Con sólo doce años, el
talentoso regisseur Ted Huffman (New York, 1977) entró al mundo de Tosca cantando el pastorcillo en una
versión de concierto que incluía a Luciano Pavarotti. Y desde allí no hubo
marcha atrás en la fascinación por un arte que lo ha llevado a este reencuentro
con Tosca, ahora como regisseur, en la primera versión de esta
ópera en el Festival de Glyndebourne.
Curioso resulta que haya
sido precisamente el rol del pastorcillo uno de los más interferidos por una
puesta actualizada a la Roma fascista cargada de ribetes políticos metidos un poco
a la fuerza y por ello poco convincentes: en el tercer acto, que Huffman ubica
en un barranco al descampado, el misterio y premoción de la meditativa
introducción orquestal que contrasta con el canto del pastorcillo son
malogrados por el frenetismo de una acción que incluye…
Comentarios