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Johanna Summer, Dialoge, Kit Armstrong, Danae Dörken, Claire Huangci, Igor Levit

Juan Carlos Tellechea
Johanna Summer, Dialoge, Kit Armstrong, Danae Dörken, Claire Huangci, Igor Levit
CD Johanna Summer, Dialoge, Kit Armstrong, Danae Dörken, Claire Huangci, Igor Levit (label ACT). Piano: Johanna Summer, Claire Huangci, Danae Dörken, Kit Armstrong, Igor Levit. 01 Arrival (Johanna Summer) – 2:08 Johanna Summer. 02 Sostenuto e cantabile (Mikis Theodorakis) – 2:11 Danae Dörken. 03 Obstinacy (Minako Tokuyama) – 1:01 Claire Huangci. 04 On a Mission (J. Summer) – 0:30 Johanna Summer. 05 Fugatino (J. Summer, Kit Armstrong) – 0:36 Johanna Summer, Kit Armstrong. 06 Espressivo, poco animato (Zhou Tian) – 0:47 Claire Huangci. 07 I Can Only Be Me (J. Summer) – 1:58 Johanna Summer. 08 Silhouettes (J. Summer) – 0:50 Johanna Summer. 09 For Lila Lalaouni (Manolis Kalomiris) – 2:06 Danae Dörken. 10 Andantino de Clara (Robert Schumann, J. Summer) – 3:15 Johanna Summer & Igor Levit. 11 Mirage (J. Summer) – 1:35 Johanna Summer. 12 Adagio (M. Theodorakis) – 1:16 Danae Dörken. 13 Laughing Buddha (M. Tokuyama) – 0:33 Claire Huangci. 14 Seeing Faces (J. Summer) – 1:33 Johanna Summer. 15 Evening Edge (J. Summer) – 2:12 Johanna Summer. 16 Andante semplice (M. Theodorakis)– 1:14 Danae Dörken. 17 Douce Dame Jolie (Guillaume de Machaut, J. Summer, K. Armstrong) – 2:29 Johanna Summer, Kit Armstrong. 18 Blue Deep (J. Summer) – 1:31 Johanna Summer. 19 Deva King (M. Tokuyama) – 1:30 Claire Huangci. 20 Your Embrace (J. Summer) – 1:57 Johanna Summer. 21 Allegro con brio (Z. Tian) – 1:26 Claire Huangci. 22 Sergei's Spirit (J. Summer) – 1:10 Johanna Summer. 23 Blutmond (Ludwig v. Beethoven, J. Summer, K. Armstrong) – 4:42 Johanna Summer, Kit Armstrong. 24 Silence, after the Temple Gong (M. Tokuyama) – 1:04 Claire Huangci. 25 Departure (J. Summer) – 1:31 Johanna Summer. Total time 41:17. Johanna Summer and her guests are performing this recording on two Steinway grand pianos from Klangmanufaktur Hamburg: KM054 and KM155. The following classical originals have been interpreted and reinterpreted in this recording: Original Works / Compositions -Preludes Nos. 4, 7 & 9 – Mikis Theodorakis -Musica Nara – Minako Tokuyama -Preludes for Piano – Zhou Tian -Concerto without Orchestra op. 14, III. Movement – Robert Schumann -Prelude for Piano No. 4 – Manolis Kalomiris -Piano Sonata op. 27 No. 2 – Ludwig van Beethoven Recorded 19.06. and 23.07.2025 at Emil Berliner Studios. Recorded by Lukas Kowalski. C + P 2026 ACT Music + Vision Gmbh + Co. KG, Hardenbergstr. 9, 10623 Berlin, Germany.
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El álbum Dialoge (Diálogos) de la pianista Johanna Summer (sello ACT Music de Berlín) es una vívida conversación a través del tiempo con sus amigos y colegas Kit Armstrong, Danae Dörken, Claire Huangci e Igor Levit; tan viva que ni bien comienza es capaz de transformar para bien el espacio en el que se encuentra el oyente y borrarle cualquier prejuicio negativo. Este advierte desde un comienzo que los silencios son tan importantes como las notas y que la resonancia de los pianos levita en el aire como si fueran reflexiones en evolución.

