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Berliner Philharmoniker, Kirill Petrenko, Noah Bendix-Balgley, Mozart · Sinigaglia

Juan Carlos Tellechea
Berliner Philharmoniker, Kirill Petrenko, Noah Bendix-Balgley, Mozart, Sinigaglia
Álbum Berliner Philharmoniker, Kirill Petrenko, Noah Bendix-Balgley, Mozart · Sinigaglia (Berliner Philharmoniker Recordings). Wolfgang Amadeus Mozart, Konzert für Violine und Orchester Nr. 1 B-Dur KV 207: 1. Allegro moderato. 2. Adagio. 3. Presto (Kadenzen: Noah Bendix-Balgley). Leone Sinigaglia (1868 – 1944), Romanze für Violine und Orchester A-Dur op. 29: Andante mosso – Poco più mosso – A tempo – Tempo I. Leone Sinigaglia, Rapsodia piemontese für Violine und Orchester op. 26: Allegro – Andantino mosso – Poco più mosso – Più animato. Mozart concerto recorded live at the Philharmonie Berlin, 2 – 4 November 2022. Sinigaglia works recorded live at the Philharmonie Berlin, 9 – 11 June 2022. Sound engineer: René Möller. BPHR 24048 ℗ & © 2024 Berlin Phil Media GmbH.
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El álbum inicial de la selecta serie de grabaciones que presenta a cada uno de los solistas de la Orquesta Filarmónica de Berlín, dirigida por Kirill Petrenko, está dedicado a su primer concertinoNoah Bendix-Balgley (sello Berliner Philharmoniker Recordings).

Bendix-Balgley, originario de Carolina del Norte, Estados Unidos, ha sido galardonado en el prestigioso Concurso Internacional Reina Isabel y en el Concurso Internacional Long-Thibaud de París. Fue primer violín de la Orquesta Sinfónica de Pittsburgh antes de incorporarse a la Filarmónica de Berlín en 2014.

Intentos inconclusos

En esta grabación -que también incluye la Romanza para violín y orquesta en la mayor, op 29, de Leone Sinigaglia, así como la Rapsodia piemontesa para violín y orquesta, op 26, del mismo compositor- se le puede escuchar al comienzo, interpretando el Primer Concierto para violín de Mozart, que la orquesta y su primer concertino han tocado asimismo durante una gira por Estados Unidos.

Wolfgang Amadé Mozart compuso sus conciertos para violín en un breve lapso, entre abril y diciembre de 1775, como parte de su servicio en Salzburgo al príncipe-arzobispo Hieronymus von Colloredo (apodado El muftí por los Mozart). Nunca volvió a este género, pese a uno o dos intentos inconclusos.

Calentamiento

Este Concierto para violín nº 1 KV 207, sin duda una obra encargada a Mozart por su mecenas, tiene carácter de serenata, y es tal vez el menos interpretado de todos los que escribió el compositor. Kirill Petrenko adopta de inmediato un estilo vivaz y muy articulado, desatando rápidamente una sensación de alegría que impregna los dos movimientos exteriores, incluido el Presto final.

La obra comienza con un opulento tutti tras el cual Bendix-Balgley entra con calidez, precisión y agilidad. Su interpretación es enérgica y vibrante: moldea las semicorcheas con estilo y su cadencia principal es atractiva y virtuosa. El segundo movimiento posee una elegancia natural, es majestuoso pero siempre fluido, e incorpora algunos adornos y florituras adicionales camino a otra cadencia bellamente elaborada. En comparación con los otros conciertos para violín de Mozart, el Primero no ofrece profundidades trascendentales, salvo quizá en su adagio central. Aquí parece más un calentamiento para los músicos y una necesaria forma de calmar a un público acuciado de vez cuando con alguna carraspera. Su interpretación del Presto final es nítida y vivaz.

Distinto tono

Petrenko, es conocido por buscar cierta autenticidad en las obras que interpreta. Su estilo no se basa específicamente en la historia, ni mucho menos en la llamada fidelidad, sino en la claridad del texto, en la emoción que debe transmitirse del intérprete al oyente.

De ahí sus libertades con los tempos, los acentos y el fraseo. Noah Bendix-Balgley interpreta las cadencias escritas por él mismo, ya que Mozart no dejó indicaciones precisas al respecto. Estos parámetros confieren a la música un tono distinto al de la experiencia auditiva habitual.

Pasajes virtuosos

Así, en sus cadencias, el primer concertino de la Berliner Philharmoniker trabaja con maestría los temas y resiste la tentación de una modernidad que simplemente añadiría un elemento a la idea original.

