Vox nostra resonat

Reencuentros desde el podio

Irina Gruia
Manuel Hernández-Silva Manuel Hernández-Silva © Gabriele Friscia
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Nuestro recorrido por los treinta años de historia de la Real Filharmonía de Galicia continúa este mes con tres nuevas voces.

En la vida de una orquesta conviven muchas realidades y muchas figuras artísticas que contribuyen a construir su historia. Algunas acompañan a la orquesta durante etapas significativas de su recorrido, como los directores titulares, que durante años trabajan con el conjunto varias semanas cada temporada. Otras mantienen una relación continuada, aunque menos intensa, como los directores principales invitados o los artistas en residencia. Y después están todas esas voces que dejan una impronta especial con cada encuentro: algunas regresan con frecuencia para reencontrarse con la orquesta; otras lo hacen de forma más esporádica, pero su paso permanece en la memoria de los músicos.

Para este artículo he querido reunir a tres directores que, por motivos muy distintos, han dejado una impresión especialmente profunda en la Real Filharmonía de Galicia.

Enrico Onofri, director, violinista y una de las figuras más reconocidas de la interpretación historicista europea, ha acompañado a la RFG en un viaje que ha abarcado desde el barroco hasta Beethoven y Rossini, siempre con una mirada curiosa y abierta a nuevas formas de hacer música.

Michal Nesterowicz, director polaco de amplia trayectoria internacional, colaboró con la orquesta en una única ocasión en 2017. Aquel encuentro dejó una impresión mutua de afinidad artística que aún hoy conservamos con especial cariño.

Y, por supuesto, no podía faltar Manuel Hernández Silva, uno de los directores invitados que más legado ha dejado en la historia de la RFG. A lo largo de los años ha colaborado con la Real Filharmonía de Galicia en más de una docena de ocasiones, desde los proyectos junto a Javier Perianes hasta la grabación de Cantos y Revueltas con Pacho Flores para Deutsche Grammophon.

El primer encuentro

Cuando les pregunto por su primer encuentro con la Real Filharmonía de Galicia, las respuestas revelan tres formas muy distintas de acercarse a una misma realidad.

Enrico Onofri sitúa el comienzo de su relación con la orquesta en una representación del Mesías de Händel en 2015. Aquel concierto marcó el inicio de una colaboración que se prolongaría durante varios años. Considerado uno de los violinistas barrocos más influyentes de su generación, regresó posteriormente a Santiago en varias ocasiones. Entre esos encuentros destaca el programa de 2019, en el que interpretó como solista el Concierto para violín en sol mayor de Haydn y dirigió el resto del programa al frente de la RFG, una combinación muy representativa de su forma de entender la música.

Con el paso del tiempo, aquellas colaboraciones consolidaron una relación especialmente cercana con la orquesta y lo convirtieron en una de las presencias más familiares para sus músicos durante aquella etapa.

Por su parte, Michal Nesterowicz conserva un recuerdo especialmente vivo de su colaboración con la RFG en 2017:

Aunque aquel concierto tuvo lugar hace ya nueve años, mi encuentro con la Real Filharmonía de Galicia sigue permaneciendo en mi memoria como una experiencia artística muy especial. Recuerdo a unos músicos profundamente comprometidos, sensibles e inteligentes, que desde el primer momento fueron capaces de crear una atmósfera de trabajo concentrada, atenta y extraordinariamente generosa.
Cuando recientemente volví a leer la crítica publicada tras aquel concierto, especialmente las palabras que hablaban de la clara afinidad y entendimiento entre el director y la orquesta, encontré exactamente lo mismo que yo recordaba de aquel encuentro. A veces este tipo de conexión surge de una manera muy natural. No porque pueda planificarse, sino porque los músicos comparten un mismo enfoque, una misma apertura y un mismo deseo de servir a la música.

