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Arriaga, Complete String Quartets, Cuarteto Quiroga

Juan Carlos Tellechea
Arriaga, Complete String Quartets, Cuarteto Quiroga
CD Arriaga, Complete String Quartets, Cuarteto Quiroga (label Cobra Records). Cuarteto Quiroga: Aitor Hevia (Violin, Julia Pasch, Wien 2021), Cibrán Sierra (Violin, Julia Pasch, Wien 2022), Josep Puchades (Viola, Stefan Von Baehr, Paris 2013), Helena Poggio (Violoncello, Leon Bernardel, Paris ca. 1900). Juan Crisóstomo de Arriaga (1806-1826), String Quartet Nº 1 in D minor. String Quartet Nº 2 in A major. String Quartet Nº 3 in E-flat major. Total Playing Time: 77:00 min. Recorded at: WestVest90 Church, Schiedam, The Netherlands. Recording dates: 10, 11, 12, 13 September 2025. Producer/sound engineer: Tom Peeters. C Cobra Records/Cuarteto Quiroga all rights reserved 2026.
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El bicentenario de la muerte de Juan Crisóstomo de Arriaga en París el 17 de enero de 1826 es evocado por el Cuarteto Quiroga con un nuevo álbum (sello Cobra Records) dedicado a los tres cuartetos para cuerda que escribió “el Mozart español” cuando tenía tan solo 16 años de edad.

Mozart y Arriaga, ambos niños prodigio, nacieron un 27 de enero, el primero hace 270 años, en 1756; Arriaga cinco décadas después, en 1806. El bello homenaje del Cuarteto Quiroga será llevado a la Semana Mozart de Salzburgo en enero de 2027, para cerrar las celebraciones del Año Mozartiano.

Inmenso talento

Es este el noveno álbum de la discografía del galardonado Cuarteto Quiroga (su nombre es un homenaje a Manuel Quiroga, uno de los más grandes violinistas españoles de la historia). La obra de Juan Crisóstomo de Arriaga lo acompaña desde sus inicios en 2003. Aunque Arriaga no llegó a alcanzar los 20 años de edad, despertó gran admiración en su época y su música sigue fascinando e impresionando a los públicos de nuestros días.

Sus tres cuartetos de cuerda pueden compararse sin duda con los que Franz Schubert, Wolfgang Amadé Mozart u otros grandes compositores escribieron a edades tan tempranas. El dominio magistral de Arriaga del más exigente de todos los géneros musicales, el cuarteto de cuerda, confirma su inmenso talento.

Interpretación historizada

Este asombroso logro pone de manifiesto su precoz madurez artística, su extraordinaria creatividad y su brillantez musical. De Arriaga quedan magníficos testimonios de una vida como compositor demasiado breve. Además de una sinfonía notable y algunas obras vocales, los tres cuartetos de cuerda ocupan un lugar central en su obra, rebosantes de vida, frescura melódica y profundidad emocional.

El Cuarteto Quiroga, que representa como pocos conjuntos la unión entre tradición, investigación y apasionado gozo de hacer música, ha estudiado estas partituras durante más de dos décadas, las ha interpretado en numerosas ocasiones y ahora presenta esta grabación con una interpretación historizada, en la que todos los instrumentos tocan con cuerdas de tripa.

Sello distintivo

Los tres cuartetos de cuerda de Juan Crisóstomo de Arriaga presentan una consistencia en la calidad que no se encuentra en ninguna otra parte de su obra conservada, y siguen una clara trayectoria creativa. Primeramente, el compositor demuestra su competencia e ingenio en un género dominado por Mozart y, en segundo término, pasa a imprimir un sello cada vez más distintivo en dicho género.

Presentados en el orden de su composición, el alegre Cuarteto n.º 2 en la es el primero, y da la sensación de ser un ejercicio de preparación para las obras de mayor contenido que le siguen. El Cuarteto n.º 1 en re menor tiene momentos fuertes de influencia española que afloran en lugares inesperados, como la sección central del tercer movimiento. El Cuarteto n.º 3 en mi bemol mayor es una joya, plenamente realizada con un contenido temático decidido y giros genuinamente originales sobre el estilo Biedermeier, cuya figura principal es Schubert.

