Este álbum, Rondos for Adriana (Audax records), es innovador, trascendiendo el simple recital vocal y la típica velada sinfónica. El programa, concebido por la soprano lírica Adriana González y el director Iñaki Encina Oyón, gira en torno a la figura de Adriana Ferraresi Del Bene, primera intérprete del personaje mozartiano de Fiordiligi, protagonista de la ópera Così fan tutte.
Es este un concierto cautivador del principio al fin, realzado por una voz excepcional y una orquesta igualmente extraordinaria, el Ensemble Diderot. A modo de interludios, brillantemente interpretados por el solista Johannes Pramsohler, el recital ha sido intercalado con el Rondó en do mayor KV 373 y con el Rondó en si bemol mayor KV 269, ambos para violín y orquesta, de Wolfgang Amadé Mozart (probablemente de sus últimos años en Salzburgo, 1776/1777).
Quizá sea esta además una invitación a reconsiderar la rutinaria forma de abordar estos recitales grabados y a superar su habitual complacencia. Rondos for Adriana es mucho más que una colección de arias, es un homenaje al arte de la interpretación, a la genialidad atemporal de Mozart y a la mujer que en su día dio vida a su música.
El rápido tema de danza al ritmo de una giga del Rondó KV 269 contrasta con varios cuplés. Mucho más sutil es el comienzo del Rondó KV 373, un Allegretto grazioso con una melodía seductora que Mozart compuso en Viena en abril de 1781.
El arzobispo Hieronymus von Colloredo (alias el muftí para los Mozart) había organizado en el palacio vienés de su padre una academia con sus músicos de la corte de Salzburgo, dirigidos por el concertino Antonio Brunetti. Entre ellas se encontraban tres obras de Mozart, como le contó este a su padre en una carta del 8 de abril de 1781:
Hoy hemos tenido —pues escribo a las 11 de la noche— una academia. Se han interpretado tres piezas mías. Nuevas, por supuesto: un Rondeau para un concierto para Brunetti, una Sonata con acompañamiento de un violín [...] y luego, un Rondeau para (el castrato Francesco) Ceccarelli, que tuvo que ensayar.
De estas tres obras, KV 373, 374 y 379, el rondó para violín parece haber sido interpretado como nuevo movimiento final de un concierto desconocido en do mayor de .
La placa ofrece una delicia instrumental. Además de las cuerdas, los metales y maderas, en particular, son excepcionales, interpretando el virtuoso Rondó de Susanna de Mozart con un tono perfecto y hermoso, al igual que la flauta en la pieza de Joseph .
Elogiada por su belleza vocal, excelente técnica y gran musicalidad, es una de las sopranos líricas más prometedoras de la ópera actual. Desde su temprano debut como Zerlina en París hasta su triunfante Condesa en el Festival de Salzburgo, la soprano Adriana González ha encarnado el espíritu de los personajes femeninos de Mozart con una profundidad y una gracia sorprendentes.
Fue galardonada con el Primer Premio y el Premio de Zarzuela en el concurso Operalia en 2019 y desde entonces ha debutado con éxito en los más renombrados escenarios del mundo, entre ellos el Teatro Real de Madrid y el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, así como la Ópera de París-Bastille, la Opernhaus de Zúrich, la Staatsoper Unter den Linden de Berlín, la Deutsche Oper de Berlín y la Ópera de Fráncfort,
El programa reúne arias que cantara en L'Arbore di Diana de Vicente Martín y Soler (1788), en Il conte di Saldagna de Angelo Tarchi, en Balthassar de Ferdinando Bertoni, en Erifile de Giuseppe Giordani, en Sedecias de Pasquale Anfossi, en Nina de Joseph Weigl, así como Le nozze di Figaro y Cosi fan tutte de Wolfgang Amadé Mozart, con libreto de Lorenzo da Ponte.
A lo largo de su agitada carrera, el rondó fue su compañero constante: la gran aria dramática en dos partes de la que no solo Mozart era un maestro. Adriana Del Bene interpretó esta música de forma tan conmovedora que el público de La Scala de Milán y de la Ópera de Londres la aclamó hasta el delirio.
El núcleo del álbum es el papel emblemático de Adriana González, la condesa Almaviva, pero el periplo va mucho más allá. Inspirado en aquella soprano del siglo XVIII, este disco revive arias poco conocidas y redescubre joyas que muestran la radiante voz lírica y la sensibilidad de González en nuestros días.
Mozart escribió dos arias para Adriana Ferraresi Del Bene en 1789 para las repeticiones vienesas de Le nozze di Figaro. Mas a La Ferrarese se la recuerda sobre todo por haber sido Fiordiligi en la primera representación de Cosi fan tutte que tuvo lugar en el Burgtheater de Viena el 26 de enero de 1790. Dicho sea al margen, la Semana de Mozart de 2027 en Salzburgo estrenará una nueva producción de esta ópera del genial compositor universal.
