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Johann Strauss, Perpetuum Mobile, Münchner Rundfunkorchester, Patrick Hahn

Juan Carlos Tellechea
Johann Strauss, Perpetuum Mobile, Münchner Rundfunkorchester, Patrick Hahn
Album Johann Strauss, Perpetuum Mobile, Münchner Rundfunkorchester, Patrick Hahn. Johann Strauss (Sohn): 01 Perpetuum mobile. Ein musikalischer Scherz, op. 257 02:38. 02. Nordseebilder Walzer, op. 390 08:29. 03. Revolutions-March, op. 54 02:53. 04. Ritter Pásmán: Csárdás 04:44. 05. Tausend und eine Nacht: Intermezzo 07:25. 06. Der Zigeunerbaron: Ouvertüre 07:49. 07. Vom Donaustrande. Polka schnell, op. 356 02:41. 08. Carnevalsbilder. Walzer, op. 357 06:37. 09. Klänge aus der Raimundzeit, op. 479 (Bearbeitung: Max Schönherr) 07:43. Bonus: 10. Perpetuum mobile. Ein musikalischer Scherz, op. 257 (Version mit Rap – Text: wiedaamol ualaub von herms FRITZ, Arrangeur: Patrick Hahn, Johannes Silberschneider, Conférencier 03:05. Total time: 54:04. Studio-Aufnahme BR Studio 4, 13/14.11.2025. Tonmeisterin Clémence Fabre. Toningenieur Klemens Kamp. Track 05: Live-Aufnahme, München, Prinzregententheater, 24.05.2023. Tonmeisterinnen Almut Telsnig, Clémence Fabre. Toningenieur Frank Sattler. P 2023, 2026 C BRmedia Service GmbH. München.
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La Münchner Rundfunkorchester (Orquesta de la Radio de Múnich), dirigida por Patrick Hahn, (sello BR-Klassik) presenta una impresionante selección de valses, polcas y marchas, algo menos conocidas pero llenas de ritmo, del rey del vals vienés Johann Strauss (hijo).

El momento de su lanzamiento es bastante inusual. Por lo general es de esperar siempre una grabación con obras de Strauss para Año Nuevo, tras el concierto en la legendaria sala dorada de la Musikverein de Viena. Pero esta vez es la Orquesta de la Radio de Múnich, dirigida por el austríaco Patrick Hahn, la que presenta un avance de la música instrumental del inolvidable compositor vienés antes de que termine el 2026.

Alegato

La Münchner Rundfunkorchester demuestra aquí a lo largo de todo el álbum ser una compañera fabulosa y enormemente ágil para su joven director. La sincronización musical resulta impresionantemente compacta, la interpretación es milimétrica. Lo que distingue a esta grabación, realizada por las ingenieras de sonido Almut Telsnig y Clémence Fabre, así como por los ingenieros de sonido Klemens Kamp y Frank Sattler, es la constante atención puesta en las interpretaciones de los músicos.

Aquí los instrumentistas y los técnicos no recurren al piloto automático, sino que tocan y graban de forma estructurada, reflexiva, con una seriedad apasionada y apasionante. La tradición musical vienesa no es, precisamente, un montón de polvo anticuado, sino un entramado vivo y sumamente complejo que exige un cuidado constante. Patrick Hahn y la Orquesta de la Radio de Múnich han logrado un excelente alegato a favor de un Strauss auténtico y fresco.

Refrescante

Quienquiera saber cuánta sustancia hay en estas partituras, más allá de El bello Danubio azul, debería escuchar este álbum. El que crea conocer al dedillo el universo de Johann Strauss (hijo) suele sentirse decepcionado al leer los programas habituales de los conciertos. En ellos reinan, con obstinada fiabilidad, los clásicos de siempre, desde el referido y tradicional vals del Danubio hasta la Marcha de Radetzky, adornados con la preciosa guinda de la afabilidad vienesa (que realmente practica cada habitante de esa ciudad hacia sus visitantes).

Por suerte, este álbum grabado en estudio (salvo la pista 5, el Intermezzo de Las mil y una noches, captado en directo en el Prinzregententheater de Múnich en 2023) emprende un camino diferente y más acertado. Excepto la omnipresente obertura de El barón gitano y el Perpetuum mobile que da título al álbum, este reúne a aquellas piezas que suelen quedar injustamente relegadas a un segundo plano en la obra prácticamente inagotable de Strauss. El resultado no es un idilio sentimental de postal turística, sino un ejercicio auditivo refrescante y, en algunos momentos, maravillosamente complejo.

