El álbum Folías y Glosas, del conjunto Concerto Scirocco, dirigido por Giulia Genini, es un peregrinaje musical vibrante y colorido a la España de finales del siglo XVI y principios del XVII. Publicada el 4 de septiembre de 2026 por el sello Arcana / Outhere Music, France, esta grabación explora los ricos paisajes sonoros del Siglo de Oro español.
El conjunto está formado por diez músicos, que tocan una amplia variedad de instrumentos antiguos: violines, violas, cornetas, sacabuches, flauta dulce, dulzaina, bajón e instrumentos de cuerda pulsada y de teclado. El Concerto cuenta con un profundo conocimiento de la interpretación histórica y utiliza de forma consciente estos instrumentos, según la diversa naturaleza de las piezas seleccionadas.
Como concepto central, el álbum toma su nombre de dos ideas clave de la música antigua: folías, un patrón de bajo repetitivo o una melodía ligera de origen folclórico en estructura de danza cíclica y ostinata profundamente arraigada en la tradición popular; y glosas, series de variaciones (sobre unas mismas notas, pero sin sujetarse rigurosamente a ellas) y adornos diestramente ejecutados, en el arte de las ornamentaciones musicales, elegantes y muy complejas.
El programa, que une en su repertorio, rico en matices, las tradiciones populares con el refinado arte cortesano, incluye obras de maestros españoles como Antonio de Cabezón y Diego Ortiz, así como piezas del Cancionero de Palacio. La placa explora la influencia hispana en toda Europa con música de Michael Praetorius, Josquin des Prés, Johannes Ghiselin (Verbonnet), Francisco de la Torre, Bartolomé de Selma y Salaverde, Vincenzo Rulfo, Tielman Susato y Andrea Falconieri.
La música resulta sorprendentemente moderna, animada y llena de energía. El sonido de estas interpretaciones, perfectamente equilibrado entre los instrumentos de la orquesta, fue grabado por el ingeniero de sonido Fabio Framba en L'arboreto – Teatro Dimora Mondaino, Rimini, Italia, y posee una profundidad innegable. El disco, ameno y refinado, pone de relieve el intercambio cultural entre España, Italia y el norte de Europa.
El álbum está estructurado con gran ingenio dramático y muestra las glosas en diversos contextos, desde íntimas piezas solistas hasta potentes movimientos de danza interpretados por el conjunto: En la Recercada de Concerto Scirocco ilustra aquí a la perfección el principio de la glosa: la melodía original se vislumbra de fondo, mientras Giulia Genini superpone con la flauta dulce unas figuraciones virtuosas de una rapidez impresionante. La interacción con la viola da gamba y el continuo resulta casi como una improvisación de jazz barroco.
El Tiento del V tono de cuenta con una instrumentación maravillosamente rica en matices. La secuencia armónica en Fabordón del VI tono glosado se mantiene estable, mientras que las voces superiores se vuelven cada vez más complejas y apremiantes de una variación a otra. Cabezón, el organista ciego de la corte de Felipe II, fue un maestro de la forma de las variaciones.
De autor Anónimo, en el (selección), el ambiente cambia a una energía cruda y folclórica. Los ritmos son sincopados, percusivos y claramente españoles. Las cornetas y la chirimía antigua confieren a estas piezas una textura terrenal, casi danzante, que cala de inmediato.
En las Folías echa para mi Señora Doña Tarolilla, la perspectiva italiana de Andrea muestra cómo la fiebre española contagió a Europa. Falconieri toma el famoso modelo de la folía y lo lleva a un final furioso y dinámico. El conjunto se desata aquí por completo: el tempo se acelera, los adornos se vuelven más salvajes y la pieza termina en un auténtico espectáculo musical.
El fascinante e inconfundible sonido de Concerto Scirocco se debe al uso sistemático de réplicas fieles a los originales de instrumentos históricos del Renacimiento y el Barroco. La combinación de suaves instrumentos de viento de madera y cálidos instrumentos de viento-metal era típica de la música española de iglesia y de corte (ministriles). El bajón (grande y pequeño) es el precursor directo del fagot moderno, pero se tallaba a partir de una sola pieza de madera; tiene un sonido grave extremadamente cálido, ligeramente áspero y muy potente.
En el álbum, proporciona la base rítmica y armónica, aunque en las Recercadas también interpreta virtuosos pasajes solistas. En cuanto a las flautas dulces renacentistas, la directora Giulia Genini toca instrumentos fabricados según modelos históricos (a menudo con una perforación más ancha que las flautas barrocas posteriores). Su sonido es pleno, amaderado y se mezcla a la perfección con las cuerdas y los metales, incluso en las glosas extremadamente rápidas y vertiginosas.
Los trombones barrocos (sackbut), son precursores del trombón moderno tienen una campana más pequeña y paredes más delgadas. Por ello, suenan mucho más suaves, íntimos y cantabiles. No rugen, sino que se funden a la perfección con el carácter cantabile de los instrumentos de viento-madera.
Sobre la base del bajo continuo, cabe afirmar que además de la viola da gamba, aquí se utilizan instrumentos de teclado históricos (órgano positivo y clave), así como instrumentos de cuerda pulsada como la viola de mano (la guitarra renacentista española) y la tiorba, que aportan el impulso rítmico.
Es significativo que Cabezón, al igual que otros importantes músicos españoles de su época, viajara a Italia y conociera la música que se componía en Nápoles, auténtico puente entre la cultura ibérica y la italiana en el sur de la península itálica, expresa en el folleto que acompaña al álbum el musicólogo Dinko Fabris, especialista en la historia musical de esa ciudad meridional desde el Renacimiento hasta el Barroco.
