El eximio violonchelista Julius Berger y el dúo que forma con su esposa, Hyun-Jung Berger, así como sus músicos amigos, han dedicado su más reciente álbum (sello Wergo/Schott Music, de Maguncia) a la histórica ciudad de Asiago (Véneto), sus habitantes, su historia y a su célebre Festival, cuya 60a. edición se celebra del 6 al 15 de agosto de 2026.
Julius Berger fue director artístico y organizador de este evento durante dos décadas hasta 2023, pero sigue estrechamente vinculado a él y a su familia, los descendientes de la destacada fundadora, organista, concertista, compositora y profesora Fiorella Benetti Brazzale, originaria de esta misma localidad.
Hoy, el Asiagofestival vuelve a sus raíces, ofreciendo a su público una serie de eventos en los que se presta especial atención a los temas más queridos por su creadora: la música sacra, la música contemporánea, la improvisación, la promoción de jóvenes talentos y la búsqueda de una programación capaz de despertar al mismo tiempo el interés tanto del público más amplio como del más experto.
El Festival de música de Asiago, único en su género, se extiende por una meseta formada por las Sette Comuni (Siete municipios), centro económico y cultural a unos 55 km al norte de Vicenza, capital de la provincia, en los Prealpes, a unos 1 000 m altitud sobre el nivel del mar y rodeada de montañas que alcanzan los 2341 m de altura.
El topónimo Asiago es de origen latino y pone de manifiesto que los cimbrios se establecieron en un territorio que ya estaba parcialmente habitado por pueblos de origen románico. Mencionado por primera vez en 1204 como Axiglagum, parece ser el nombre de una finca que hace referencia a un tal Asellius o Acilius» (de forma análoga a Asigliano Veneto, también en territorio de Vicenza).
La zona cuenta con una historia agitada que oscila entre la autonomía y la subordinación estatal. Esta subregión fue colonizada en tiempos casi inmemoriales por los cimbrios, pueblo germánico-céltico que, junto con los teutones y los ambrones, emigró a finales del siglo II a. C. desde su región natal, en la península de Jutlandia (hoy Dinamarca), hacia la Galia e Hispania. En el 113 a. C. invadieron el reino Nórico de pueblos celtas que ocupaban lo que hoy son los territorios de Baviera, Austria, así como parte de Eslovenia, y se enfrentaron frecuentemente con las legiones romanas. La impronta de su arcaica lengua sobrevive aún en Asiago.
En tiempos modernos, la extensa meseta de Asiago fue colonizada y cultivada hacia el año 1000 por campesinos alemanes procedentes de la región de Baviera y del Tirol. Las siete localidades alemanas que se fueron formando se unieron en la Confederación de los Siete Municipios. Una vez que los señoríos colindantes reconocieron estos derechos y su autogobierno, las Siete Comunidades constituyeron, desde 1310 hasta 1807, una república campesina alemana en gran medida autónoma. A cambio de someterse a sus vecinos poderosos y el reconocimiento de sus derechos especiales, las Siete Comunidades encontraron protección primero en los Scaligeri de Verona y, posteriormente, en los Visconti de Milán.
, profesor de violonchelo desde hace muchos años en el Centro Leopold Mozart (hoy Leopold Mozart College of Music) de Augsburgo (Baviera, Alemania), siempre está en busca de sonidos ocultos en los que lo arcaico se encuentra con la vanguardia. En el nuevo CD Asiago, compositores contemporáneos exploran los fenómenos sonoros que describen a Asiago y que permiten experimentar las vivencias del lugar auditivamente. Todas las piezas han sido compuestas para el festival y para el dúo Berger.
El álbum es una aplicación inteligente y un desarrollo de una nueva tendencia muy gratificante y sólida en el panorama musical: la exploración imaginativa de nuevos ámbitos del repertorio mediante la apertura de la música contemporánea a los vastos horizontes de otras culturas. En el caso del violonchelo, esta evolución parece estar prácticamente provocada por las limitaciones técnicas y tradicionales de su repertorio.
Julius Berger demuestra cómo, incluso en un paisaje como el de los Alpes —que, como cuna de la conocida historia de la música folclórica tradicional, parece estar estrechamente entrelazada con la música clásica— al observarlo con detenimiento se pueden descubrir potenciales étnicos totalmente diferentes y sumamente apasionantes. A partir del valioso hallazgo de la pequeña etnia de los cimbrios —que siguen viviendo allí hasta hoy con su propia lengua— desarrolla un completo programa discográfico de música de nueva composición.