La estructura es engañosamente simple. Cuatro dúos de piano separados sitúan a Summer frente a otro pianista en un segundo piano de concierto: Huangci, Armstrong, Dörken y Levit. Sin embargo, dentro de este marco, las posibilidades se vuelven infinitas. Johanna Summer animó a cada uno de sus invitados a aportar piezas con las que compartiera una conexión profundamente personal, obras lo suficientemente flexibles como para permitir que su voz improvisada se integrara de forma orgánica. El resultado no es una confrontación, sino una coexistencia. La tradición y la espontaneidad avanzan mano a mano, a veces con suavidad, a veces con turbulencia.

Disposición emocional

Si bien este es un disco producido en un estudio de grabación, Summer y sus invitados tocan también en salas de concierto. El escucha puede imaginarse un escenario con dos pianistas, dos pianos de cola y dos papeles. Se interpreta una pieza clásica para piano y, a continuación, o incluso a la mitad de la misma, la interpretación se sustituye por música de otra índole, que retoma elementos de lo escuchado anteriormente y los desarrolla, continuando así la narrativa.

Esto se repite hasta que una idea parece haberse expresado por completo y, entonces, inmediatamente después o mediante una fusión cruzada, emerge otra sección de música ya compuesta y que quizá resulte familiar. Cada frase transmite la tensión de algo que se está inventando en tiempo real. Es una música que exige atención, paciencia y disposición emocional.

Territorio intermedio

Aquí también, el objetivo es capturar estados de ánimo y energía liberada, ya sea para continuar la composición interrumpida o, mediante asociaciones libres, para evocar en el momento otra obra del repertorio pianístico, que se convierte entonces en el objeto de una improvisación fresca.

Un momento concreto en el que participa Claire Huangci resulta especialmente revelador: el pasaje comienza con una precisión clásica cristalina antes de que Summer introduzca silenciosamente sombras armónicas por debajo, desplazando sutilmente la gravedad emocional de la pieza hasta que la música ya no pertenece por completo a Schumann ni a la improvisación, sino a un extraño territorio intermedio que solo existe en ese instante.

En otros momentos, el toque refinado e intelectual de Kit Armstrong choca maravillosamente con el fraseo instintivo de Summer, produciendo momentos que parecen suspendidos en algún lugar entre la meditación y el colapso.

Frescura

El resultado es siempre un diálogo único, que suele darse entre estilos y pasajes familiares, ajeno a lo esperado. Así es como el escucha debería imaginar los "diálogos" con Johanna Summer y sus compañeros musicales: improvisación libre basada en obras clásicas para piano.

Los participantes actúan como solistas. Summer no solo toca composiciones propias, sino también de otros autores. Verbigracia, en Sostenuto e cantabile (Mikis Theodorakis) junto a Danae Dörken; en el Andantino de Clara (Robert Schumann, J. Summer) con Igor Levit; y en Laughing Buddha (M. Tokuyama), en una contribución con Claire Huangci.

Visto retrospectivamente, el origen del proyecto parece mítico. El enfoque impresionó en su momento a Igor Levit, quien invitó a Johanna Summer al renombrado Festival de piano de Lucerna (Suiza), del cual fue curador, en 2023 y 2024. Allí, la pianista actuó no solo en solitario, sino también a dúo con Levit.

Esto dio como resultado algo completamente nuevo y fresco: Levit recitaba frases de las Waldszenen (Escenas del bosque) de Robert Schumann, a las que Summer respondía con una improvisación. En lugar de ofrecer una reinterpretación en el sentido tradicional se adentraba directamente en el tejido emocional de la obra de Schumann, ampliando cada miniatura, como si continuara una conversación que hubiera quedado inconclusa hace más de una centuria.

