Nunca estaremos lo bastante agradecidos a quienes nos traen
una parte -aunque sea mínima- de música que parece más lejana que la de algunos
países de Europa que parecen detentar la casi exclusividad en el terreno de lo
clásico (y no sólo, ni tampoco sólo en el aspecto musical de una cultura). Si
son cantantes ‘eslavos’ (en general rusos o de países que antes formaban parte
del fallido proyecto de la URSS) es más normal que lo hagan (pienso en los
Nesterenko, Arkhipova, y más próximos Borodina, Hvorovstosky, algo menos
Netrebko) los que nos traen autores de su mundo, y en particular el de cámara,
pero hoy en día en primera línea sólo juega Beczala, no sólo por su
nacionalidad de origen, polaca, sino por su afinidad con todo ese inmenso
tesoro del que antes que él sólo se me ocurre el nombre de Nicolai Gedda, un
tenor con el que Beczala…
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