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London Symphony Orchestra, Sir Simon Rattle, Britten, Spring Symphony, Sinfonia da Requiem

Juan Carlos Tellechea
London Symphony Orchestra, Sir Simon Rattle, Britten, Spring Symphony, Sinfonia da Requiem
CD London Symphony Orchestra, Sir Simon Rattle, Britten, Spring Symphony, Sinfonia da Requiem, The Young Person's Guide to the Orchestra, Elizabeth Watts, Alice Coote, Allan Clayton (label LSO Live). Benjamin Britten, Spring Symphony, op 44. Sinfonia da Requiem, op 20. The Young Person’s Guide to the Orchestra, op 34. Recorded 16 & 18 September 2018 (Spring Symphony), 7 & 8 May 2019 (Sinfonia da Requiem), 18 May 2021 (The Young Person's Guide to the Orchestra) in the Barbican Hall, London. Producer Andrew Cornall & Jonathan Stokes Engineers Classic Sound Ltd. P 2024 LSO Live, London, UK. C 2024 LSO Live, London, UK.
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Una preciosa antología de Benjamin Britten ha sido reunida en este álbum (sello LSO Live) de la London Symphony Orchestra dirigida por Sir Simon Rattle con la soprano Elizabeth Watts, la mezzosoprano Alice Coote y el tenor Allan Clayton, grabado en directo en el auditorio del Barbican Hall de Londres. 

En el presente homenaje a Britten, se han conjugado tres de las composiciones más populares y atemporales del compositor, aunque muy distintas entre sí. Sir Simon Rattle guía aquí a los escuchas en un viaje inesperado a través de esta variada colección de obras maestras.

Compuesta poco después del estallido de la Segunda Guerra Mundial, la Sinfonía da Requiem reflexiona, en parte, sobre el populismo político que, por segunda vez en apenas unas décadas, había sumido al mundo en una crisis existencial. En esta pieza, las armonías ricas y anhelantes de Britten revelan una advertencia sombría y dramática sobre el coste del conflicto.

Piezas más conocidas

Desde la oscuridad de la guerra, los oyentes avanzan hacia la luz con la Spring Symphony coral de Britten. Con su misteriosa reinterpretación de las canciones y versos populares tradicionales ingleses, la obra describe el gradual despertar del mundo natural cuando el invierno va remitiendo y la primavera comienza a triunfar.

Britten dio rienda suelta a su imaginación en The Young Person’s Guide to the Orchestra (La guía de la orquesta para jóvenes). Esta obra maestra, brillantemente original, es una de las piezas más conocidas del compositor y pone el broche final al álbum.

Respuesta al belicismo

Sir Simon retoma con frecuencia la música de su compatriota Britten. Con la London Symphony Orchestra, revisita dos obras emblemáticas, y añade la Sinfonía de primavera, aparentemente su primera grabación; una yuxtaposición inesperada para interpretaciones llenas de energía y profundidad.

Encargada por el gobierno japonés a varios compositores para conmemorar el 2 600 aniversario de la dinastía japonesa, encargo que Britten rechazó, la Sinfonía da Requiem sigue siendo un producto de las tensiones geopolíticas de la época. Compuesta en 1940, este op 20 del joven compositor fue concebido como una respuesta a la guerra.

Dolor y conciliación

Britten se basó libremente en el orden convencional de la Misa de Réquiem para sus tres movimientos, yuxtaponiéndolos en un patrón lento-rápido-lento. El "Lacrymosa", con su pulso inquietante y monótono, representa un lamento ritual. El "Dies irae" es una poderosa danza macabra, escrita con virtuosismo orquestal, en forma de una marcha salvaje y demoníaca. Y el "Requiem æternam", a modo de nana consoladora, trae calma a su apacible conclusión.

Con esta grabación en directo de 2019, Rattle no rehúye las contradicciones que estructuran esta asombrosa partitura, entre el terror y la compasión, el dolor y la conciliación.

Ejecución perfecta

Muy distinta es la Sinfonía de Primavera, op 44 (1949). Britten se apartó de las especificaciones del encargo, realizado en 1942 por el director Serguei Kusevitski, al concebir una obra sinfónica que combinaba coros de adultos y niños con tres solistas vocales: soprano, mezzosoprano y tenor. Esta sinfonía de primavera, en cuatro movimientos como exigen las convenciones de una obra clásica, se basa en una gama de textos sumamente diversa.

En esta interpretación en vivo de 2018, Sir Simon Rattle desata una poderosa energía acentuada por contrastes dinámicos extremos. Esto se evidencia en el primer movimiento, que anuncia la llegada de la primavera mediante la aparición sucesiva de la luz tras la evocación del frío invierno (música helada, según el compositor), los entusiastas metales que puntúan el canto del tenor (El cuco alegre) y, finalmente, la secuencia de coros que entonan diversos cantos de pájaros. La disposición de los textos de diferentes estados de ánimo está perfectamente ejecutada.

Elocuencia

En marcado contraste, la segunda parte, una especie de movimiento lento, evoca noches primaverales a través de varios solos de la mezzosoprano y el tenor, este último cantando casi susurrando sobre cuerdas apagadas, así como coros donde la ansiedad parece atravesar las bendiciones de la estación: una metáfora de la primavera de la paz frente al invierno de la guerra.

La tercera parte trae alegría, con el aria del tenor que celebra las esperanzas románticas y un dúo de soprano y tenor, un himno al amor pastoral. La parte final es aún más asombrosa, ya que entrelaza varios estados de ánimo extraídos de un único poema anónimo del siglo XII: la ofrenda al mes de mayo de la ciudad de Londres.

Aquí se encuentran fanfarrias folclóricas, evocaciones de la vida urbana y rural, estallidos de luz y un derroche de optimismo, todo en la más pura tradición británica. Esto se refleja en la instrumentación sumamente exquisita. Rattle se adueña de este himno sinfónico con gran elocuencia, rodeado de magníficos solistas: Allan Clayton, Alice Coote y Elizabeth Watts.

Vitalidad y brío

La Guía de la orquesta para jóvenes, op 34, concebida como Variaciones y fuga sobre un tema por Purcell, tiene un propósito educativo: enseñar a los niños sobre la orquesta sinfónica. La obra se presenta aquí en su versión puramente instrumental, sin narración. Sirve como guía para el oyente, no como una introducción a los distintos instrumentos de la orquesta (como en Pedro y el lobo de Serguei Prokofiev), ni a una representación visual (del mundo animal, como en El carnaval de los animales de Camille Saint-Saëns), sino más bien, de forma más sutil, a la naturaleza de la orquestación. El tema es presentado por toda la orquesta.

A continuación, las cuatro secciones —instrumentos de viento-madera, cuerdas, metales y percusión— se exploran en las 13 variaciones, antes de la fuga final, que es interpretada por toda la orquesta. Sin embargo, se producen solapamientos entre las diferentes secciones, lo que añade complejidad y un aspecto lúdico a la obra. La interpretación de Sir Simon está llena de vitalidad y brío, y captura la miríada de matices del ingenioso lenguaje de Britten.

Las grabaciones en directo realizadas por el ingeniero de sonido Jonathan Stokes (para Classic Sound Ltd.) en el Barbican Hall de Londres entre 2018 y 2021 son satisfactorias, aunque no siempre resulta fácil captar la complejidad de la orquestación de Britten. La captación de sonido podría haber resaltado tal vez mayor profundidad en las texturas de la Sinfonía de Primavera.

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