Hechizo

No se había planeado ni ensayado nada. La música se desarrollaba íntegramente en la incertidumbre del momento presente. Más tarde, Igor Levit describiría la experiencia como uno de los momentos artísticamente más satisfactorios de los últimos años, y al escuchar Dialoge, queda en evidencia el porqué. Hay algo profundamente vulnerable en esta música. Los intérpretes no parecen estar ejecutando composiciones, sino más bien descubriéndolas mientras tocan.

Con su programa Diálogos y el álbum lanzado por el sello ACT en la presente primavera (boreal), uno de los más ambiciosos proyectos y difíciles de los últimos años, Johanna Summer continúa con el concepto de explorar y reinterpretar obras clásicas en colaboración con los mencionados músicos.

A través de esas 25 piezas breves que se equilibran delicadamente entre el repertorio clásico y la improvisación, Dialoge jamás intenta simplificarse en aras de la accesibilidad. No es un álbum diseñado para oyentes ocasionales que buscan melodías inmediatas o una gratificación emocional fácil. Desafía al público desde los primeros instantes. Sin embargo, para aquellos dispuestos a adentrarse por completo en su mundo, las recompensas son inmensas. Poco a poco, casi sin darse cuenta, el oyente cae bajo el hechizo de la grabación.

Evolución

Antes de este álbum, Johanna Summer no era una artista muy conocida más allá del ámbito del jazz. Sin embargo, su lenguaje musical evoca la intrépida libertad artística de figuras capaces de transformar la improvisación en filosofía, arquitectura y narración emocional al mismo tiempo. Pero el enfoque de Summer apunta hacia algo aún más esquivo. No se limita a dialogar con la música clásica; parece ampliarla temporalmente, proyectando estas composiciones hacia el siglo XXI e incluso más allá.

La pianista aborda estas obras como entidades vivas aún capaces de mutar y transformarse. Sus improvisaciones no son adornos decorativos colocados alrededor de las composiciones. Desafían a los originales, los amplían, los desestabilizan y, en ocasiones, revelan dimensiones emocionales ocultas bajo sus superficies familiares.

Dialoge tiene además un significado cultural más amplio. La música clásica contemporánea se encuentra cada vez más atrapada entre la preservación y la reinvención. Con demasiada frecuencia, se espera de los artistas más jóvenes que protejan el canon con reverencia o que lo rechacen por completo en busca de la modernidad. Johanna Summer propone un camino totalmente distinto. Ella no trata la música clásica como un monumento, sino como un lenguaje vivo aún capaz de evolucionar.

Grabación

Este puede ser, en última instancia, su mayor logro. Consigue transmitir el núcleo filosófico de su visión a todos los músicos participantes, al tiempo que les concede total libertad artística. El equilibrio no debería funcionar tan a la perfección como lo hace. Sin embargo lo logra.

La técnica de grabación del ingeniero de sonido Lukas Kowalski, también concertista de piano, contribuye enormemente a esta sensación. El álbum posee una intimidad que roza lo intrusivo. Se percibe el peso de las teclas, el decaimiento persistente de las cuerdas del piano, el espacio de respiración entre los gestos.

A veces, la grabación parece casi arquitectónica, como si el oyente estuviera sentado físicamente entre los dos instrumentos dentro del propio estudio. Nada está excesivamente pulido. La calidez y la resonancia natural permanecen intactas, lo que permite que las improvisaciones conserven su fragilidad.

Lo que inicialmente parece fragmentado, a lo largo de esas dos docenas de piezas tocadas por diversos músicos, se revela gradualmente como un único continuo emocional. Incluso tras varias escuchas, persiste la extraña impresión de que cada improvisación y cada interpretación pertenecen a una vasta composición que se despliega de forma invisible bajo la superficie.

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