Destaca al solista sin que su brillantez resulte excesiva, manteniéndose fiel al espíritu del movimiento con el que la cadencia está intrínsecamente ligada, al tiempo que permite la inclusión de pasajes más virtuosos.

Todo lo que es posible

La Orquesta Filarmónica de Berlín no había tocado este Primer Concierto para violín de Mozart desde hacía 40 años. En aquel entonces (1976) bajo la égida de Kurt Masur, con el solista Pinchas Zukerman. Noah Bendix-Balgley afirma en el texto que acompaña la grabación que:

Kirill Petrenko y yo nos hemos decantado por esta obra porque rebosa una energía juvenil y desenfadada. Mozart compuso el concierto a los 17 años, tras un viaje a Italia. Refleja el estilo de los conciertos virtuosos de allí. El primer movimiento (Allegro moderato) tiene un carácter casi de música de cámara: se desarrollan maravillosos diálogos entre la voz solista y la orquesta. Allí donde la música adquiere por un momento un tono amenazante, este joven Mozart ya me deja entrever la madurez de Don Giovanni; sin embargo, aquí, en el concierto para violín, la tensión se disipa rápidamente y da paso a la alegría. 
Las cadencias solistas para esta interpretación las he escrito yo mismo. Cuando toco el segundo movimiento, nunca deja de sorprenderme cómo Mozart es capaz de expresar tanto con tan pocas notas: cada nota parece estar exactamente en el lugar adecuado. El acompañamiento de la orquesta sostiene el violín con tanta suavidad que me parece como si estuviera flotando. El Presto final es una obra maestra de virtuosismo. Aquí se puede demostrar maravillosamente todo lo que es posible con el instrumento.

Exquisitez máxima

Esta magistral interpretación, técnicamente impresionante e impresionante para el público, corona una carrera impecable. Noah Bendix-Balgley demuestra su maestría suprema, su pasión por la interpretación y su profundo conocimiento del texto: las cadencias, son tan imaginativas como originales, inspiradas por el respeto a los temas y ejecutadas con un auténtico sentido de la improvisación, sin mencionar la exhibición de todo el registro vocal del intérprete.

En general, se admira la riqueza del sonido y un enfoque reflexivo que sabe cuándo dotar al discurso de dramatismo, incluso de tragedia. La simbiosis con la Orquesta Filarmónica de Berlín es, en tal sentido, excelsa. La Berliner Philharmoniker conoce a Mozart a la perfección y, gracias a la calidad de los instrumentos, en particular las cuerdas, proporciona una interpretación de perfecta naturalidad, integridad y precisión, con la máxima exquisitez.

Sinigaglia

La carrera de Leone Sinigaglia, italiano de fe judía, abarcó los siglos XIX y XX, con una música atractiva pero sin caer en la extravagancia. Su Romanza (fechas de composición y estreno desconocidas; publicación por Ricordi en 1902), comienza con una melodía ágil y de larga respiración, que desemboca en un poco più mosso central en el que adquiere mayor urgencia (¡ff con fuoco!).

La música de Sinigaglia ya fue dirigida en sus respectivas épocas por Arthur Nikisch y Arturo Toscanini e interpretada con frecuencia por Fritz Kreisler. La Romanza es una obra verdaderamente entrañable, sincera y que bien podría ser de Max Bruch, interpretada con belleza y seducción por Bendix-Balgley. El primer concertino de la Filarmónica de Berlín la toca con una dulzura de tono infalible e inconfundible.

Excelentes interpretaciones

La Rapsodia piamontesa (también fechas de composición y estreno desconocidas; publicación por Breitkopf und Härtel en 1904; interpretada por la Filarmónica de Berlín en 1907), es una pieza alegre y danzante, con digresiones poéticas que Bendix-Balgley moldeó con gran encanto antes del clímax final. La composición ofrece un delicioso material virtuoso, con un enérgico tema folclórico y una sección central contrastante en la que se manifiesta un lirismo sutil.

El solista se muevecon agilidad entre semicorcheas impecables. En su centro destaca una hermosa sección de Andantino mosso con una melodía reflexiva y bien construida. Ambas piezas ameritan ser escuchadas en estas excelentes interpretaciones. Noah Bendix-Balgley afirma en el referido texto que acompaña a este álbum:

'Reconozco que, para mí también, Leone Sinigaglia fue durante mucho tiempo un desconocido, hasta que descubrí su música. Sin duda, merece ser interpretada con más frecuencia: la Rapsodia piemontesa solo se había interpretado una vez antes de nuestra actuación, en 1907, en un concierto de la Filarmónica, y la Romanza, nunca.
La danzante Rapsodia piamontesa es una miniatura virtuosa, un género que en su época gozaba de gran popularidad. (...) Me produce un especial placer resaltar los diferentes caracteres: en ellas hay tantos detalles y un encanto cautivador. También la Romanza, de canto íntimo, está influenciada por los colores orquestales de Dvořák; además, aquí percibo ecos del ambiente apacible del ''Idilio de Sigfrido'' de Richard Wagner. Sinigaglia ha concebido la Romanza en una sencilla forma ABA. Al final, el tema principal regresa en un sobrio la menor, una pausa reflexiva: Sinigaglia dedicó la Romanza a la memoria de su difunto padre.

