Alemania

Caín o el primer asesinato

Juan Carlos Tellechea
‘Il primo omicidio’ de A. Scarlatti. Regie de Dubrovsky
‘Il primo omicidio’ de A. Scarlatti. Regie de Dubrovsky © 2026 by Thilo Beu / Oper Köln
Colonia, domingo, 1 de noviembre de 2026.
Gran Sala de la Ópera de Colonia. Il primo omicidio (1707), oratorio ‘a 6 voci’ en dos partes con música de Alessandro Scarlatti. Libreto: ‘Cain overo Il primo omicidio’, conservado de forma anónima, atribuido a Antonio Ottoboni. Dirección escénica, Dietrich W. Hilsdorf. Preparación escénica, Carolin Steffen-Maaß. Escenografía, Dieter Richter. Vestuario, Nicola Reichert. Iluminación, Andreas Grüter. Dramaturgia, Christian Schröder/Stephan Steinmetz. Reparto: Caín (Adriana Bastidas-Gamboa), Abel (Alina König Rannenberg), Eva (Tamara Banješević), Adán (Dmitry Ivanchey), Dios (Benno Schachtner, canto desde el lateral derecho del escenario; Xavier Sabata, actuación escénica), Diablo (Baurzhan Anderzhanov). Laúd/tiorba I, Sören Leupold. Laúd/tiorba II, David Bergmüller. Clave, Sonja Leipold/Bradley Wood. Gürzenich-Orchester Köln. Director musical, Rubén Dubrovsky. Producción del Aalto-Theater Essen. 100% del aforo.
0,0005389

En el paraíso terrenal que describe la Biblia nadie se preguntaba aún por el bien o por el mal, Adán y Eva vivían felices hasta que probaron de aquella dichosa manzana ... el fruto prohibido ... La familia humana compartía su comida con Dios, pero el diablo no dejaba de tener siempre puesto un ojo sobre el banquete ...

En la versión escenificada por Dietrich Hilsdorf -producción del Aalto-Theater de Essen- estrenada esta tarde en la Ópera de Colonia, la humanidad es representada miles de años después en el noble y vetusto recinto de un palazzo, desgastado ya por el paso del tiempo, sus paredes cubiertas con papel pintado descolorido, y un espejo casi opaco sobre la gran chimenea.

La gente está sentada a la mesa, tomando una sopa, mientras dos violinistas tocan música a su alrededor. Las vestimentas se ajustan a la moda de comienzos del siglo XVIII, época en la que Alessandro Scarlatti compuso en Venecia su oratorio sobre el asesinato de Abel a manos de su hermano Caín, una de las historias clave del Antiguo Testamento, extraída del capítulo IV del Génesis. Cain, overo il primo omicio (Caín o el primer asesinato), es una obra muy poco representada en Alemania.

Prohibición

En la Ópera de Colonia, Dietrich Hilsdorf, junto con Dieter Richter (escenografía) y Nicola Reichert (vestuario), recrean el ambiente de aquellos tiempos no tan lejanos; sin embargo, no recurren al historicismo, sino que desarrollan un sistema de códigos que permite desentrañar complejos aspectos de interpretación de la ópera encubierta de Scarlatti, compuesta en 1707.

En 1698 en Roma se había promulgado un decreto que prohibía la ópera, dictado por el papa Inocencio XII. A finales del siglo XVII, el Vaticano había calificado la ópera como el mayor antro de pecado.

Por esas mismas fechas, el deleite de los sacerdotes con los castrados debió de ser considerado un antro de pecado de menor importancia porque a ello se le denominaba un peccato nobile, un pecado noble (sic). Hipocresías a un lado, la prohibición de la ópera fue mantenida posteriormente por los sucesores del papa.

Sin identificación

Sin embargo, ya en aquella época se era creativo, y como vía alternativa, Scarlatti, quien había recibido gran parte de su formación musical en Roma -centro de la composición de oratorios en ese tiempo- encargó los textos correspondientes. Los oratorios así titulados, con música compuesta por él, se representaban entonces en el escenario; todo ello hizo que el género de la ópera evolucionara hacia una dirección cada vez más dramática.

