Francia

Una vida vertiginosa

Jorge Binaghi
Puccini, Manon Lescaut. Regie de Dante
Puccini, Manon Lescaut. Regie de Dante © 2026 by Jean Louis Fernandez
Lyon, martes, 24 de marzo de 2026.
Opéra National. Manon Lescaut (Turín, Teatro Regio, 1 de febrero de 1893). Música de Giacomo Puccini. Libreto de varios autores. Dirección escénica: Emma Dante. Escenografía: Carmine Maringola. Vestuario: Vanessa Sannino. Luces: Christian Zucaro. Coreografía: Manuela Lo Sicco. Intérpretes: Chiara Isotton (Manon Lescaut), Riccardo Massi (Renato Des Grieux), Jerôme Boutillier (Lescaut), Omar Montanari (Geronte di Ravoir), Robert Lewis (Edmondo), Jenny Anne Flory (Un músico), François Pardalihé (Un farolero), Camille Leblond (Maestro de baile), Hugo Santos (Un sargento/hotelero), y Aurélien Curinier (Un comandante). Coro (maestros: Benedict Kearns y Guillaume Rault) y Orquesta del Teatro. Director musical: Sesto Quatrini.
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El segundo título de la ‘apuesta por la belleza’ del festival de Lyon no era la belleza e inocencia masculina, sino la hermosura e insatisfacción constante de una de las ‘mujeres fatales’ míticas, o sea Manon Lescaut, en la versión de Puccini. A una semana de haberla visto en el Liceu, y habiéndola perdido en Parma, ocurrió lo que había mencionado en su momento: la reaparición simultánea con fuerza de un título amado que, por su dificultad entre otras cosas, desaparece durante tiempo. Aquí estuvimos casi (o sin ‘casi’) en lo opuesto a lo que ocurrió en Barcelona. Porque si incluso aquí la puesta en escena (nueva con mucho derecho a serlo) no fue satisfactoria siempre, por comparación con el desaguisado de Ollé tuvo sentido.

Emma Dante es una directora con ideas, algunas fijas, y su problema (sobre todo en ópera) es cuando las quiere imponer a toda costa a pesar de la música y del texto. Pero es inteligente, y si no consigue siempre (significativamente en títulos franceses es mucho más acertada que en los italianos) convencer se puede entender qué y por qué lo hace. Esta vez acertó plenamente en los actos impares, con una óptima marcación del coro y de los personajes (si Lescaut apareció brutal y vulgar en exceso seguramente se debe a su idea del papel, pero Geronte por una vez no fue una caricatura), en particular de los dos protagonistas.

La idea de envolver a Des Grieux durante su aria ‘Donna non vidi mai’ con ramos de flores que luego entrega a Manon fue excelente, aunque la volvió a utilizar en el acto final, con algo de poesía pero mucho de inutilidad y molestia porque no supo dejar solos a los dos amantes. Del mismo modo, si por fortuna no escenificó el glorioso intermezzo, el tercer acto también fue apreciable y casi de corte ‘clásico’ salvo el final con las prostitutas que parten vendadas y siguen a ciegas en el cuarto acto rodeando a Manon hasta que a la muerte de ésta dejan caer las vendas.

Puccini, Manon Lescaut. Dirección musical: Sesto Quatrini. Dirección escénica: Emma Dante. Lyon, Opéra National, marzo de 2026. © 2026 by Jean Louis Fernandez / Opéra National Lyon.Puccini, Manon Lescaut. Dirección musical: Sesto Quatrini. Dirección escénica: Emma Dante. Lyon, Opéra National, marzo de 2026. © 2026 by Jean Louis Fernandez / Opéra National Lyon.

Lo más discutible fue el segundo acto antes del cual presenta un pequeño show (larguísimo a los efectos musicales) que pone más o menos en antecedentes de lo que se verá inmediatamente al alzarse el telón, y además de eliminar el factor de sorpresa, insiste constantemente en sus mujeres -prostitutas a medio vestir- atendidas por criados (todos vuelven a aparecer luego durante el acto) que se parecen como gotas de agua a las ‘mujeres-caballo’ que acompañan la entrada de Alfio en Cavalleria rusticana. Pero luego todo el traqueteo con el lecho de Manon y Geronte aburre y es excesivo, y aunque no se propasa con Manon como sucedió en el Liceu, no acaba de dar cumplida cuenta de sus cambios de humor. El vestuario es algo estridente pero no desagradable. Del mismo modo sabe hacer del músico un músico y como además se ha elegido a una mezzo como pide Puccini (y Jenny Anne Flory lo hace muy bien) aquí todo tiene mucho más sentido.

Pero lo que verdaderamente electrizó al público -de nuevo numerosísimo y con mucho joven- fue la versión musical (lamentablemente, ni aquí se pudo evitar esa manía o defecto del público de ópera que en cuanto no hay canto, y aunque sea en un momento como el intermezzo, decide que puede toser, estornudar, hacer ruido y cuchichear, al punto que el maestro en un momento se dio vuelta no muy satisfecho).