Esta música se ha interpretado en su mayor parte por primera vez en el Festival de Asiago y, en diversas combinaciones —en solitario, a dúo, con piano preparado, con un conjunto de violonchelos y con orquesta de cámara— extrae de este instrumento de cuerda grave y también de la voz humana un nuevo repertorio amplio, sugerente y meditativo.
Los músicos amigos del matrimonio Berger que contribuyen con sus respectivos aportes a este programa son Frangiz Alizade (piano), Marlis Neumann (arpa), Stefan Blum (percusión), Alberto Brazzale (voz); los compositores Zsolt Gárdonyl, Lutz Dreyer, Giovanni Sollima, Markus Schmitt y Valentin Silvestrov.
Así como la Südwestdeutsches Kammerorchester Pforzheim (Orquesta de cámara del suroeste de Alemania, de Pforzheim) dirigida por Chungki Min; y el Ensemble Cellopassionato, encabezado por los Berger e integrado además por Teresa Álvarez, Leonie Harrer, Philip Leonard Heide, Malwina Jakubowska, Ryunji Kim, Johathan Stroh y Constantin Zoller.
Gran parte de la música aquí reunida se inspira en canciones populares locales en ese antiquísimo dialecto cimbrio. Zsolt Gárdonyi, Lutz y Frangiz Alizade han adaptado, cada uno a su manera, serenos himnos y danzas animadas de forma magistral para dos violonchelos.
Pocas canciones han calado tan hondo en el imaginario colectivo como la plegaria Signore delle cime compuesta en 1958 por Giuseppe 'Bepi' De Marzi, nacido en Vicenza. Tenía entonces 23 años y acaba de egresar del Conservatorio y de cumplir el servicio militar (en la Escuela militar alpina de Aosta, y luego como sargento en los paracaidistas alpinos en Bressanone), así como de formar un coro que más tarde llamaría I Crodaioli (Los cordobeses).
La obra fue estrenada en octubre de aquel año en el valle del Chiampo, donde un joven estudiante de derecho de Padua, Bepi Bertagnoli, fue arrastrado y sepultado trágicamente por una avalancha de nieve en 1951. Sus restos solo pudieron ser rescatados tras el deshielo. La canción se convirtió en un éxito mundial, traducida a ciento treinta y cuatro idiomas y su melodía fue adaptada para las interpretaciones más diversas; esta, arreglada para conjunto de violonchelos por Julius Berger, es una de ellas y es excelsa.
Giovanni emplea una resonante scordatura para los ostinatos minimalistas de Arboreto salvatico, mientras que su Lamentatio consigue que Hyun-Jung Berger transmita una convicción absoluta. Como señalan las reflexivas notas de Julius Berger, esta pieza, escrita en memoria del genocidio armenio, perpetrado por los turcos , adquiere un significado adicional cuando se interpreta en Asiago, una ciudad que sufrió los estragos de la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
El frente ítalo-austríaco atravesaba la meseta de las Siete Comunidades. La batalla de Asiago fue una contraofensiva lanzada por los austrohúngaros en el frente italiano en mayo de 1916. Se trató de un ataque por sorpresa que dejó un saldo de centenares de miles de muertos, heridos y desaparecidos en ambos bandos.
Los habitantes de Asiago fueron reubicados en la llanura del Po, donde se les prohibió hablar su dialecto de origen germánico. Muchos ni siquiera regresaron a su tierra natal, que había quedado destruida, por lo que la tradición alemana se vio gravemente amenazada. El fascismo (1922-1943) asestó el golpe de gracia a los últimos vestigios de la vida lingüística y cultural alemana al prohibir el uso del dialecto incluso en el ámbito privado y familiar.
Campanile, de , está igualmente cargado de emoción; sus dos movimientos se inspiran en imágenes de Asiago y Mariupol, dos ciudades destruidas en guerras separadas por un siglo. El grito inicial de los violines —los primeros sonidos agudos que se escuchan en el CD— es una denuncia contundente contra el belicismo.
El álbum se cierra de forma conmovedora con el Ensemble Cellopassionato, dirigido por Berger, con otra pieza melodiosa de carácter religioso: Oración por Ucrania, de Valentin . Los Berger forman un dúo maravillosamente compenetrado, tocando instrumentos de Giovanni Grancino de 1690 (Julius) y Francesco Gofriller de 1726 (Hyun-Jung) de seductor sonido.
Es esta una de esas grabaciones que dejan fascinado al escucha, sobre todo cuando este menos se lo espera. Las sobresalientes captaciones de sonido del ingeniero Bernd Hanke se realizaron en la sala de conciertos del Leopold Mozart College of Music de la Universidad de Augsburgo, en el Palazzo Millepini de Asiago (una en directo), y en el Atrium Roth, de Dautphetal-Buchenau, estado federado de Hesse (Alemania).
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