Con esta experiencia a sus espaldas, Scarlatti llegó en 1706 a Venecia, centro de la ópera de la época. Allí compuso al año siguiente Cain, overo il primo omicidio, una apasionante adaptación dramática de la historia bíblica, a la que Scarlatti dota de virtuosos sonidos barrocos. Hilsdorf la convierte aquí en un drama familiar.

Adriana Bastidas-Gamboa, Dmitry Ivanchey, Baurzhan Anderzhanov, Xavier Sabata, Tamara Banješević, y Alina König Rannenberg en ‘Il primo omicidio’ de A. Scarlatti. Dirección musical, Rubén Dubrovsky. Dirección escénica, Dietrich W. Hilsdorf. Oper Köln, noviembre de 2026. © 2026 by Thilo Beu / Ópera de Colonia.Adriana Bastidas-Gamboa, Dmitry Ivanchey, Baurzhan Anderzhanov, Xavier Sabata, Tamara Banješević, y Alina König Rannenberg en ‘Il primo omicidio’ de A. Scarlatti. Dirección musical, Rubén Dubrovsky. Dirección escénica, Dietrich W. Hilsdorf. Oper Köln, noviembre de 2026. © 2026 by Thilo Beu / Ópera de Colonia.

Dios y el diablo no son poderes superiores que retumban desde fuera del escenario, sino que brindan con los humanos en la mesa y entran en contacto físico con ellos. Son seres de carne y hueso y, sin embargo, a menudo extrañamente distanciados por sus posiciones en la acción escénica: una imagen acertadamente inventada para la presencia de lo trascendente en los actos de la vida humana, aunque no para su identificación con ellos.

Emociones

La capacidad de Hilsdorf para llenar el escenario de vida y emoción, incluso cuando la interacción se detiene, convierte esta obra de 160 minutos sin pausas en una velada para nada aburrida. Concentrado en todo momento en los personajes que están en el escenario, revela, junto con sus intérpretes, mediante gestos y movimientos de gran precisión, su estado anímico, sus emociones y sus decisiones íntimas. Verbigracia, Dios bebe tranquilamente sorbos de vino de una copa con gran placer, mientras echa las cartas del Tarot sobre su mesa de escritorio.

Todo ello transcurre en un desarrollo que, aparentemente, carece de acción, ya que el libreto del cardenal Pietro Ottoboni -quien, al igual que a Scarlatti, también apoyó a Arcangelo Corelli y al joven Georg Friedrich Händel- sitúa la reflexión teológica y la educación religiosa al mismo nivel que la narración bíblica.

La virtud de Hilsdorf -a quien se le recuerda a menudo en Alemania por sus provocadoras escenificaciones de El trovador y Don Carlo, de Giuseppe Verdi, así como de apasionantes obras de cámara con trasfondo psicológico- radica en su capacidad para integrar este nivel en su puesta en escena. En definitiva, el provocador de antaño se ha transformado aquí en un observador que analiza con minuciosidad.

Adriana Bastidas-Gamboa, Tamara Banješević, Dmitry Ivanchey en ‘Il primo omicidio’ de A. Scarlatti. Dirección musical, Rubén Dubrovsky. Dirección escénica, Dietrich W. Hilsdorf. Oper Köln, noviembre de 2026. © 2026 by Thilo Beu / Ópera de Colonia.Adriana Bastidas-Gamboa, Tamara Banješević, Dmitry Ivanchey en ‘Il primo omicidio’ de A. Scarlatti. Dirección musical, Rubén Dubrovsky. Dirección escénica, Dietrich W. Hilsdorf. Oper Köln, noviembre de 2026. © 2026 by Thilo Beu / Ópera de Colonia.

La metodología pictórica de Hilsdorf se nutre de detalles sensuales que, sin embargo, se unen para formar un todo coherente: Adán y Eva visten túnicas del color del penitente, el violeta. El diablo, envuelto en un suntuoso vestido de preciosa factura, aparece como una mujer voluptuosa, con un aire de poder y erotismo que cautiva a Caín, e intenta hacer algo similar con el mismísimo Dios.