A partir de 1555, los virreyes españoles de Nápoles habían reconstituido la Real Capilla, el cuerpo de músicos que había alcanzado una fama mítica en Europa en la época de los soberanos aragoneses de Nápoles, pero que había sido disuelto en la primera fase de la dominación española, a partir de 1503, explica Fabris, quien imparte clases en la Universidad de Basilicata, en Matera, y desde 2022 es también profesor de Música Antigua en los programas de doctorado de la Universidad de Leiden (Países Bajos).
El primer maestro de la capilla renovada, en el Castelnuovo (hoy llamado Maschio Angioino), fue el toledano Diego Ortíz, que había ingresado en el cuerpo con la categoría de homo de arme junto con otros colegas músicos españoles, invitados a Nápoles para intentar hacer frente a la supremacía artística de los músicos napolitanos, protegidos con orgullo por los nobles de la ciudad. La fama de Ortíz queda consolidada gracias a su Tratado de glosas sobre cláusulas y otros géneros de puntos en la música de violones nuevamente puestos en luz, impreso en Roma en 1553 en una curiosa edición parcialmente bilingüe, en castellano e italiano.
El instrumento al que está dedicado el volumen es la viola da gamba (que Ortíz denomina viola de arco o, simplemente, violón). El libro es, en la práctica, el primer método jamás publicado para aprender a improvisar adornos (glosas) y variaciones virtuosas sobre sucesiones de acordes que respondían a tipos análogos a la folía.
En particular, las Recercadas sobre La España de Ortíz gozan hoy de gran popularidad entre todos los aficionados a la música antigua; se trata, una vez más, de un módulo para variaciones derivado de una danza, utilizado por numerosos compositores del siglo XVI y principios del XVII, hasta la edición de en Terpsichore, una recopilación de cientos de danzas para conjunto instrumental publicada en 1612.
Ya desde la segunda mitad del siglo XV aparecieron en las fiestas de los grandes monarcas de Europa danzas relacionadas con España con títulos como Tenore del rey de España, Danza de la reina de Castilla y similares. Estas danzas se interpretaban pomposamente en las fiestas de la corte española con la participación de los ministriles altos, es decir, la sección de instrumentos de viento de la alta capilla.
La primera documentación oficial con notación musical e indicaciones de los pasos apareció en el Libro dell’arte del danzare de Antonio da Cornazzano, un manuscrito fechado en 1455. A finales del siglo XV, diversas melodías y títulos se fusionaron en una única melodía denominada genéricamente La Spagna, que se difundió rápidamente por toda Europa, no solo como forma de danza de moda, sino también como base para entonaciones profanas o religiosas, como base para variaciones instrumentales —sobre todo en instrumentos de cuerda o de teclado— y, gradualmente, también como técnica de aprendizaje del contrapunto y de las variaciones sobre un tema conocido (glosas).
Es curioso observar que algunas fuentes españolas del siglo XVI denominaban a la melodía simplemente como Alta, verbigracia, las Variaciones sobre el canto llano de La Alta (en , 1557) de Cabezón, o la versión que se escucha en esta grabación de (del Cancionero de Palacio), mientras que Diego Ortíz, en su Tratado de glosas, recoge seis recercadas sobre el tema de España, pero sin indicar ningún título (en la parte final del libro, en cambio, se recogen dos recercadas indicadas explícitamente sobre La Folía).
Son, en cambio, los autores no españoles quienes destacan un origen preciso y, tal vez, un carácter nacional de este cantus firmus, que ya es objeto de infinitas series de variaciones (evocar los 125 contrapuntos sobre La España de Costanzo Festa). Otros títulos de danzas con aparente referencia geográfica a España se difundieron desde Italia por toda Europa: pensar en el canario (baile antiguo procedente de las islas Canarias, que se ejecutaba en compás ternario y con gracioso zapateo), cuya música se publicó por primera vez en el tratado de Fabrizio Caroso Il Ballarino (1588).
El mismo autor, en su obra posterior Nobiltà di Dame (1600), incluyó una danza que retomaba el mismo ritmo punteado del canario, titulándola La Spagnoletta Nuova al modo di Madriglia (Madrid), dedicada a la virreina de Nápoles, pero que, en realidad, no presentaba ninguna diferencia con respecto a las muchas otras versiones coetáneas de la spagnoletta que se publicaron hasta la ya citada recopilación de Praetorius.
La investigadora de danzas históricas Barbara Sparti demostró que la spagnoletta, al igual que el canario y otras danzas aparentemente de origen español, no se diferencia de las demás danzas italianas que dominaban Europa entre los siglos XVI y XVII.
Por lo tanto, según el musicólogo Pepe Rey, el título de Spagna y, más tarde, Spagnoletta u otros que aluden a elementos ibéricos no indicarían un origen geográfico de esas danzas y, por ende, de esos temas, sino que deben relacionarse con la celebración del imperio más poderoso del siglo XVI, que favoreció la difusión de una moda de todo lo que era español en ese mismo período, a diferencia precisamente de la follia, que, al igual que otras danzas realmente originarias de la Península Ibérica, se difundió más tarde principalmente gracias a la moda de un instrumento que comparte su origen, la guitarra española.
Desde 1996, informamos con independencia sobre música clásica en español.
Para disfrutar plenamente de nuestros contenidos y servicios, regístrate ahora. Solo lleva un minuto y mejora tu experiencia como lector.
🙌 Registrarse ahora
Comentarios