Argentina

Una reposición afortunada

Gustavo Gabriel Otero
Offenbach, Les contes d’Hoffmann. Regie de Zanetti
Offenbach, Les contes d’Hoffmann. Regie de Zanetti © 2026 by Prensa Teatro Colón / Juanjo Bruzza
Buenos Aires, viernes, 9 de octubre de 2026.
Teatro Colón. Jacques Offenbach: Les contes d’Hoffmann (Los Cuentos de Hoffmann). Opera en un prólogo, tres actos y epílogo, libreto de Jules Barbier. Eugenio Zanetti (1946-2026), dirección escénica y diseño multimedia. Bruno G. Arantes y Felipe Giuliano, realización de video. Eugenio Zanetti y Sebastián Sabas, escenografía y vestuario. Irene Martens, coreografía. Eli Sirlin, iluminación. Carlo Argento, colaborador de dirección de escena. Jean-François Borras (Hoffmann), Annalisa Stroppa (La Musa y Nicklausse); Mar Morán (Olympia); Jaquelina Livieri (Antonia y Stella), Marina Costa-Jackson (Giulietta); Dmitry Ulyanov (Lindorf, Copelius, dr. Miracle y Dapertutto); Santiago Martínez (Andrès, Cochenille, Frantz y Pittichinaccio); Carlos Ullán (Spalanzani), Alejandro Spies (Crespel); María Luján Mirabelli (voz de la madre); Gabriel Renaud (Nathanaël); Sebastián Sorarrain (Hermann); Emiliano Bulacios (Schlémil); Christian De Marco (Luther); Enrique Borlenghi (una voz). Orquesta y Coro Estable del Teatro Colón (director del Coro, Miguel Fabián Martínez). Dirección musical: Carlo Montanaro.
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El Teatro Colón es básicamente un teatro de temporada y cada vez que pone en cartel un título lírico ofrece una nueva producción escénica. Pero como toda regla tiene su excepción cada tanto repone alguna puesta en escena; así desde 2022 repuso las puestas de La Bohème (Trispidi), Aida y Turandot (Oswald-Lápiz), El Cónsul (Szuchmacher), o Ariadna en Naxos (Lombardero).

En esta ocasión se repuso la puesta, estrenada en 2019, de Los cuentos de Hoffmann creada por el polifacético Eugenio Zanetti quien falleció el 18 de septiembre en el curso de los ensayos, por lo que la puesta terminó siendo en su homenaje y evidentemente terminada de reponer por sus colaboradores Carlo Argento y Mauro Puppo y por las coordinadoras de puesta en escena estables del Teatro: Mariana Ciolfi y Ángela Boveri.

Con todo respeto al artista fallecido debemos decir que Eugenio Zanetti en su cuádruple función de director escénico, creador de la escenografía y de las imágenes y diseñador del vestuario efectuó un trabajo monumental, pero a la vez demasiado recargado. Todo el trabajo de Zanetti luce pesado, confuso barroco y sobrecargado; con poca atención a la labor teatral y actoral en una estética gastada y levemente kitsch.

Con respecto al vestuario, resultó ecléctico sin un anclaje temporal definido, con una línea temporal que va desde 1860 a 1950, a lo que se añadió una escenografía grandilocuente, proyecciones que sólo distraen la atención y un movimiento escénico rutinario y escenográfico sin precisiones o hallazgos actorales o teatrales. Es verdad que Hoffmann es una ópera plena de elementos irreales y fantásticos, que requieren gran imaginación y que a la abrumadora fantasía creativa de Zanetti no le queda mal a la obra.

La idea principal es introducir un equipo de filmación que está realizando una biografía de Hoffmann, que aparece en determinados momentos, a lo que se añaden fotógrafos y curiosos varios.

Dos escaleras laterales conectadas con un cilindro octogonal, de inspiración gótica, de cuatro metros de altura, donde están tanto al principio como al final las tres mujeres -Olympia, Antonia y Giulietta-, marcan la ambientación escenográfica.

Offenbach, Les contes d’Hoffmann. Dirección musical: Carlo Montanaro. Dirección escénica, Eugenio Zanetti. Buenos Aires, Teatro Colón, octubre de 2026. © 2026 by Prensa Teatro Colón / Juanjo Bruzza.Offenbach, Les contes d’Hoffmann. Dirección musical: Carlo Montanaro. Dirección escénica, Eugenio Zanetti. Buenos Aires, Teatro Colón, octubre de 2026. © 2026 by Prensa Teatro Colón / Juanjo Bruzza.

