Alemania

Dioses, duendes y coqueteos bestiales

Juan Carlos Tellechea
Kristine Tjøgersen
Kristine Tjøgersen © 2026 by Oslo-filharmonien
Essen, domingo, 31 de mayo de 2026.
Gran sala auditorio Alfried Krupp de la Filarmónica de Essen. Concierto Mendelssohn, “Ein Sommernachtstraum” (Sueño de una noche de verano). Henry Purcell, Suite de The Fairy Queen, Z 629, Semi-Opera en cinco actos, basada en “El sueño de una noche de verano” de William Shakespeare. Kristine Tjøgersen, “Wolpertinger” (Estreno mundial), composición por encargo de la Orquesta Sinfónica de la WDR, el Festival de Música Contemporánea Ultima de Oslo, la Filarmónica de Oslo y la Orquesta Sinfónica de Kristiansand. Felix Mendelssohn Bartholdy, música para “El sueño de una noche de verano”, op 61, para voces solistas, coro femenino y orquesta. Texto de William Shakespeare en la traducción de August Wilhelm von Schlegel. Intérpretes: Kathrin Zukowski (Soprano), Susan Zarrabi (Mezzosoprano), Voces femeninas del conjunto vocal de la NDR (Radiodifusión del Norte de Alemania), preparado por Ingo Martin Stadtmüller; Voces femeninas del Coro de la Radio WDR (Radiodifusión del Oeste de Alemania), preparado por Paul Krämer. Orquesta WDR Sinfonieorchester. Directora Marie Jacquot. Narrador Jens Harzer. Organizador: Westdeutscher Rundfunk (WDR). 80% del aforo.
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Todo giró esta tarde en torno a danzas de duendes, criaturas mitológicas y legendarios enredos amorosos...en una velada titulada Mendelssohn, Ein Sommernachtstraum (Mendelssohn, Sueño de una noche de verano) en la gran sala auditorio Alfried Krupp de la Filarmónica de Essen.

La WDR Sinfonieorchester, bajo la égida de Marie Jacquot (su próxima directora titular a partir de septiembre), presentó aquí con entusiasmo el tan esperado estreno de la divertida obra orquestal Wolpertinger de Kristine Tjøgersen, compuesta por encargo de esta misma Orquesta Sinfónica de la WDR, asi como por el Festival de Música Contemporánea “Ultima” de Oslo, la Filarmónica de Oslo y la Orquesta Sinfónica de Kristiansand.

Estrenada mundialmente dos días antes, el 29 de mayo en la Filarmónica de Colonia y grabada por la Radio y Televisión del oeste de Alemania, WDR, la obra se escuchó ahora en Essen por segunda vez y gustó mucho a los espectadores, que la ovacionaron estruendosamente al término de la interpretación. La compositora también estuvo presente en este concierto.

Si el Hombre sigue alterando la naturaleza

Tjøgersen hace hablar musicalmente a los Wolpertinger en sus misteriosos hábitats de los bosques con instrumentos de la más diversa índole (muchos de percusión), preparados especialmente para que suenen con los tonos más inverosímiles. Verbigracia, el arpa, con sus cuerdas entretejidas con cintas de vídeo VHS, se oye como el susurro de la brisa en una foresta; dos cajas de madera en forma de prisma frotadas entre sí resuenan como la agitada respiración de un animal tras una larga carrera. Soplando los vientos de la orquesta (maderas y metales) se oye a Eolo acariciando el carrujo de los árboles.

La compositora suele pasear mucho por el bosque de su pueblo natal, Sagesund. En un documental de la Fundación Musical Ernst von Siemens (de Múnich), que en 2025 concedió un premio de composición a Tjøgersen, se la ve caminando por un sendero de esa foresta. A ella le encanta inspirarse en la naturaleza para su música; y con toda razón. En el programa de mano señala que:

Al dar voz a la naturaleza en la sala de conciertos quiero que el público conozca formas de vida valiosas y tome conciencia de lo que se puede perder si el Hombre sigue alterando la naturaleza.

Fantasía y curiosidad

Sin ir muy lejos, el canto de un mirlo común asombra a quienquiera que se incline a prestar atención al fantástico talento de este pajarillo para componer e improvisar melodías en las más diversas variaciones. Una de ellas fue incluída por Tjøgersen en esta nueva obra orquestal, al describir esa magia inefable de los sonidos del bosque.

En 2017, en su obra orquestal Bioluminiscence, la compositora se dedicó a las luciérnagas nocturnas. Cuatro años más tarde, la noruega llevó al público en Between Trees a un viaje sonoro que iba desde el sotobosque hasta las copas de los árboles. Y ahora, en Wolpertinger, su obra más reciente, se lanza tras la pista de las criaturas míticas homónimas de Baviera con su característico estilo lúdico de búsqueda, excavación y exploración, impulsada por la fantasía y la curiosidad.

Los Wolpertinger suelen representarse como conejos con cuernos, a los que a menudo se les añaden extremidades de otras especies animales, como las alas de un pato. Según una antigua leyenda, los Wolpertinger surgieron del coqueteo entre un conejo y un venado, mas pronto se habrían apareado también otros habitantes del bosque entre sí, como el zorro y el pato, el conejo y el faisán o la marta y el ciervo. Por eso, según esta fábula, ningún Wolpertinger se parece a otro.

La reina de las hadas

El concierto comenzó con la suite The Fairy Queen (La reina de las hadas), Z 629, de Henry Purcell (el compositor británico más famoso de su época), semiópera en cinco actos de 1692 basada en El sueño de una noche de verano (1595) de William Shakespeare.

