Empecemos por la gran soprano rusa Elena Stikhina, estrella del Teatro Mariinsky de San Petersburgo. La parte de Norma es especialmente compleja debido a que exige gran potencia dramática y no menor competencia en las agilidades, una combinación que no muchas sopranos pueden ofrecer. Stikhina es una soprano lírica de voz carnosa, consistente, algo oscura y muy aterciopelada. Posee una técnica muy sólida y un fiato amplio, que sabe emplear hábilmente para configurar un magnífico fraseo. Su instrumento vocal le permite abordar brillantemente y con total naturalidad recursos como la sottovoce y el filato. Su línea melódica es clara y revela un excelente dominio de la dinámica. Las coloraturas de Stikhina no son espectaculares (difícilmente pueden serlo las de una soprano que tiene en su repertorio papeles como Brünnhilde, Sieglinde, Aida,…
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