Que este Lucifer imita el poder divino queda patente en la decisión de cometer el fratricidio: al igual que el Dios Creador de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, extiende el dedo, que prácticamente transmite la chispa asesina a Caín.

El mal

Dos cirios simbolizan las ofrendas: en el de Abel arde una llama con fuerza, mientras que el de Caín solo echa humo. El menosprecio y la injusticia que ello le hace sentir, la envidia y la presunción del primogénito motivan el acto de Caín. Este apaga la vela de su hermano y lo mata bajo la mesa del banquete. Instantes después Caín y Satanás brindan satisfechos.

Más tarde, Dios despojará al diablo de su disfraz de diva y así desbaratará el engaño: sentado en un rincón con la ropa interior puesta, este observará el duelo de Adán y Eva mientras pela pensativo una manzana, la corta y la saborea. El mal sigue formando parte del mundo; pero también participa en la salvación. Cuando Adán alude al final a la encarnación de Dios en Jesús (de mi sangre nacerá el Redentor), es el diablo quien clava en la pared un crucifijo.

El final sigue siendo ambivalente: el hecho de que todos los protagonistas se terminen la sopa en la mesa resulta indudablemente irónico, pero no descarta una reconciliación escatológica. El drama familiar y el drama universal de la creación y la redención se funden entre sí. Eva y Adán están sumidos en el dolor por la muerte de sus dos hijos, uno asesinado, el otro suicidado. Adán ruega a Dios para que les dé más hijos. Dios accede a ello y Eva vuelve a quedar encinta. Seguirán teniendo más vástagos hasta el día del Juicio Final.

Adriana Bastidas-Gamboa y Xavier Sabata en ‘Il primo omicidio’ de A. Scarlatti. Dirección musical, Rubén Dubrovsky. Dirección escénica, Dietrich W. Hilsdorf. Oper Köln, noviembre de 2026. © 2026 by Thilo Beu / Ópera de Colonia.Adriana Bastidas-Gamboa y Xavier Sabata en ‘Il primo omicidio’ de A. Scarlatti. Dirección musical, Rubén Dubrovsky. Dirección escénica, Dietrich W. Hilsdorf. Oper Köln, noviembre de 2026. © 2026 by Thilo Beu / Ópera de Colonia.

Hilsdorf es un director que -procedente originalmente del mundo del teatro- nunca ha olvidado, ni siquiera en sus obras más provocadoras, interactuar escénicamente con la música. En la Ópera de Colonia, su sensibilidad musical conduce a una feliz unidad entre imagen y sonido que va más allá de la semi integración de la Gürzenich-Orchester Köln en la escenografía (a los pies del escenario, pero no completamente hundidos en el foso). De este modo, el director argentino Rubén Dubrovsky mantiene un contacto directo con la escena; así es como cantantes y músicos se compenetran mutuamente a la perfección.

Protegido de la muerte

La música de Scarlatti se revela, en su dramaturgia tonal y en su elaboración variada y sensible al sonido, como de inspiración teológica. En su aria Sommo Dio, por ejemplo, Eva expresa la esperanza suplicante de ser liberada mediante la madera sagrada y el cordero sacrificado, introduciendo así la perspectiva cristológica del Nuevo Testamento. El cordero que Abel quiere sacrificar es otra referencia a Cristo, el Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. El aria está en sol menor, y en esta tonalidad se anuncia la aparición de Dios en una sinfonía; es decir, en un primer momento, de forma puramente instrumental.

El aria de Dios -unida a Abel por su estilo (mezzo carattere)- está compuesta en fa mayor, lo que la hace destacar claramente; se subraya aquí la trascendencia del Dios que promete la redención, mientras que, cuando le explica a Caín las consecuencias de su acto, modula del humano sol menor al sol mayor, acompañado de un ostinato implacable de las cuerdas que ilustra, con acentuaciones agudas y duras, el destino del asesino, marcado al mismo tiempo con la marca de Caín y protegido de la muerte.

