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J. S. Bach, The Motets, Gaechinger Cantorey, Hans-Christoph Rademann

Juan Carlos Tellechea
J. S. Bach, The Motets, Gaechinger Cantorey, Hans-Christoph Rademann
CD J. S. Bach, The Motets, Gaechinger Cantorey, Hans-Christoph Rademann (label Accentus Music, Leipzig). Gaechinger Cantorey, Hans-Christoph Rademann, conductor. Johann Sebastian Bach, Motetten: 1-3 Singet dem Herrn BWV 225 . 4-6 Der Geist hilft unsrer Schwachheit auf BWV 226. 7-17 Jesu, meine Freude BWV 227. 18 Fürchte dich nicht BWV 228. 19-20 Komm, Jesu, komm BWV 229. 21 Lobet den Herrn alle Heiden BWV 230. Running time: 64:40. Recorded at Tauberphilharmonie, Weikersheim, November 2025. Sound engineers Vilius Keras and Alexandra Keriené. P + C 2026 Accentus Music.
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Bajo la inspiradora dirección del maestro Hans-Christoph Rademann, la Gaechinger Cantorey, conjunto de la Internationale Bachakademie Stuttgart, ha reunido en este álbum los seis motetes de Johann Sebastian Bach (sello Accentus Music de Leipzig), que se cuentan al día de hoy entre sus obras más populares.

El formidable programa, de magnífica arquitectura vocal, interpretado con su gran riqueza de timbres, transparencia y profundidad, incluye, por su orden: Singet dem Herr ein neues Lied (Cantad al Señor un cántico nuevo) (BWV 225), Der Geist hilft unsrer Schwachheit auf (El espíritu nos socorre en nuestra debilidad) (BWV 226), Jesu, meine Freude (Jesús, mi alegría) (BWV 227), Fürchte dich nicht (No tengas miedo) (BWV 228), Komm, Jesu, komm (Ven, Jesús, ven) (BWV 229), Lobet den Herrn alle Heiden (Alabad al Señor, todos los pueblos de la Tierra) (BWV 230).

La Gaechinger Cantorey

A diferencia de las cantatas, que seguían el curso del año litúrgico, los motetes se escribieron probablemente para ocasiones especiales, como funerales y otros actos religiosos en Leipzig, encargos a los que Bach a menudo tenía que responder con poca antelación. Ya no es posible determinar cuántos motetes compuso en total. Se conservan seis obras cuya autenticidad, a pesar de que el material original está incompleto, no ofrece ninguna duda.

Estas piezas se publicaron por primera vez juntas como colección completa en 1821. En ellas, Bach combina la venerable tradición del motete, que había florecido durante el Renacimiento, con los recursos musicales de su propia época: el bajo continuo y los instrumentos respaldan la escritura vocal sin restar protagonismo al texto.

Rademann, quien desde 2013 es director de la Academia Internacional Bach de Stuttgart, sucediendo a Helmuth Rilling, refundó su conjunto, la Gaechinger Cantorey, como grupo dedicado a la intepretación fiel al estilo original. Además, con el brillante programa educativo BachBewegt (BachMueve) el director puso en marcha en esta Academia Internacional Bach de Stuttgart un proyecto único en su género destinado a niños y jóvenes.

En la Gaechinger Cantorey se unen una orquesta barroca y un coro cuidadosamente seleccionado para formar un conjunto musical original y perfectamente armonizado. Bajo la dirección de Hans-Christoph Rademann, también director de orquesta, este conjunto se ha propuesto difundir internacionalmente el apreciadísimo estilo Bach de Stuttgart.

La columna vertebral sonora del característico estilo la constituyen dos réplicas de instrumentos originales encargadas por la Academia Bach y procedentes del taller del legendario contemporáneo de Bach, Gottfried Silbermann (1683-1753): la réplica de un órgano de caja de Silbermann, descubierto anteriormente en Seerhausen (distrito de Meißen, Sajonia) y que forma parte del conjunto desde 2016, así como la réplica de un clave de Silbermann, que completa el conjunto desde 2021. Estos dos testimonios fieles al original de las concepciones sonoras barrocas constituyen el núcleo sonoro de la Gaechinger Cantorey.