Cantos populares

Leone Sinigaglia, figura clave en la historia de la música italiana, formado en el ambiente vienés de finales del siglo XIX, estuvo en contacto con Johannes Brahms y Antonín Dvořák (uno de sus maestros). En primer lugar, se introdujo en los fundamentos del arte de la orquestación, lo que le permitió dominar el lenguaje sinfónico con gran refinamiento. Más tarde realizó su investigación en territorio piamontés guiado por los Canti popolari del Piemonte de Costantino Nigra.

Inicialmente se dedicó a ese género como un incansable investigador, transcribiendo las melodías que escuchaban las campesinas de las colinas de Turín, publicando varias colecciones y luego incorporando sus temas a composiciones instrumentales. Su primera obra importante fue el Concierto para violín y orquesta en la mayor, op 20. Dedicado a su amigo Arrigo Serato, lo interpretó en Berlín, Viena y Milán bajo la prestigiosa dirección de Nikisch, Ferdinand Löwe y Toscanini, respectivamente.

Danzas

La popularidad de este concierto se mantuvo hasta la década de 1930 y fue interpretado en todo el mundo por los solistas más célebres. Arturo Toscanini contribuyó significativamente a la difusión de la música de Sinigaglia, continuando su interpretación en La Scala y durante su etapa en Estados Unidos. Tras las Danzas piamontesas entre otras obras, compuso: La Suite Piemonte (que dedicaría al célebre director), la obertura Le baruffe chiozzotte y la Rapsodia Piemontesa.

Las Danze piemontesi para orquesta, compuestas en 1903, se estrenaron en Turín bajo la dirección de Arturo Toscanini. La obra suscitó controversia entre el público y la crítica: se la acusó de profanar el templo al permitir que canciones populares se interpretaran en las ''sagradas'' salas de concierto. A pesar de este polémico debut (común a muchas obras revolucionarias que surgieron por aquella época en Europa), las Danze piemontesi gozaron de una considerable difusión mundial, gracias sobre todo a Toscanini y a muchos otros intérpretes destacados.

Persecución

La gran popularidad alcanzada no protegió a Leone Sinigaglia de la persecución racial impuesta por el régimen fascista de Benito Mussolini: con la prohibición de interpretar su música, Sinigaglia redujo significativamente el ritmo de su producción, dedicándose a su amada investigación sobre canciones populares.

Con la promulgación de aquellas leyes raciales fascistas de 1938, comenzó el trágico período final de Sinigaglia. Él y su hermana, Alina, miembros de la acaudalada familia judía de Turín, fueron víctimas del oportunismo de personajes siniestros que explotaron la debilidad creada por las medidas antisemitas y por las acciones de denunciantes que los expusieron a los horrores de la persecución racial.

Las SS

Convencido, por su bondad innata, de que nadie podría tener interés en hacerle daño, Leone Sinagaglia jamás quiso huir, esconderse ni cambiar de nombre. En 1944, justo durante su arresto por la policía fascista y las no menos siniestras SS, sufrió un paro cardíaco, lo que quizá le evitó la tragedia de la deportación y mayores sufrimientos en campos de exterminio nazis. Alina corrió la misma suerte menos de un mes después.

Desde la posguerra, el inexorable olvido del tiempo ha ido borrando su historia. Una larga labor de investigación ha reunido documentos de una amplia variedad de fuentes, vinculándolos a un hilo conductor común: la Colección Sinigaglia depositada en los Archivos de la Biblioteca del Conservatorio Estatal de Música Giuseppe Verdi de Turín.

Grabaciones

Ni que decir tiene que los dueños de casa están en su salsa, ya que aportan a estas composiciones sus conocidas cualidades instrumentales, independientemente del ámbito en cuestión. Más que de una asimilación de una música quizá algo diferente a la de su día a día, hay que hablar de un enfoque directo, de la adopción del tono auténtico y adecuado. Esto es lo que reflejan las grabaciones en vivo realizadas por el destacado ingeniero de sonido René Möller en la maravillosa acústica de la Filarmónica de Berlín, con un bello relieve, que cuida la espacialidad y la riqueza sonora de estas piezas.

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