Manuel Hernández Silva retrocede aún más en el tiempo. Su primer contacto con la Filharmonía no llegó desde el podio, sino desde la distancia. A mediados de los años noventa, mientras residía en Viena, observó con interés el nacimiento de la Real Filharmonía de Galicia y la expectación que aquel proyecto despertó incluso fuera de España. Le llamó especialmente la atención que una formación recién nacida en Santiago de Compostela contara desde el principio con Helmuth Rilling como director titular y artístico.

Helmuth Rilling llegaba con ese enorme prestigio a dirigir, de repente, una orquesta de reciente creación en España, en Santiago de Compostela. Y eso era toda una declaración de intenciones.

A juicio de Hernández Silva, aquella elección fue decisiva para definir la personalidad artística de la nueva formación. 

El maestro Helmuth Rilling es un exégeta y un hombre que trata el sonido para crear una identidad sonora particular. Yo creo que llevó esa estética del sonido a la orquesta, la inyectó en la orquesta y creó una identidad sonora con la que se reconoció a la Real Filharmonía de Galicia.

Y concluye con una valoración que resume su visión de aquellos primeros años: 

No pudo salir mejor realmente ese nombramiento. Fue una decisión muy feliz haber creado la orquesta bajo el mando sabio del maestro Helmuth Rilling.

Lo que permanece

Los programas pasan. Los directores invitados llegan y se marchan. Las temporadas se suceden unas a otras. Sin embargo, cuando pregunto a nuestros tres invitados qué es lo que permanece en su recuerdo de la Real Filharmonía de Galicia, las respuestas apuntan menos a las obras interpretadas que a las personas, los proyectos y las experiencias compartidas.

Para Manuel Hernández Silva, lo que permanece son también los proyectos que marcan una etapa y dejan un recuerdo duradero en la memoria colectiva de una orquesta.

Durante más de una década protagonizó algunos de los proyectos más significativos de la orquesta. Todo comenzó en enero de 2010, cuando dirigió por primera vez a la Real Filharmonía de Galicia en un programa que incluía el estreno del Concerto no Lameiro de Rogelio Groba junto al flautista venezolano Luis Julio Toro, la Serenata para cuerdas de Chaikovski y la Sinfonía Linz de Mozart. Aquel concierto fue el comienzo de un vínculo que acabaría dejando una profunda huella en la trayectoria de la RFG.

Entre los recuerdos que conserva menciona algunos de sus primeros programas con la orquesta, las colaboraciones con Johannes Moser y Beatriz Díaz, así como la integral de los cinco conciertos para piano de Beethoven junto a Javier Perianes, presentada en el Festival de Piano de Jaén en 2020 bajo su dirección, que considera uno de los momentos más importantes de su trayectoria compartida con la RFG.

Cuando se le pregunta por un proyecto especialmente significativo, su respuesta se dirige inmediatamente hacia Cantos y Revueltas, realizado junto a Pacho Flores y grabado posteriormente para Deutsche Grammophon: 

Esa grabación ha quedado como una grabación histórica. Creo que fue un momento muy, muy, muy importante para la orquesta. Fue una colaboración para mí realmente inolvidable.

Para Michal Nesterowicz, hay una explicación sencilla de por qué algunos recuerdos perduran:

Para mí, una orquesta es, ante todo, las personas que la forman. No la institución en sí, ni el nombre, ni siquiera la tradición, sino un grupo de músicos que, concierto tras concierto, cuidan una determinada atención, una disciplina interior, una sensibilidad y una determinación compartidas. Eso fue exactamente lo que sentí en Santiago. Había delicadeza, calidez y una sonrisa natural, pero también seriedad, precisión y una sensibilidad musical extraordinariamente noble.

Y cuando le pregunto sobre el verdadero legado de una orquesta, dice: 

El ADN artístico de una orquesta es algo extremadamente difícil de construir. Requiere muchos años, paciencia, continuidad, confianza, concentración y cuidado. Lo crean los músicos, los directores, los gestores, el público, y también el propio lugar y su atmósfera.

Esa dimensión humana aparece también en el recuerdo de Enrico Onofri. Además de los programas compartidos durante años, el director y violinista italiano destaca la disposición de los músicos a explorar nuevos caminos y recuerda un lazo que fue creciendo no solo en el plano artístico, sino también en el personal.

