Reportajes

CCLIV El Ártico y el futuro de Europa

Juan Carlos Tellechea
Isla santuario de aves en Spitsbergen, Noruega Isla santuario de aves en Spitsbergen, Noruega © 2026 by Alfred-Wegener-Institut / Esther Horvath
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La disminución del hielo marino, el deshielo del permafrost y las nuevas rutas marítimas: el Ártico está cambiando a un ritmo vertiginoso. Las consecuencias van mucho más allá de la región polar y afectan también a Europa. Al mismo tiempo, la nueva situación geopolítica plantea a la Unión Europea nuevos retos en materia de seguridad.

Una actualización de su estrategia para el Ártico, de 2021, tiene por objeto mostrar cómo puede reaccionar la UE ante estos acontecimientos. Investigadores del Instituto Alfred Wegener, Centro Helmholtz de Investigación Polar y Marina (AWI), han aportado su experiencia científica al proceso de actualización de la estrategia de la UE para el Ártico.

Aumento de temperatura

El Ártico se está calentando a un ritmo notablemente superior a la media mundial. La rápida disminución del hielo marino, el deshielo acelerado del permafrost y los cambios en la circulación oceánica pueden tener consecuencias de gran alcance para el clima y las condiciones de vida en Europa. Al mismo tiempo, la región está ganando importancia desde el punto de vista geopolítico y económico.

Los tres Estados miembros de la UE —Finlandia, Suecia y el Reino de Dinamarca— se encuentran entre los países ribereños del Ártico. La importancia que tiene la región para Europa quedó patente precisamente en la Cumbre UE-Ártico celebrada los días 13 y 14 de septiembre de 2026 en Rovaniemi (Finlandia), en la que participó, entre otros, el canciller federal alemán Friedrich Merz.

Configurar el futuro del Ártico

En este contexto, la Comisión Europea está revisando su estrategia para el Ártico. En el marco de una consulta pública en línea y de una denominada Call for Evidence (convocatoria para la presentación de pruebas), a principios de año se pudieron presentar recomendaciones para la actualización.

El AWI participó en ambos procesos. Un grupo de unos diez científicos del AWI elaboró informes con recomendaciones concretas para la política europea sobre el Ártico. La cuestión central es cómo los conocimientos científicos pueden contribuir a detectar a tiempo los riesgos medioambientales, a fundamentar las decisiones políticas en una base de conocimientos fiable y a configurar el futuro del Ártico junto con las personas que viven allí.

Intereses geopolíticos y económicos

El geoquímico Dr Volker Rachold, director de la Oficina Alemana para el Ártico del AWI explica que:

Con nuestras recomendaciones queremos contribuir a que la estrategia actualizada de la UE para el Ártico tenga más en cuenta la importancia de la investigación. También nos interesa señalar de forma concreta qué condiciones deben crearse para ello. La estrategia de la UE para el Ártico también marca el rumbo de los futuros programas de investigación. Por eso era especialmente importante para nosotros que los temas de la protección del clima y del medio ambiente, así como la investigación, siguieran ocupando un lugar destacado en ella y no quedaran relegados a un segundo plano por intereses geopolíticos y económicos.

Para estar en condiciones de desarrollar medidas adecuadas para el Ártico, es necesario comprender a fondo los cambios que se producen en el sistema climático ártico. Por ello, el AWI recomienda reforzar la investigación básica y garantizar de forma permanente las observaciones medioambientales a largo plazo.

Repercusiones sociales y económicas

El proyecto POLARIN, financiado por la UE, es un ejemplo de cómo un acceso coordinado, tanto a nivel europeo como internacional, a las infraestructuras de investigación polar puede aumentar la eficiencia, la interoperabilidad y el impacto científico. En este contexto, la creación de una flota europea de rompehielos constituiría, además, una inversión estratégica para la actuación a largo plazo de Europa en el Ártico. Esto reforzaría la capacidad de la UE para llevar a cabo investigación independiente durante todo el año en las regiones polares y ofrecería una plataforma común para la cooperación internacional.

Nuevas tecnologías

Los científicos del AWI recomiendan, además, ampliar el ámbito ártico del programa europeo de observación de la Tierra Copernicus. Al combinar los datos satelitales con las mediciones sobre el terreno y ponerlos a disposición a través de plataformas de datos comunes, se pueden registrar con mayor precisión los cambios medioambientales y mejorar las previsiones.

En este sentido, las nuevas tecnologías también deben desempeñar un papel más importante. Los sistemas de observación autónomos y los biosensores permiten realizar mediciones adicionales en zonas de difícil acceso. Con la ayuda de la inteligencia artificial, se pueden analizar grandes volúmenes de datos de forma más eficiente.

Al mismo tiempo, el AWI aboga por reforzar la colaboración entre las ciencias naturales y las ciencias sociales. De este modo, además de los cambios físicos y ecológicos, se podrán tener más en cuenta las repercusiones sociales y económicas.

Soluciones a retos locales

Otra recomendación fundamental se refiere a la participación de los pueblos indígenas y las comunidades locales. Estos sufren directamente los efectos del cambio climático y poseen un amplio conocimiento de su entorno. Este conocimiento es igualmente importante para las observaciones científicas y puede ayudar a comprender mejor los cambios regionales y sus consecuencias.

Desde el punto de vista del AWI, los pueblos indígenas y las comunidades locales deberían, por lo tanto, participar desde el principio y en pie de igualdad en los proyectos de investigación y en los procesos de toma de decisiones políticas. Solo si las cuestiones se abordan de forma conjunta, los resultados de la investigación podrán contribuir de manera más específica a encontrar soluciones a los retos locales.

Desarrollar medidas políticas

Para comprender mejor los cambios en el Ártico, la cooperación transfronteriza reviste una importancia especial. Las redes internacionales de investigación y los grupos de trabajo del Consejo Ártico, en cuya labor participa la UE en calidad de observadora, aportan una contribución importante en este sentido. El quinto Año Polar Internacional 2032/2033 ofrece una oportunidad especial para la colaboración, ya que tiene como objetivo coordinar las actividades científicas y fomentar el intercambio entre investigadores, portadores de conocimientos indígenas y otros grupos de interés.

Con sus observaciones sobre la actualización de la estrategia de la UE para el Ártico, el AWI deja claro lo importante que es garantizar la investigación a largo plazo. Y es que los conocimientos científicos son un requisito esencial para poder evaluar las consecuencias del cambio en el Ártico y desarrollar medidas políticas eficaces.

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