De este modo, la música de Scarlatti, de base dramática pero con una estructura formal soberbia, establece un estrecho vínculo con la escena. La Gürzenich-Orchester Köln, con su interpretación ágil y flexible, se acerca, en cuanto a sonido, fraseo y articulación, a los conjuntos especializados de interpretación históricamente informada.

Es esta una fabulosa actuación de los músicos, que deben abordar un repertorio de todas las épocas, pero también de Dubrovsky. Este argentino y vienés de adopción -que próximamente dirigirá obras de Richard Strauss en Múnich, La Cenerentola de Gioachino Rossini en Essen, y entre el 20 y el 21 de diciembre el Concierto de Navidad en Setúbal (Portugal) al frente de la Orquesta Metropolitana de Lisboa, con obras de Corelli y Francesco Geminiani)- establece la relación entre el escenario y la orquesta y guía a los cantantes con seguridad y a tempi orgánicos, aunque a veces muy contemplativos. Los instrumentos, como el fagot en las arias en sol menor de Eva o las dos flautas, están asignados escénicamente, y para la aparición de Belcebú, pervierte el sonido sacro del órgano con registros inquietantemente chirriantes.

Voces excelentes

El canto también es excelente. Adriana Bastidas-Gamboa y Alina König Rannenberg debutan en sus papeles de Caín y Abel, respectivamente. Bastidas-Gamboa conduce con elegancia su voz de mezzosoprano a través de los pasajes de bravura y el cantabile de las arias de Caín, iluminando vocalmente las facetas de este personaje, que de ningún modo se agota en el mal y adquiere un rasgo heroico en su resistencia a la segunda tentación del diablo: quitarse la vida por decisión propia y, con ello, oponer la resistencia definitiva a Dios.

König Rannenberg interpreta el papel de Abel con su clara y lírica voz de soprano coloratura; entona con precisión de ensueño su parte, canta las notas de forma refinada y con profundidad emocional, sin agudos excesivos, y cultiva ese timbre blanco y rectilíneo, muy apreciado en los círculos de la música antigua. Insta a sus padres a sentirse consolados porque solo para los hombres es que Abel está muerto; para Dios sigue vivo.

Tamara Banješević plasma el dolor y el arrepentimiento de Eva, pero también sus esperanzas, con una voz de soprano de líneas suaves, íntima y de gran flexibilidad. Dmitry Ivanchey, en el papel de Adán, un hombre abatido que camina con un bastón y viste una elegante casaca ceñida, dominó la escena desde su primera aria di bravura antes de abrirse paso entre las cadenas de semicorcheas con voz firme e ir ganando una presencia impresionante a lo largo de la velada. Benno Schachtner, desde el lado derecho del escenario, aportaba un contralto viril a la voz de Dios, a la que también sabe dotar de dramatismo con agudeza y profunda energía, mientras Xavier Sabata (con problemas en la voz esta tarde, según anunciaba el director musical Rubén Dubrovsky antes de comenzar la función) cumplía su genial actuación histriónica sobre el escenario.

Baurzhan Anderzhanov brillaba en este papel estelar del Diablo (Satanás, Lucifer, Belcebú...) en la Ópera de Colonia con su bajo sin velos, de articulación impecable y sonido esbelto y luminoso. Dietrich Hilsdorf, quien está haciendo en estos meses una producción de Tosca de Giacomo Puccini en el Teatro de Lübeck, estuvo presente en este maravilloso estreno en la Ópera de Colonia y recibió ovaciones unánimes; todo el elenco disfrutó de los largos, calurosos, así como merecidos aplausos y exclamaciones de aprobación del público que cerraron esta magnífica velada.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.
🎂 Mundoclasico.com cumple 30 años el 1 de mayo de 2026

Desde 1996, informamos con independencia sobre música clásica en español.

Para disfrutar plenamente de nuestros contenidos y servicios, regístrate ahora. Solo lleva un minuto y mejora tu experiencia como lector.

🙌 Registrarse ahora