Reportajes

Cambio climático

CCLI Océanos polares y clima

Juan Carlos Tellechea
Un iceberg derritiéndose a la deriva en Kongsfjord, Svalbard. Un iceberg derritiéndose a la deriva en Kongsfjord, Svalbard. © 026 by Alfred-Wegener-Institut / René Bürg
0,0004081

Un nuevo estudio científico resume el estado actual de los conocimientos sobre el denominado carbono azul polar y muestra cómo se pueden proteger mejor los depósitos del Ártico y la Antártida e integrarlos en la política climática internacional.

Hay diversos sistemas en nuestro planeta que absorben grandes cantidades de carbono de la atmósfera, como los bosques, los suelos y los océanos. El carbono almacenado por los ecosistemas marinos se denomina carbono azul. El Ártico y la Antártida representan aproximadamente el 20 % de la superficie oceánica mundial y están expuestos a rápidos cambios medioambientales.

Proteger la biodiversidad

Con la disminución del hielo marino y el desplazamiento de los hábitats, también están cambiando los procesos mediante los cuales los ecosistemas polares capturan, transportan y almacenan carbono. Sin embargo, hasta ahora los sistemas polares apenas han recibido atención en los enfoques relacionados con el carbono azul, que tradicionalmente se centran en ecosistemas costeros tropicales y templados, como los manglares, las marismas y las praderas de zostera marina.

Un equipo internacional de investigadores polares, en el que también participa el Instituto Alfred Wegener (AWI), ha estudiado, en el marco del proyecto Horizon Europe POMP (Polar Ocean Mitigation Potential), si es posible y de qué manera se podrían integrar mejor los océanos del Ártico y la Antártida en los marcos normativos destinados a combatir el cambio climático y proteger la biodiversidad.

Proteger los habitats

En su estudio, los científicos ofrecen una visión general de qué hábitats polares podrían gestionarse debido a su capacidad para almacenar carbono, qué factores limitan actualmente su integración en los marcos políticos y qué se necesita para colmar las principales lagunas científicas y de gobernanza.

En la actualidad, alrededor del 10 % de los océanos del mundo se encuentra bajo protección, si bien las regiones polares siguen figurando entre las zonas menos protegidas que existen. En este contexto, los autores sostienen que sería beneficioso tanto para el clima como para la biodiversidad proteger hábitats relativamente intactos, ricos en carbono y con gran diversidad de especies, antes de que la creciente influencia humana dificulte su conservación.

Políticas necesarias

Los investigadores también señalan cuatro medidas concretas y coordinadas entre sí: una mayor inversión en la investigación sobre el carbono azul polar; la protección preventiva de los hábitats conocidos por su alto contenido de carbono y que se encuentran en peligro; enfoques de gestión que tengan en cuenta, además de la biodiversidad, el almacenamiento de carbono; y vías más claras para el reconocimiento de importantes sumideros naturales de carbono dentro de los marcos políticos.

El estudio subraya, no obstante, que el carbono azul polar no puede tratarse como un mecanismo convencional de compensación de CO₂: siguen existiendo importantes incertidumbres en cuanto a la medición, la adicionalidad y la durabilidad. Más bien, deberían protegerse los ecosistemas ricos en carbono existentes y reforzarse las bases científicas y políticas necesarias para su reconocimiento futuro.

Un buen comienzo

Este año, los efectos del cambio climático se han hecho dramáticamente evidentes en todas las regiones templadas. Las regiones polares se encuentran en primera línea. La profesora Dra Judith Hauck, biogeocientífca del AWI afirma que:

Nuestros gobiernos deben adoptar medidas para frenar el cambio climático y, al mismo tiempo, proteger los sistemas naturales que podrían contribuir a mitigarlo. Además de la inevitable reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero, la protección de los sistemas polares amenazados y de sus inmensos sumideros biológicos de carbono, en el marco de los esfuerzos internacionales, sería un buen comienzo.
Acerca de POMP

POMP (Polar Ocean Mitigation Potential) es un proyecto de Horizonte Europa que investiga cómo afecta el cambio climático a la biodiversidad, así como a la captura y el almacenamiento de carbono en los ecosistemas marinos del Ártico y la Antártida. Bajo la coordinación de la Universidad de Aarhus, POMP reúne a 15 instituciones asociadas de Dinamarca, Noruega, Alemania, Groenlandia, Francia, Portugal, Canadá y el Reino Unido, y combina datos de campo, modelos ecosistémicos y teledetección para apoyar el diseño de áreas marinas protegidas y la política climática. POMP está financiado por la Unión Europea y, en el caso de los socios con sede en el Reino Unido, por UK Research and Innovation (UKRI).

Publicación original
Zwerschke, N., Krause-Jensen, D., Barnes, D. K. A., Renaud, P. E., Austin, W. E. N., Ardyna, M., Attard, K., Bluhm, B. A., Comeau, S., Gattuso, J.-P., Hauck, J., Leu, E., Maar, M., Oziel, L., Poste, A. E., Schourup-Kristensen, V., Svensen, C., Thyrring, J., y Sejr, M. (2026). «Status of Polar Blue Carbon: Toward Recognition and Integration in Marine Policy». Global Change Biology, 32(9), e71098. https://doi.org/10.1111/gcb.71098
Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.
🎂 Mundoclasico.com cumple 30 años el 1 de mayo de 2026

Desde 1996, informamos con independencia sobre música clásica en español.

Para disfrutar plenamente de nuestros contenidos y servicios, regístrate ahora. Solo lleva un minuto y mejora tu experiencia como lector.

🙌 Registrarse ahora