director musical: Francesco Lanzillotta. Dirección escénica: Gianni Amelio. Nápoles, Teatro San Carlo, marzo de 2026. © 2026 by Luciano Romano / Teatro San Carlo.

También permitió probar la solidez de los nervios de los demás cantantes que retomaron aparentemente como si tal cosa. Y aquí tuvimos una excelente escena de la torre donde Barbera y Olivieri se sacaron chispas en un duelo vocal y escénico que reflejaba el del argumento, Köpeczi tuvo otra intervención mayúscula en el relato del asesinato de Arturo, y en la escena final -para la que había tenido mucho menos tiempo de descanso- Barbera se agigantó y estuvo extraordinario con dos sobreagudos finales (pero no es eso lo que más cuenta) de dejar sin respiración.

Al final, grandes aplausos para todos del público que pese a las ausencias seguía siendo lo bastante numeroso. A su modo, una representación que quedará para los anales del Teatro y de la ejecución de la ópera.

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