Precedido de un debate sobre 'Música y sexualidad', al que no pudimos asistir por la celebración de una media maratón en Londres que cortó el servicio de autobuses (en nuestra anterior visita a Londres nos pasó lo mismo, pero ¿cuántos maratones se celebran en el centro de Londres los domingos?), a las 3 de la tarde se celebró un concierto con música de Britten, Chaicovsqui y Ravel -¿pero Ravel no murió 'dentro del armario'?-, o sea, de tres homosexuales que experimentaron de manera muy distinta su sexualidad, los tres unos extraordinarios orquestadores que compartían la pasión por el refinamiento sonoro. Y este era seguramente el principal atractivo de un programa que puso a prueba el bien ganado prestigio de la Philharmonia Orchestra, que está celebrando su 80 aniversario y sigue en la primera división de las orquestas europeas.
Al frente…
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