Alemania

Emoción y brío

Juan Carlos Tellechea
Verdi, Il Trovatore. Regie de Herzog
Verdi, Il Trovatore. Regie de Herzog © 2026 by Sandra Then / Deutsche Oper am Rhein
Düsseldorf, jueves, 2 de julio de 2026.
Gran Sala de la Ópera de Düsseldorf. Deutsche Oper am Rhein. Il Trovatore (El trovador), ópera en cuatro actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Salvatore Cammarano, basada en la obra de teatro El trovador (1836) de Antonio García Gutiérrez, quien a su vez se inspiró en el palacio de la Aljafería. Estrenada el 19 de enero de 1853 en el Teatro Apollo de Roma. Régie, Jens-Daniel Herzog. Escenografía y vestuario, Johannes Schütz. Iluminación, Volker Weinhart. Dramaturgia, Katie Campbell. Reparto: El conde de Luna (Bogdan Baciu), Leonora (Luiza Fatyol), Azucena (Ramona Zaharia), Manrico (Irakli Kakhidze), Ferrando (Bogdan Taloș), Inés (Mara Guseynova), Ruiz (Henry Ross), Anciano gitano (Hyunseok Lee), Mensajero (Alcides Bravo), Luna (Livia Matys), Garzia (Lotta Köllen). Extras de la Deutsche Oper am Rhein. Coro de la Deutsche Oper am Rhein, preparado por Albert Horne. Orquesta Düsseldorfer Symphoniker. Director Antonino Fogliani. 100% del aforo.
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El prestigioso Jens-Daniel Herzog no consiguió infundirle magia a su singular puesta de Il Trovatore de Giuseppe Verdi estrenada en la Ópera de Düsseldorf, con la magistral dirección de Antonino Fogliani, un brillante elenco de cantantes, el Coro de la Deutsche Oper am Rhein, preparado por Albert Horne, y la orquesta Düsseldorfer Symphoniker.

La rivalidad, la venganza, el éxtasis y los oscuros secretos familiares marcan Il trovatore, que este escenario no incluía en su programación desde hacía un cuarto de siglo. Fue el último estreno de la presente temporada. La impresionante ópera, con libreto de Salvatore Cammarano -basada en El trovador de Antonio García Gutiérrez, y este en el palacio de la Aljafería- forma parte de la 'Trilogía popular' de Verdi junto con Rigoletto y La traviata.

Venganza

La obra hunde sus raíces en la historia previa de sus personajes, ambientada en la España de finales de la Edad Media. A las casas de ópera les cuesta mucho abordar Il Trovatore. Por un lado, la obra rebosa de melodías pegadizas. Por otro, narra una historia llena de violencia, sexismo y racismo. Un director escénico que plasme la obra de forma drástica corre el riesgo de ser él mismo tildado de racista y sexista por glorificar la violencia.

Dos rivales compiten por una mujer codiciada y luchan políticamente en bandos opuestos. Entre ellos se encuentra una gitana, Azucena (Ramona Zaharia), una mujer perteneciente a un pueblo nómada de las montañas.

Tiempo atrás, otra mujer fue quemada en la hoguera acusada de brujería, un suceso cuya tenebrosa sombra se extiende hasta el presente: Azucena, la hija de la ejecutada, jura vengar la muerte de su madre. En represalia, secuestra a uno de los hijos del anciano conde Luna, responsable de la ejecución. Sin embargo, en el enceguecedor delirio de venganza, ya no distingue si está matando a su propio hijo o al del odiado noble.

Una tragedia

Años más tarde, el hijo de Azucena, ya adulto -el trovador Manrico (el experimentado Irakli Kakhidze), que da título a la ópera- y el joven conde de Luna (Bogdan Baciu) no solo se enfrentan en la guerra civil, sino que también se disputan el amor de Leonora (Luiza Fatyol). De forma apasionante y con abundantes melodías, Giuseppe Verdi pone en escena los estados emocionales extremos de sus personajes.

Al final, la muerte triunfa con una magnitud shakespeariana: Leonora se envenena porque no ve ninguna posibilidad para su amor por Manrico (el experimentado Irakli Kakhidze). El ‚trovador‘ Manrico es ejecutado por su rival, el conde de Luna, figura que realmente existió en tiempos de Felipe II.

La extranjera, Azucena, difamada como bruja, se derrumba sin vida al tener que presenciar la muerte de su hijo. ¿De su hijo? No, Manrico era el hermano del conde, a quien su madre había secuestrado en su día. Ella lo crió porque, en un arrebato de locura, había arrojado al fuego a su propio hijo en lugar del bebé del conde. Azucena sigue viendo hoy en su mente el fuego y la pira en la que fue quemada su madre. Y la muerte de Manrico es su revancha por el cruel matricidio.

Verdi, Il Trovatore. Dirección musical, Antonino Fogliani. Dirección escénica, Jens-Daniel Herzog. Düsseldorf, Gran Sala de la Ópera, julio de 2026. © 2026 by Sandra Then / Deutsche Oper am Rhein.Verdi, Il Trovatore. Dirección musical, Antonino Fogliani. Dirección escénica, Jens-Daniel Herzog. Düsseldorf, Gran Sala de la Ópera, julio de 2026. © 2026 by Sandra Then / Deutsche Oper am Rhein.


