Hector Berlioz ha ocupado un lugar destacado en los programas de concierto de la Orquesta Filarmónica de Bremen (Bremer Philharmoniker), bajo la égida de su director musical general Marko Letonja, por lo que resulta muy acertado que el presente álbum contenga una interpretación de la obra orquestal más emblemática de este francés romántico e inconformista: la Symphonie fantastique.
La composición fue grabada en directo en la sala de conciertos Die Glocke, situada en el centro de Bremen, junto con Le Carnaval Romain – Ouverture caractéristique, la apasionante apertura de la ópera Benvenuto Cellini de que, sin embargo, sufrió un gran fracaso en su estreno en la Académie royale de musique de París en 1838. Es sabido que esta ópera ha sido siempre objeto de críticas por parte de censores celosos, que se cebaban en el carácter híbrido de la obra y, sobre todo, en la empresa -ciertamente arriesgada- de su puesta en escena.
Sin embargo, la calidad de su música escapa a esas cáusticas observaciones. Mezcla de ópera cómica y gran ópera, la trama de Benvenuto Cellini combina una intriga amorosa con un trasfondo de malentendidos (Cellini ama a Teresa, a quien corteja Fieramosca; y un generoso toque de historia: la creación por parte del ilustre orfebre de la estatua de Perseo con la cabeza de Medusa, que puede admirarse en la Loggia dei Lanzi de la Piazza della Signoria en Florencia). Estos dos elementos se entrecruzan a lo largo de una acción más desenfrenada que realmente lógica, en la que Berlioz se revela todo menos cartesiano. Una de las razones por las que la obra no tuvo éxito en su estreno en 1838.
Su vena casi shakespeariana explica quizá el interés que le profesan eminentes directores británicos. Y es que Berlioz logra aquí una simbiosis entre la comedia, a menudo muy descarada, y el melodrama más convencional, pero visto con ironía. Y lo hace mediante una sabia mezcla de desbordante imaginación romántica, ingenuidad y vitalidad sin límites, en la que se entremezclan enredos, artimañas y coincidencias —reales o falsas— con un sentido del burlesco incontenible. A ello se suman la empatía del músico por el arte de la burla y su gusto por los rápidos cambios en el desarrollo de la acción, no siempre bien interpretados cuando se lleva a escena esta ópera.
Los Filarmónicos de Bremen, en plena forma, obsequiaron a su público momentos estelares memorables que han quedado plasmados en esta preciosa placa. , destacado discípulo de Otmar Suitner, demuestra aquí de forma impresionante por qué la célebre obra presentada en este disco es para él uno de los hitos de la historia de la música:
Con la Symphonie fantastique, Berlioz rompe las fronteras entre la sinfonía y la música escénica, recurre a recursos estilísticos de la 'gran ópera' y sorprende con una orquestación sin concesiones. Con ella, ya en su juventud, se catapultó directamente a la primera fila de los grandes sinfonistas.
Letonja interpreta con maestría la magia de la orquestación de Berlioz, cálida, plena y siempre transparente, que ya sabe cautivar desde el apasionante inicio de Le carnaval romain, de la ópera Benvenuto Cellini muy poco representada en la actualidad. Esta deliciosa obertura de concierto que precede a la magnífica interpretación de la sinfonía es solo una pieza extra, pero una muy deseable; describe una colorida escena de las carnestolendas en las calles de Roma, la Ciudad Eterna.
''Benvenuto Cellini'', la ópera de la que Berlioz tomó prestados algunos de los temas principales aquí, es encantadora, y resulta un placer escuchar con qué destreza transforma elementos de la embriagadora aria de amor ''O Teresa, vous que j’aime'' y del frenético saltarello de la escena del carnaval con fines puramente instrumentales. Tras su suave comienzo, la obertura se interpreta con toda su fuerza, actuando como un aperitivo ideal para la obra maestra de la instrumentación que viene seguidamente.
El amor
En cinco movimientos, el compositor, que entonces tenía 27 años, describe en su ''Sinfonía fantástica'' su amor y los tormentos asociados a él por la actriz anglo-irlandesa Harriet Smithson. Berlioz arrastra al oyente hasta el final en un torbellino de emociones desbordantes y ofrece, según Marko Letonja:
''interesantes perspectivas sobre la vida emocional de un romántico''.
