La lectura o canto de la pasión en el Renacimiento tiene sus cimientos en el estílo que se consagró para este hecho litúrgico durante la Edad Media. En este tiempo, ya existía la costumbre de que tres diáconos recitaban cada una de las partes: Evangelista, Jesús y Sinanoga (resto de personajes). Este era el esquema de la pasión, bien fuera leída bien fuera cantada. En este último caso, los recitados gregorianos tenían tres alturas: media para el Evangelista (barítono), baja para Jesús (bajo) y alta para el Sinagoga (tenor).En los siglos XIV y XV empiezan a componerse pequeñas secciones polifónicas para intercalar entre los recitados, atribuídas a aquellos personajes que por su sentido plural (soldados, apóstoles) lo recomendaran. También se empezó a componer polifonía para el resto de personajes individuales (Pilato, Judas etc.). Era…
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