Las escaleras y el cilindro cambian permanentemente de posición con el constante uso del escenario giratorio y por detrás se proyectan edificios, catedrales, pájaros, la luna, montañas, el mar o un lago, un incendio de bosques, la torre Eiffel en construcción, fuegos artificiales y hasta construcciones decimonónicas en vidrio y acero. Complementado con multiplicidad de objetos, humo, automóviles, góndolas, faroles, barcas, la estatua monumental de una diosa de la fertilidad, figurantes y bailarines. Con todo un abuso de lugares imaginarios, de épocas, y de figurantes.

Correcto el trabajo de Eli Sirlin en la iluminación y rutinaria la coreografía de Irene Martens.

Con tiempos ágiles, buena relación entre el foso y la escena y adecuado espíritu francés, Carlo Mantanaro llevó las riendas musicales del espectáculo. Hubo un pequeño desfasaje en la introducción del acto de Giulietta, pero la respuesta de la Orquesta Estable fue en casi todo momento de calidad.

Jean-François Borras resultó un Hoffmann de excelencia, evidenciando profesionalismo, entrega y compenetración. Cinceló cada frase con maestría canora a la par de su perfecta dicción. Con su bello color vocal y su perfecta proyección, su variedad de matices y sus agudos bien controlados y potentes triunfó en cada momento del difícil y extenuante rol de poeta.

Offenbach, Les contes d’Hoffmann. Dirección musical: Carlo Montanaro. Dirección escénica, Eugenio Zanetti. Buenos Aires, Teatro Colón, octubre de 2026. © 2026 by Prensa Teatro Colón / Juanjo Bruzza.Offenbach, Les contes d’Hoffmann. Dirección musical: Carlo Montanaro. Dirección escénica, Eugenio Zanetti. Buenos Aires, Teatro Colón, octubre de 2026. © 2026 by Prensa Teatro Colón / Juanjo Bruzza.

La exquisita mezzosoprano Annalisa Stroppa, en el doble rol de la Musa y Nicklausse, dio el tinte justo y necesario a cada momento de sus personajes por su color vocal y compromiso escénico. Muy correcta al inicio de la Musa y perfecta en el final (Des cendres de ton coeur), su Nicklausse de rara perfección por su canto aterciopelado hubiese necesitado completar el rol con el aria del violín en el acto de Antonia que en esta versión se omitió.

El bajo Dmitry Ulyanov interpretó a los cuatro villanos (Lindorf, Copelius, doctor Miracle y Dapertutto) con un registro importante y excelente proyección. Fue elegante cuando el rol lo requería y con maldad a flor de piel en los restantes. Con todo su mejor momento fue en el acto de Antonia como el doctor Miracle.

Mar Moran como Olympia deslumbró por sus agudos vibrantes y brillantes, pero con una voz con cuerpo que le dio al personaje mucha mayor entidad que lo habitual.

Como Antonia, Jaquelina Livieri cumplió una labor destacada con buenos tintes líricos, adecuada llegada al registro agudo, correcto francés, gran expresividad y cuidado dramatismo.

Marina Costa-Jackson no decepcionó como Giulietta, con registro homogéneo y sin fisuras que se amalgamó a la perfección en la Barcarola con Annalisa Stroppa en una versión sutil y casi susurrada.

Santiago Martínez fue un verdadero lujo en los roles característicos de Andrès, Cochenille, Frantz, y Pittichinaccio, con ductilidad actoral para caracterizar adecuadamente a los cuatro distintos caracteres, gran prestación vocal y profunda comicidad en su mejor momento de la noche, los couplets de Frantz (Jour et nuit).

De los roles comprimarios se destacaron tanto Carlos Ullán como Spalanzani así como el Crespel de Alejandro Spies, tanto por la longitud de las partes como por la seguridad en la interpretación vocal.

Muy buena la prestación del Coro Estable que dirige Miguel Martínez y de buen nivel los cantantes de flanco completando una muy buena distribución.

En suma: Con un protagonista para recordar muy bien acompañado, se pudo disfrutar acabadamente de estos Cuentos de Hoffmann. 

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