El director de la Orquesta Bremer Philharmoniker aborda la biografía ficticia del artista con calma, incluso con moderación, y la concibe partiendo del explosivo final -con el sabbat de las brujas, el Dies Irae y el repique de campanas. Así se desarrolla este poema sinfónico – desde la delicada danza amorosa, pasando por la bucólica excursión al campo con las dos trompas que se comunican con delicadeza y suenan de forma onírica, hasta el embriagador y resplandeciente placer del baile. Y luego, hacia el repentino sueño febril y la estridente ruina – como una proeza que nunca resulta exagerada.
Sutilidad
La sección inicial es adecuadamente ensoñadora y serena —al fin y al cabo, lleva el título de ''Rêveries'' (Ensoñaciones)— pero a los cinco minutos, Letonja intensifica la tensión en ''Passions'' y el movimiento se desarrolla inexorablemente. Las texturas de la densa orquestación de Berlioz se ven bien realzadas por la claridad del excelente sonido digital, gracias al cual cada sección de la orquesta está debidamente equilibrada con respecto a las demás.
Los ritmos están marcados con precisión, como al comienzo de la sección, y el clímax antes de la transición hacia la conclusión es potente. El director tiene una visión global de los altibajos de esta música y todo encaja a la perfección. No teme recurrir a algunos rallentandi bastante evidentes en el vals del segundo movimiento (''Un Bal''), ambientado en el baile, pero sin exagerar. El tono encantador, cálido y armonioso de los instrumentos de madera —especialmente las flautas— contribuye a la voluptuosidad y sensualidad de este embriagador brebaje, mientras que las trompetas y los trombones acentúan la melodía de forma sutil pero claramente audible.
Agitación interior
El tercer movimiento (''Scène aux Champs''), ambientado de nuevo en el campo, se abre con un equilibrio muy bien medido entre el corno inglés y el oboe (casi) fuera de escena en su diálogo pastoral, y el ritmo lento de Letonja resulta hipnótico más que abrumador. El escucha cobra aquí consciencia del grado en que Berlioz rinde homenaje a la Sinfonía Pastoral de Beethoven, tanto tomándola como modelo como inyectando en su propia visión bucólica un elemento narrativo más personal de agitación interior; las secciones de tormenta de la ''Scène aux champs'' recuerdan a su predecesora y, al mismo tiempo, van más allá de ella.
La ''Marche au supplice'' tiene mucho peso, gracias sobre todo a que se da rienda suelta al espléndido timbal y a los metales sin que ahoguen al resto de la orquesta. Da gusto cómo el director fusiona el estridente final de ese movimiento con el inicio del finale —no hay absolutamente ninguna pausa— de modo que se mantiene el ambiente macabro y el agudo clarinete en mi bemol, las inquietantes esferas tubulares, los gruñidos de los metales graves y los pizzicati que hacen castañear los dientes crean una atmósfera magnífica. El movimiento va creciendo inexorablemente hasta un final emocionante y de gran autenticidad.
Grabación
Marko Letonja es un pensador, pero también un músico que se guía por el instinto; que dirige una orquesta equilibrada que celebra con alegría el nuevo comienzo. Se nota claramente al escuchar la grabación que todos disfrutan de las vibraciones del momento, a veces potentes y vertiginosas, que elevan con agilidad al conjunto. Es emocionante imaginar cómo fue ese concierto en Bremen.
El concierto fue grabado en directo, y con una calidad excepcional, por el ingeniero de sonido Dirk Alexander (de Bremusound) en la mítica sala de conciertos ''Die Glocke'' de Bremen, una de las de mejor acústica de Europa, con un relieve sonoro asombroso, que mantiene unas proporciones reales en la disposición de los planos, sin centrarse en ningún instrumento en concreto. El álbum está disponible en la plataforma digital Spotify. Todavía quedan algunos ejemplares físicos del CD disponibles a través de la página web o mediante pedido por correo electrónico (besucherservice@bremerphilharmoniker.de).
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