Los motetes

Singet dem Herrn ein neues Lied (BWV 225), con el que comienza esta grabación realizada en la Tauberphilharmonie de Weikersheim (Baden-Wurtemberg), es un motete para dos coros a cuatro voces que compuso Bach entre junio de 1726 y abril de 1727, aunque se desconoce la fecha exacta; fue estrenado en Leipzig en 1727.

La abrumadora proclamación de Dios no se hace esperar. Rademann, junto con la Gaechinger Cantorey, logra extraer aquí un misterioso encanto sonoro y una alegría festiva sin par de esta composición, basada en los salmos 149 y 150. Johann Sebastian Bach, Kantor de la Thomaskirche (iglesia de Santo Tomás), componía motetes en contadas ocasiones, ya que, a diferencia de sus cantatas sacras, no formaban parte de sus obligaciones oficiales. Se desconoce el motivo exacto de su composición; algunos estudiosos de su obra suponen que se trataba de un motete de Año Nuevo.

Cantad al Señor un cántico nuevo está escrito, al igual que los motetes El Espíritu nos socorre en nuestra debilidad, No temas y Ven, Jesús, ven, para doble coro, a ocho voces. Por lo general, la interpretan coros mixtos. En cuanto a la práctica interpretativa, cabe señalar que el término a capella de la época del bajo continuo abarcaba también aquella música coral que contaba con el acompañamiento de órgano y orquesta; es probable que el propio Bach interpretara sus motetes, sin excepción, al menos con acompañamiento de continuo (órgano u órgano positivo y violone).

Primer momento culminante

Este motete BWV 225 se puede dividir en tres grandes movimientos. En el segundo movimiento, de tempo lento, ambos coros interpretan sus respectivos textos de forma alterna. Los otros dos movimientos son rápidos, y en ellos ambos coros comparten un texto común.

El texto del primer movimiento procede del Salmo 149, y el del tercero, del Salmo 150. En el segundo movimiento, Bach combina una estrofa del himno Nun lob, mein Seel, den Herren (Alaba ahora, alma mía, al Señor), de Johann Gramann (primero párroco católico, después teólogo luterano), con el poema Gott, nimm dich ferner unser an (Dios, acéptanos también a nosotros), de autor desconocido.

Un momento culminante es el del motete Der Geist hilft unser Schwachheit auf (BWV 226), compuesto para el funeral del Kantor de la Escuela de San Tomás de Leipzig, Johann Heinrich Ernesti, en el año 1729. Los versículos musicados del capítulo 8 de la Epístola a los Romanos muestran aquí una gran profundidad. Las tres secciones del motete se desarrollan muy bien. La composición, estrictamente a dos coros, de la introducción demuestra transparencia polifónica y riqueza armónica. Los dos coros a cuatro voces actúan como socios en igualdad de condiciones. La estructura a dos coros da paso a un imponente tema fugal, cuya intensidad Rademann sabe resaltar de forma convincente.

Por qué entristecerme

Otro momento cúspide es el de la interpretación maravillosamente clara del motete Jesu, meine Freude (BWV 227), con una formación vocal de tres a cinco voces. Bach puso música en su motete a las seis estrofas completas del coral. Los movimientos, de variada factura, se desarrollan de forma convincente. Los pasajes de cantus firmus del verso 5 (Gute Nacht, o Wesen) (Buenas noches, oh Ser) y la fuga Ihr aber seid nicht fleischlich (Pero vosotros no sois carnales) resplandecen con una luminosidad que no se desvanece.