Con el paso de los años, la relación personal y humana con sus miembros —más allá de lo estrictamente artístico—se fue haciendo cada vez más fuerte. No recuerdo ni una sola vez que haya entrado en un ensayo en la gran sala de Santiago sin encontrar una sonrisa en el rostro de todos.

Mirando al futuro

Treinta años después de su fundación, la Real Filharmonía de Galicia sigue construyendo nuevas páginas de su historia. Y aunque los tres directores evocan recuerdos muy distintos de su conexión con la orquesta, hay una idea que aparece de forma recurrente en sus palabras: una orquesta no se define únicamente por los conciertos que ofrece, sino por las personas que la forman, la identidad que construye y el vínculo que establece con su comunidad.

Para Enrico Onofri esa identidad es inseparable del propio espíritu de la ciudad que la vio nacer:

La RFG forma parte de la magia de Santiago; es una parte inseparable de su belleza y de su espiritualidad.

De cara al futuro, Michal Nesterowicz desea a la Real Filharmonía muchos más años de crecimiento artístico, valentía, curiosidad e inspiración:

Que la orquesta siga profundizando en su identidad, continúe siendo importante para sus músicos, su público y la ciudad, y siga aportando belleza, inteligencia y emoción a la vida de Santiago, de Galicia y de toda la comunidad musical.

Y Manuel Hernández Silva expresa su deseo de que la orquesta continúe desarrollando el legado artístico construido durante estas tres décadas y siga ocupando un lugar destacado dentro del panorama musical español e internacional. Después de tantos años de colaboración, admite con cariño que echa de menos sus visitas a la RFG y que espera poder reencontrarse con ella algún día.

Le deseo a la orquesta larga vida y un felicísimo aniversario.

Coda

Las voces reunidas en este artículo apuntan, desde perspectivas distintas, hacia una misma conclusión: las orquestas cambian, los repertorios evolucionan y los proyectos se suceden, pero aquello que se construye con el tiempo —la identidad, la confianza y la memoria compartida— es lo que termina permaneciendo.

Y quizá por eso, de una forma u otra, aparece una misma emoción en muchas de las conversaciones que hemos ido reuniendo a lo largo de esta serie: el deseo de volver. Volver a encontrarse con los músicos, volver a compartir un ensayo, volver a construir música juntos.

Que quienes han formado parte de la historia de la Real Filharmonía de Galicia sigan sintiéndola, de algún modo, como una casa a la que merece la pena regresar, es probablemente uno de los mejores reconocimientos que puede recibir una orquesta.

Y precisamente porque todavía quedan algunas de esas historias por escuchar, aún nos queda un último tramo en este recorrido por los treinta años de historia de la Real Filharmonía. En la próxima entrega nos reencontraremos con algunos de esos compañeros de viaje que también han querido sumarse a este homenaje, ya en la recta final de este viaje compartido.

Referencias
ACM Concerts. (2024, 8 de mayo). Enrico Onofri regresa a la Real Filharmonía deGalicia. ACM Concerts. 
Cancela, B. (2017, 7 de febrero). MichalNesterowicz dirige a la Real Filharmonía de Galicia. Codalario
Galicia Press. (2020, 27 de enero). La Real Filharmonía de Galicia participará enel Concurso de Piano de Jaén junto al pianista Javier Perianes. Galicia Press.
Melómano Digital. (2020, 29 de enero). Hernández-Silva,integral Beethoven con Perianes y la RFG. 
Pérez Castillo, R. (2010, 31 de enero). El suelo yel vuelo de un gran director. Mundo Clásico
Platea Magazine. (2019, 21 de enero). Enrico Onofri dirige esta semana la RealFilharmonía de Galicia. Platea Magazine. 
Nota de redacción. La publicación de la serie RFG tres décadas compartidas es una iniciativa exclusiva del diario Mundoclasico.com, independiente de la Real Filharmonía de Galicia y del Consorcio de Santiago y no autorizada por estas instituciones públicas.
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