Ideas

¿Está todo claro? ¿No? De todas formas ello no le quita importancia al impacto de la popular obra de Verdi. El propio autor de la pieza original, García Gutiérrez, solo entrelaza la trama de forma imprecisa. Pero la historia era exactamente del gusto de Verdi: una novela popular, compuesta por escenas de una fuerza arrolladora.

El libretista cumplió con su cometido, y Verdi compuso un movimiento melódico tras otro. La fama de El trovador, ahora que el gusto por el drama romántico hace tiempo que ha perdido su encanto, se basa en la riqueza de la música. Otros compositores habrían alimentado sus óperas durante toda su vida con la abundancia de ideas de Verdi.

Sin magia

Jens-Daniel Herzog ambienta la pieza a mediados del siglo XX, a juzgar por el batiburrillo de muebles y vestuario utilizados (Johannes Schütz). La acción se desarrolla sobre una plataforma giratoria que muestra no solo a los intérpretes en primer plano, sino también parte de lo que ocurre a su alrededor. Lo más moderno que se muestra aquí es quizá el refrigerador instalado en la cocina de un apartamento y la máquina de escribir portátil (Olivetti Lettera 22, verde claro) que utiliza el conde de Luna para redactar sus textos literarios.

Herzog -hasta 2018 director artístico de la Ópera de Dortmund y desde entonces hasta hoy en Núremberg- asumió el reto de una puesta coherente. Lo intenta, pero mostrando todo como lo hizo se perdió la fuerza mágica que necesariamente debe deslumbrar al público para que las escenas románticas y dramáticas se graben en su memoria.

Verdi, Il Trovatore. Dirección musical, Antonino Fogliani. Dirección escénica, Jens-Daniel Herzog. Düsseldorf, Gran Sala de la Ópera, julio de 2026. © 2026 by Sandra Then / Deutsche Oper am Rhein.Verdi, Il Trovatore. Dirección musical, Antonino Fogliani. Dirección escénica, Jens-Daniel Herzog. Düsseldorf, Gran Sala de la Ópera, julio de 2026. © 2026 by Sandra Then / Deutsche Oper am Rhein.


Perfección vocal

La única explicación plausible para no llevar a escena algo más impactante quizá sea de índole presupuestario (la tijera que recorta proyectos culturales pasa también por Alemania). Es una verdadera pena que tras dos horas y media de función la platea no haya quedado impresionada positivamente por la escenografía. Por fortuna, la extraordinaria interpretación musical y vocal (coro incluido) salvó finalmente a la producción y conmovió a los espectadores por su entrega.

La sensación de la velada fue la Azucena plasmada a la perfección por Ramona Zaharia, quien aúna una gran voz con una interpretación intensa y de gran sensibilidad psicológica. La Leonora de Luiza Fatyol irradia intenso fuego dramático y hermosos pianos.

El conde de Luna de Bogdan Baciu destacó por su imponente barítono y la calidez de su voz al fluir en las cavatinas y escenas de amor. Bogdan Taloș encarnó con su maravilloso registro de bajo a Ferrando, jefe de la guardia del conde. El Manrico de Irakli Kakhidze, de voz potente y melodiosa, domina sin gran esfuerzo y con maestría los pasajes más exigentes (incluso la temida 'Di quella pira').

Otros papeles

La Inés de la soprano Mara Guseynova suena muy agradable al oído; su elegante presencia es la de una afable y fiel amiga de Leonora. Henry Ross mostró un timbre radiante y una emisión presente, su Ruiz, lugarteniente de Manrico, fue un personaje logrado. Completaron el elenco Hyunseok Lee como el viejo gitano, y el tenor Alcides Bravo como un mensajero de lujo.

Dos niñitas, Livia Matys y Lotta Köllen, evocan (solo con su presencia en escena) al pequeño conde de Luna y a Garzia, el pequeño Manrique, respectivamente, en diversos momentos de la acción.

Verdi, Il Trovatore. Dirección musical, Antonino Fogliani. Dirección escénica, Jens-Daniel Herzog. Düsseldorf, Gran Sala de la Ópera, julio de 2026. © 2026 by Sandra Then / Deutsche Oper am Rhein.Verdi, Il Trovatore. Dirección musical, Antonino Fogliani. Dirección escénica, Jens-Daniel Herzog. Düsseldorf, Gran Sala de la Ópera, julio de 2026. © 2026 by Sandra Then / Deutsche Oper am Rhein.


Fuerza y brío

El Coro de la Deutsche Oper am Rhein, excelentemente preparado por Albert Horne, causó enorme impresión a la platea por su solidez y gran potencia vocal; cantó con matices de volumen y desplegó gran fuerza en los pasajes requeridos.

El maestro Antonino Fogliani lleva las cosas hasta ese punto precisamente para generar dramatismo, interpretando la partitura de forma apasionante, al mejor estilo belcantista, que la Orquesta Sinfónica de Düsseldorf ejecuta con total fidelidad, mucha emoción y brío.

Ovaciones y (excesivos) gritos de aprobación, sobre todo de la claque, cerraron esta representación de El trovador en la Ópera de Düsseldorf, que escénicamente no estuvo tan bien lograda bajo la régie de Jens-Daniel Herzog como era de esperar. ¡Lástima!

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