Adriana Ferraresi (nacida como Adriana Gabrielli) fue alumna del Ospedale dei Mendicanti de Venecia entre 1778 y 1782, donde interpretó papeles en varios oratorios. En 1782 se fugó con Luigi Del Bene, hijo del embajador papal en Venecia, con quien se casó poco después. De 1785 a 1787 cantó en Londres, entre otras obras, en una serie de dos óperas de Luigi . El 13 de octubre de 1788 debutó en el Burgtheater de Viena con el papel protagonista de la ópera L'arbore di Diana de Vicente .
Su registro de soprano era increíblemente alto y su voz sorprendentemente grave, como nunca se había oído antes en Viena, según señalaba una nota periodística de la época. Ferraresi Del Bene fue una de las sopranos más famosas de la época de Mozart. Entre otras figuras, interpretó el papel de Susanna en la reposición de Las bodas de Fígaro, para la que Mozart compuso las dos nuevas arias, como se verá más adelante.
La cantante fue especialmente promovida por el libretista , con quien también mantuvo una relación amorosa durante un tiempo. Tras la marcha de Da Ponte de Viena, Ferraresi del Bene duró lo que un lirio en la metrópoli danubiana. Cantó después en Varsovia, así como en diferentes teatros italianos hasta que pasó al olvido.
Decía el musicólogo y crítico William Somervell Mann que la relación de La Ferrarese con Mozart era controvertida. Parece que al compositor le disgustaba la actitud arrogante de la cantante. Sabiendo que ella interpretaba las notas agudas sacando la cabeza hacia fuera y las graves bajando la barbilla, para ridiculizarla escribió expresamente el aria 'Come scoglio' de Così fan tutte , previendo continuos cambios de tonos agudos y graves, lo que hizo que durante la interpretación la mujer continuara estirando y retrayendo la cabeza como «un pollo en el escenario» (¡vaya humor!).
Cuando Mozart preparaba la reposición de Le nozze di Figaro en agosto de 1789, también tuvo que plegarse a la voluntad de La Ferrarese e incluir un gran rondó en la parte de Susanna. En lugar de la siciliana pastoral Deh vieni, non tardar, Ferraresi cantó en el cuarto acto el maravilloso rondó Al desio, di chi t’adora, KV 577. También escribió para ella y su Susanna Un moto di gioia KV 579 en sustitución de 'Venite, inginocchiatevi'.
De nuevo, la tonalidad es fa mayor, como en el rondó de Tarchi, y de nuevo la melodía asciende lentamente desde el registro de contralto, algo en lo que Mozart trabajó durante mucho tiempo, como revelan sus bocetos. Ya en los cuplés de la parte lenta, la voz canta a dúo con los instrumentos de viento obligados.
Estos son dos cornos basset, es decir, clarinetes graves en fa, trompas y fagotes. El sonido que producen es tan singular, también gracias al pizzicato y otros efectos sonoros de las cuerdas, que Al desio se convirtió en el rondó más famoso de Mozart en Viena. Por paradójico que pueda parecer, gracias a este rondó, la a menudo tan patética Adriana Ferrarese fue aclamada en un total de 29 representaciones de Figaro, mucho más que su predecesora Nancy Storace.
Ya después del estreno, la prensa informaba:
El sábado 29 del mes pasado se representó en el Teatro Imperial Nacional la tan esperada ópera italiana Las bodas de Fígaro [...]
El público quedó muy satisfecho y mostró su satisfacción más que hace tres años, cuando la obra se estrenó por primera vez. Madame Ferrarese interpretó el papel de prima donna y cantó con su conocida destreza y arte, que se puso especialmente de manifiesto en un rondó artificialmente armonioso, en el que la música del señor Mozart rivalizaba con el canto de la famosa cantante. (Preßburger Zeitung, 2 de septiembre de 1789).
Adriana González muestra aquí un equilibrio de registro perfecto y brillante fluidez. Con su gama completa de notas agudas ella es capaz de asumir con refinamiento dramático papeles muy diversos que exigen un sonido rico y lírico, así como algunas singulares sutilezas no muy cómodas para la mayoría de las sopranos.
La grabación, realizada por el ingeniero de sonido Daniel Kemper, en la Gustav-Mahler-Saal del Euregio Kulturzentrum, Grand Hotel, de Dobbiaco (Toblach en alemán), Italia, deleita al escucha. Es difícil creer lo que se oye ante una manera tan natural, vibrante y operística de interpretar a Mozart, por una orquesta y un director que, además, hacen más que simplemente acompañar a la cantante; crean un magnífico escenario para ella. Es un concierto para disfrutar.
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