Lectura generacional

Cibrán Sierra Vázquez, violinista del Cuarteto Quiroga afirma en el folleto que acompaña al álbum:

Tras más de veinte años investigando estas partituras, aprendiendo de ellas -porque como decía George Steiner, un clásico lo es porque nos lee a nostros tanto como nosotros a él- y tocándolas por todo el mundo, sabemos que los tres cuartetos de Arriaga fascinan siempre, y estamos convencidos de que deberían incorporarse por méritos propios al canon de los grandes cuartetos de juventud de la Europa del primer tercio del siglo XIX; obras que merecen ser programadas, estudiadas y escuchadas con el mismo respeto y la misma asiduidad que las de otros grandes nombres de nuestra historia común. A todo ello, desde una perspectiva interpretativa y sonora reflexiva e históricamente informada, pero también fresca y desenfadada, combinando el desparpajo y el rigor que merecen estas músicas, pretende contribuir, humildemente, la lectura generacional que propone este disco.

Esquema flexible y severo

La vida de Juan Crisóstomo de Arriaga se asemeja a la de un héroe trágico del Romanticismo. El paralelismo biográfico con Mozart es tan notable como su extraordinario talento musical. Ya antes de cumplir los 12 años las composiciones de Arriaga resonaban en las salas de conciertos de Bilbao, su ciudad natal, entre ellas incluso una ópera temprana. A los 15 encontró en París su verdadero hogar artístico, donde su talento causó sensación de inmediato.

Arriaga ha sido identificado tan estrechamente como un seguidor consumado de Mozart por lo que puede resultar algo difícil encontrar un toque de individualidad en sus cuartetos, claramente clásicos. El Primero en re menor está impregnado de ese clasicismo. Sin embargo, en el papel de “primus inter pares” del primer violín en el Adagio su esquema a la vez flexible y severo resulta prometedor desde un primer momento.

Gran impacto

En el Minueto Arriaga ya se atreve a innovar. Aquí, algunas frases angulosas, texturas folclóricas y un ritmo impulsado por el pizzicato en el trío liberan el abrazo estructural demasiado rígido que había existido anteriormente. Para cuando llega el Finale, se tiene un material conmovedor y una fina serie de dinámicas escalonadas. El material se alarga y suena prolijo en esta interpretación del Cuarteto Quiroga.

El Cuarteto en la mayor suena más haydniano que mozartiano. Su rasgo más atractivo es el movimiento lento, a modo de aria, una serie de variaciones de gran encanto y relativa simplicidad formal. El Finale vuelve a ser bastante convencional, pero está muy bien construido, con material contrastante que causa un gran impacto y una excelente escritura al unísono que produce un efecto tímbrico revelador.

Duro golpe

Al llegar al Tercer Cuarteto —todos ellos se publicaron en 1824— se encuentra que Arriaga ha perfeccionado su uso del material variado para sacar aún más partido de él, utilizando acordes severos y una respuesta más plácida con buenos resultados. Este es probablemente el más atractivo del trío de cuartetos, con una parte de primer violín cálida, una sección folclórica de dos violines con el violonchelo como bordón y una línea que consigue balancearse con delicioso brío.

Los momentos más tensos actúan como bloques perfectos que generan fricción temática, y la sensación de flexibilidad formal demuestra que, a medida que componía, Arriaga ganaba confianza y abarcaba un abanico más amplio de estados de ánimo e inflexiones. Este es el momento de centrarse en la importancia incipiente del joven compositor: sin ninguna duda, su inesperada y prematura muerte fue un duro golpe.

Grabación

Las interpretaciones son agradables, dinámicas y expresivas. El Cuarteto Quiroga representa, como pocos conjuntos, la unión entre la tradición, la investigación y el apasionado goce de hacer música. Desde su fundación en 2003, el cuarteto ha actuado en los principales escenarios de toda Europa, América del Norte y del Sur, y ha sido elogiado constantemente por la crítica por su sonido único y su creativa programación. El grupo combina una práctica interpretativa con base histórica con la energía y la precisión de las interpretaciones modernas.

La grabación realizada por el ingeniero de sonido Tom Peeters (Cobra Records) en la Westvest90 Church, en Schiedam, Países Bajos, ofrece un bello equilibrio entre las cuerdas y una atmósfera de música de cámara perfectamente adecuada para estas encantandoras piezas.

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