Y comencemos por la labor de Sesto Quatrini. Sabiendo que la orquesta es muy buena, la labor del director fue excelente desde todo punto de vista: ni una sola vez perdió de vista a los cantantes ni aprovechó un solo momento para el desborde orquestal, que muchas veces se produce en Puccini. Ni siquiera el intermezzo, donde habría podido ‘lanzarse’, fue un maremágnum sonoro, sino que desde el solo inicial se fue construyendo una progresiva dinámica sin precipitación ni delectación morosa. Los momentos alegres o frívolos tuvieron su posibilidad de brillar, y naturalmente las arias y dúos apasionados lo fueron en la medida exacta. (Algún crítico galo pareció disgustado, olvidando probablemente que la Manon de Puccini no es la de Massenet).

Puccini, Manon Lescaut. Dirección musical: Sesto Quatrini. Dirección escénica: Emma Dante. Lyon, Opéra National, marzo de 2026. © 2026 by Jean Louis Fernandez / Opéra National Lyon.Puccini, Manon Lescaut. Dirección musical: Sesto Quatrini. Dirección escénica: Emma Dante. Lyon, Opéra National, marzo de 2026. © 2026 by Jean Louis Fernandez / Opéra National Lyon.

La protagonista de Chiara Isotton fue un prodigio de técnica, estilo y expresividad a través de una versión digna de las más grandes intérpretes de la tradición italiana, donde todo se filtra por la voz, sin despreciar la acción escénica. Su ‘In quelle trine morbide’ tuvo esa sensualidad melancólica a base de medias voces y agudos, así como ‘L’ora o Tirsi’ con su trino y su difícil final fue una verdadera joya ‘imitación’ del siglo XVIII. Pero, claro está, brilló en ‘Sola perduta abbandonata’ sin exceso, aunque sin contener la emoción en frase tan decisiva como ‘tutto è finito’. Estuvo igualmente bien en las frases iniciales ‘contenidas’ del primer acto, pero lo que más me sorprendió fue su participación plena de fuerza en todos sus momentos del tercer acto.

Riccardo Massi estuvo cerca de lograr lo mismo en Des Grieux: la voz corre bien, es claramente tenoril si no particularmente bella (tal vez esté cantando una serie de papeles demasiado ‘spinto’), tiene buena presencia y óptima dicción, y logró ser flexible en ‘Tra voi belle’, apasionado en ‘Donna non vidi mai’ y ‘Ah Manon, mi tradisce il tuo folle pensiero’ y culminó en ese canto desesperado que es ‘Pazzo son guardate’ del tercer acto. En los dúos, o ‘el’ gran dúo del acto segundo en particular, con Isotton hubo buena química y compenetración. Aunque tiene buen agudo la emisión es a veces abierta y hay una sombra nasal especialmente en el registro medio-grave.

Puccini, Manon Lescaut. Dirección musical: Sesto Quatrini. Dirección escénica: Emma Dante. Lyon, Opéra National, marzo de 2026. © 2026 by Jean Louis Fernandez / Opéra National Lyon.Puccini, Manon Lescaut. Dirección musical: Sesto Quatrini. Dirección escénica: Emma Dante. Lyon, Opéra National, marzo de 2026. © 2026 by Jean Louis Fernandez / Opéra National Lyon.

Geronte fue otro italiano de escuela y también de dicción magnífica. Omar Montanari se lució sin exagerar y cantó más que dijo, lo que es sumamente de agradecer. El Lescaut de Jerôme Boutillier mostró excelentes medios, buena articulación del texto, y un canto un tanto brusco probablemente derivado de la concepción del personaje, pero que a principios del segundo acto resultó en exceso desordenado.

Los demás cumplieron entre bien, correcto y discreto, y curiosamente los mejores resultaron dos miembros del coro (François Pardalihé -en los ‘couplets’ del farolero- y el comandante de Aurélien Curinier), mientras que admite mejora la actuación de Robert Lewis en Edmondo y de Hugo Santos en el doble papel del hotelero y el sargento.

Quisiera terminar, porque uno no sabe nunca cuándo será la última vez que se refiere a una ópera, con una anécdota (Verdi le envió después del estreno una foto dedicada, que Puccini conservaría siempre) y una de las críticas del estreno absoluto: 

Manon se puede considerar una obra de carácter clásico. Su música posee, en efecto, los desarrollos y el estilo de los grandes sinfonistas, sin renunciar por ello a la expresión buscada del drama. Y sin renunciar a lo que se suele llamar la italianidad de la melodía. 1
Notas

1. Alfredo Colombani en el 'Corriere della Sera', citado por J. Budden en la pág. 122 de la edición italiana de su 'Puccini', Carocci Editore, 12ª reedición, 2021

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