Sin pátina dorada

El disco abre con una obra maestra del arte de la instrumentación, el Perpetuum mobile. Una broma musical, op 257, que no es interpretada por Patrick Hahn de forma académica, sino con un entusiasmo descomedido, un brío contundente y un rítmo afilado como una navaja sevillana a través del infinito motivo repetitivo.

El director no disimula nada, ni un solo staccato se diluye en la masa orquestal. El sonido de esta grabación de estudio se presenta sorprendentemente seco y analítico. Esto puede resultar desconcertante para aquellos oyentes acostumbrados a la penumbra aterciopelada de la sala del Musikverein, pero pronto se revela como una inmensa ventaja. Cada matiz del pizzicato, cada acentuación brusca de las maderas llega al oído con una claridad cristalina; esta música no precisa de una pátina dorada, sino que exige y recibe precisión para proyectarse diáfanamente.

Sutil

Las Imágenes del Mar del Norte, op 390, que le siguen en la segunda pista, demuestran que Johann Strauss (hijo) no componía en absoluto solo para los elegantes salones en los que se bailaba al compás del vals. Quien busque aquí únicamente beatitudes vienesas, se encuentra de pronto ante una superficie marina fresca y ondulante.

Patrick Hahn evoca al principio finísimas volutas de niebla, deja que las cuerdas respiren en una amplitud misteriosa, casi sinfónica, antes de que las olas rompan en el característico compás de tres por cuatro. Se trata de música programática sutilmente elaborada y de considerable envergadura.

Ironía

Con la misma coherencia, el director interpreta a contracorriente la Marcha revolucionaria, op 54. En lugar del estruendo de los sables castrenses, aquí se escucha una reflexión sorprendentemente ágil, casi irónica, sobre el turbulento año de las Revoluciones de 1848 que acabó con la Europa de la Restauración de las monarquías absolutistas. Al escucharla, al oyente le parece ver la sonrisa sagaz del compositor, que seguramente intuía que los vieneses (amantes de la vida como son) preferirían ahorrarse las barricadas revolucionarias para brindar en su lugar en el Prater por el fin de la corona y el imperio.

El conjunto interpreta de forma especialmente cautivadora la Csárdás de la desafortunada ópera Ritter Pásmán, azotada por el destino. Como es sabido, Strauss quería que esta obra pudiera competir con las grandes obras del género operístico, fracasó con el libreto, pero creó fantásticas piezas sueltas. El director Patrick Hahn saborea con evidente placer los contrastes extremos de esta pieza.

Apasionado

Tras un anhelo, delicado y profundamente musical al principio, la orquesta pasa en cuestión de segundos a un final montaraz y lujurioso. Ya no se trata de una interpretación educada, sino que tiene un verdadero y desfachatado descaro, así como una urgencia que rara vez se encuentra en este repertorio. También en las dos piezas del Carnaval de Roma —el vals Imágenes del Carnaval y la polca rápida De la vega del Danubio— la interpretación destaca por su agógica llena de buen gusto. Los rubati no provienen del manual de estándares del vals vienés, sino que surgen de forma orgánica de cada frase.

La obertura de El barón gitano constituye el centro lógico y radiante del programa. Patrick Hahn tampoco cae aquí en la tentación de abrumar la partitura con una dulzura opulenta. Aplica con nitidez los ritmos húngaros, resalta los colores oscuros de los oboes y los clarinetes y confiere al conjunto un drama apasionado y operístico.

Sorpresivamente, se vuelve a percibir lo audaz que es la instrumentación de esta música en sus mejores momentos. Que Johann Strauss (hijo) también dominaba la melancolía en su obra tardía lo demuestra el raro preludio Klänge aus der Raimundzeit (Sonidos de la época de Raimundo), op. 479. Aquí, el espíritu de una época que se desvanece recorre el estudio, delicado, silencioso y con ese toque de nostalgia que nunca cae en una estética pretenciosa, pasada de moda y de mal gusto.

Mordacidad

Es este un álbum tan bien concebido que podría coleccionarse. Es una idea brillante la del sello BR-Klassik ofrecerle al oyente una pista extra que dará mucho que hablar en el ámbito de habla germana. Se trata de una segunda versión del Perpetuum mobile, esta vez acompañada de interludios de rap. Se la puede considerar una broma acertada y actual dentro de la humorada musical de Strauss; o quizá un intento de modernizar al público de esta música popular, tan apegado al pasado.

La orquesta actúa aquí también con minuciosa precisión y frescura acunando el mordaz recitado (del actor Johannes Silberschneider) que ya el célebre compositor había plasmado a la perfección en sus partituras.

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