También el motete Fürchte dich nicht (BWV 228) fascina con su sección de introducción a dos coros, así como con su marcada estructura a cuatro voces; combina la doble fuga de forma polifacética con las dos últimas estrofas del coral de Paul Gerhardt Warum sollt ich mich denn grämen? (¿Por qué debería entristecerme?).

El camino verdadero

En el motete Komm, Jesu, komm (BWV 229), Bach puso música a un poema de Paul Thymich. El autor aborda aquí el fin de la vida terrenal y la esperanza en la vida eterna. Esto queda magníficamente reflejado en la excelsa interpretación de Rademann junto a la Gaechinger Cantorey.

Komm, Jesu, komm, mein Leib ist müde,
Die Kraft verschwindt je mehr und mehr.
Ich sehne mich nach deinem Friede;
Der saure Weg wird mir zu schwer.
Komm, komm, ich will mich dir ergeben;
Du bist der rechte Weg, die Wahrheit und das Leben.
Drum schließ ich mich in deine Hände
Und sage, Welt, zu guter Nacht!
Eilt gleich mein Lebenslauf zu Ende,
Ist doch der Geist wohl angebracht.
Er soll bei seinem Schöpfer schweben,
Weil Jesus ist und bleibt der wahre Weg zum Leben.
Traducción libre:
Ven, Jesús, ven, mi cuerpo está cansado,
las fuerzas se me van agotando cada vez más.
Anhelo tu paz;
este camino tan duro se me hace demasiado pesado.
Ven, ven, quiero entregarme a ti;
tú eres el camino verdadero, la verdad y la vida.
Por eso me pongo en tus manos
y te digo, mundo: ¡buenas noches!
Aunque mi vida llegue pronto a su fin,
mi espíritu estará en buenas manos.
Que descanse junto a su Creador,
porque Jesús es y seguirá siendo el verdadero camino hacia la vida.

Discusiones

El álbum concluye con el motete Lobet den Herrn, alle Heiden (BWV 230), en la que destacan claramente las secuencias contrapuntísticas. La presente versión del Salmo 117 (en la traducción del Reformador Martín Lutero, con el Aleluya final) cautiva en esta interpretación por su gran riqueza de timbres. El motete está escrito para coro a cuatro voces con acompañamiento de bajo continuo, a diferencia del resto de motetes de Bach, que están escritos para coro a dos voces.

Se publicó por primera vez en 1821 en la editorial Breitkopf & Härtel como impresión independiente. Sin embargo, la autoría de Bach sigue sin estar claramente establecida hasta la fecha. Tampoco se puede deducir del texto musical ningún motivo concreto para su composición ni ningún propósito litúrgico. Entre finales del siglo XIX y principios del XX, Philipp Spitta, Hermann Kretzschmar y Bernhard Friedrich Richter expresaron cautelosas dudas sobre la autoría de Bach, mientras que Martin Geck, en 1967, negó rotundamente la autenticidad del motete.

Klaus Hofmann supone que Lobet den Herrn, alle Heiden es una adaptación de un texto originalmente en latín. Esta técnica de adaptación es habitual en Bach; por ejemplo, en la cantata Tilge, Höchster, meine Sünden (Perdona, Altísimo, mis pecados) basada en el Stabat Mater de Pergolesi, y también, en orden inverso, en la Misa en si menor y las Cuatro misas luteranas compuestas a partir de movimientos de cantatas.

Sea como fuere, la profundidad mística y la serenidad hacen que estos motetes parezcan etéreos, levitantes, y que la honda intensificación de la atmósfera espiritual conduzca a una experiencia sonora única para el oyente. La Gaechinger Cantorey dirigida por Hans-Christoph Rademann está magistralmente captada en la sala auditorio de la Tauberphilharmonie de Weikersheim (Baden-Wurtemberg), gracias a una grabación de los ingenieros de sonido Florian B. Schmidt y Christoph Binner que logra un equilibrio perfecto entre las voces e instrumentos y ofrece un sonido natural y aireado.

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