Marie Jacquot incluyó en esta excelente recopilación suya de menos de media hora de duración los siguientes pasajes: Primera pieza: Preludio y chirimía / Segunda pieza: Aria y rondeau / Obertura / Melodía del primer acto: jig / Danza de los seguidores de la noche / Melodía del segundo acto / Obertura del tercer acto: sinfonía mientras avanzan los cisnes / Danza de las hadas / Danza de los hombres verdes / Danza de los segadores / Melodía del tercer acto: chirimía / Danza del mono / Coro final: Serán felices.

Fastuoso espectáculo

En aquellos tiempos, la obra teatral de Shakespeare, estrenada un siglo antes, se consideraba anticuada. De ahí que un adaptador, hoy desconocido, transformara la comedia en un espectáculo teatral repleto de efectos mecánicos y cuadros coreografiados que desplazaban gran parte del drama.

En fin, la cuestión es que La reina de las hadas ha vuelto a los escenarios y salas de conciertos modernos, aunque rara vez con la trama cómica de Shakespeare y a menudo reducida a una sucesión de movimientos instrumentales: unas dos horas de música (aquí reducidas a menos de 30 minutos) del Orfeo Británico Henry Purcell, en todas las facetas de la festividad barroca y diversos estilos nacionales, que constituyen un rico fondo para la compilación de variadas suites orquestales.

Solo unas pocas de las denominadas masques se referían en aquel entonces directamente a la trama; en su mayoría, bailarines y cantantes desplegaban un mundo fantástico propio en el que aparecían pastores, poetas ebrios o una “pareja china”. El estreno en 1692 en el teatro Drury Lane de Londres fue un fastuoso espectáculo barroco que se llevó 3 000 libras, una suma que casi arruinó al empresario teatral.

Gran orquestador

Para evitar esa bancarrota, al año siguiente se repitió la obra con música nueva añadida por Purcell y hay que decir que el compositor estaba bastante inspirado cuando la escribió. Es una lástima que Purcell no hubiera tenido la oportunidad de musicalizar nada genuinamente shakesperiano, pero aún así es un placer el regreso a esta obra después de tantos años.

Purcell, quien murió con tan solo 36 años, un poco mayor que Wolfgang Amadé Mozart, compuso una enorme cantidad de música y cada vez que el público se adentra en sus obras al azar, queda asombrado por la calidad y la multifacética genialidad de ellas. Hay una frescura, una inventiva y una multitud de melodías que sorprenden constantemente. Su alegría exuberante contrasta con una nobleza serena, y su música nunca es difusa ni banal.

Henry Purcell es, además, un orquestador magistral, considerando la limitada gama de colores que podían producir los instrumentos a su disposición, en comparación, claro está, con compositores muy posteriores como Hector Berlioz, Gustav Mahler y Maurice Ravel, por nombrar solo tres. También es rítmicamente ingenioso, y todas sus breves piezas instrumentales son un verdadero placer para el oído.

Turbulentos enredos

La música del Barroco no es lo suyo, pero la WDR Sinfonieorchester, dirigida a manos libres por Marie Jacquot logró de forma encomiable esa transformación atmosférica que requiere El sueño de una noche de verano, con vitalidad, alegría, delicadeza, elegancia y precisión.

A ojos vistas, la orquesta se sintió más cómoda con El sueño de una noche de verano, op 61, de Felix Mendelssohn Bartholdy, que sabe combinar muy bien danzas etéreas y una alegría chispeante. La música, compuesta en 1843, es sin duda la adaptación musical más bella de la comedia homónima de William Shakespeare. En ella, unos jóvenes se pierden en un mundo de hadas y les toca vivir turbulentos enredos sentimentales.

Radiante profundidad

El programa se cumplió a la perfección. El actor Jens Harzer ofició de narrador. Con excelente voz, Harzer es capaz de hipnotizar a los niños más traviesos e inquietos cuando relata esta fábula. Guió la acción basándose en el texto traducido al alemán por August Wilhelm von Schlegel, modernizado por el musicólogo (kantor y organista) Jürgen Habakuk Traber.

Fragmentos musicales y pasajes de texto fueron entrelazados como se hacía en las radionovelas de la época dorada de la radiotelefonía. La Marcha nupcial (Allegro vivace), nº 9 de la obra de Mendelssohn fue repetida parcialmente a los efectos de la narración. La impresión general fue feascinante y el público quedó muy satisfecho con la presentación. Entre el esplendor festivo y los elfos musicalizados del bosque próximo a Atenas, Marie Jacquot y la WDR Sinfonieorchester cubrieron todo el espectro del romanticismo alemán en su intensidad cromática y profundidad radiante.

Transmisión en WDR 3

Las solistas Kathrin Zukowski (soprano) y Susan Zarrabi (mezzosoprano), así como los coros femeninos de las Radiodifusoras WDR (del oeste) y NDR (del norte) de Alemania, muy bien preparados por Paul Krämer e Ingo Martin Stadtmüller, respectivamente, se integraron con absoluta precisión en este universo onírico, sugerente e infinito. El el vivaz revoloteo de las cuerdas de la WDR Sinfonieorchester tras los mágicos acordes iniciales de los vientos fue ya una explosión de sentido sonoro y virtuosismo instrumental que conmovió sobremanera a los espectadores.

El concierto que tuvo lugar dos días antes, en la Filarmónica de Colonia el 29 de mayo de 2026, fue emitido en directo y grabado por la emisora de radio WDR 3. La grabación puede ser escuchada durante 30 días en la referida estación. La WDR también grabó el concierto para la televisión. La fecha de emisión se anunciará más adelante.

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