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Cambio climático

CCLV El cambio climático influye más en las crecidas que las precipitaciones

Juan Carlos Tellechea
Crecida del río Glatzer Neisse Crecida del río Glatzer Neisse © 2026 by Alfred-Wegener-Institut / Jacek Halicki, CC BY-SA 4.0
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Actualmente ya se puede estimar con bastante precisión en qué medida el cambio climático provocado por el ser humano modifica la intensidad de las precipitaciones extremas en cada caso concreto. Sin embargo, hasta ahora esto apenas se ha aplicado al riesgo de inundaciones derivado de ello. Un nuevo estudio dirigido por el Centro Helmholtz de Investigación Medioambiental (UFZ), en el que también ha participado el Instituto Alfred Wegener (AWI), llega a la conclusión, tomando como ejemplo la tormenta Boris de 2024, de que el cambio climático ha influido mucho más en los picos de crecida que en las propias precipitaciones.

Desbordamientos de ríos

El estudio, que combina modelos climáticos e hidrológicos para analizar los picos de crecida, ha sido publicado en la revista especializada Science Advances. Según las conclusiones del documento, los análisis basados únicamente en las precipitaciones pueden subestimar el cambio real en el riesgo de inundaciones.

En septiembre de 2024, la tormenta Boris provocó precipitaciones extremas y graves inundaciones en gran parte de Europa Central y Oriental. Los países más afectados fueron Polonia, la República Checa y Austria. En algunas zonas cayeron varios cientos de milímetros de lluvia en pocos días, y numerosos ríos se desbordaron.

Ya se sabía, gracias a un primer estudio de atribución revisado por pares dirigido por el Instituto Alfred Wegener, Centro Helmholtz de Investigación Polar y Marina (AWI), que el calentamiento global había intensificado las precipitaciones durante la tormenta Boris. Dicho estudio puso de manifiesto en qué medida el cambio climático había potenciado las precipitaciones extremas de la tormenta.

Modelos hidrológicos

En este y otros estudios anteriores, los investigadores comparan el fenómeno observado con un escenario contrafáctico en el que se elimina en gran medida la influencia humana sobre el clima. Sin embargo, estos análisis suelen limitarse al propio fenómeno meteorológico, por ejemplo, a la cuestión de en qué medida se ha intensificado una lluvia torrencial. A menudo queda sin aclarar cómo este cambio afecta posteriormente al riesgo de inundaciones.

El Dr Peter Miersch, del UFZ, autor principal, afirma que:

En nuestro estudio hemos ido un paso más allá. Con ayuda de modelos hidrológicos, hemos investigado cómo las cantidades de precipitaciones modificadas por el cambio climático influyen en la magnitud de las inundaciones.

Si bien se sabe que un aumento de las precipitaciones no se traduce directamente en inundaciones más intensas, hasta ahora no estaba claro cuál es la magnitud de este efecto en un suceso concreto ni en qué medida se debe al cambio climático antropogénico.

Para averiguarlo, los investigadores combinaron simulaciones climáticas con dos modelos hidrológicos diferentes. Las simulaciones AWI Storyline del equipo dirigido por los Dres Helge Gößling, Antonio Sánchez-Benítez y Marylou Athanase sirvieron ahora como datos de entrada para los modelos hidrológicos utilizados en el nuevo estudio.

Riadas

En la publicación actual, los investigadores pudieron seguir, en cierto modo, cómo la lluvia en la cuenca hidrográfica da lugar a la escorrentía y, finalmente, a las crecidas. Las diferencias fueron considerables: sin el cambio climático antropogénico, las precipitaciones durante la tormenta Boris habrían sido entre un 6 % y un 9 % menores, según el modelo climático. Sin embargo, los picos de crecida habrían sido, de media, entre un 14 % y un 22 % más bajos.

La razón radica en cómo reaccionan las cuencas hidrográficas ante las lluvias adicionales. El Dr Miersch explica que:

El suelo puede absorber inicialmente una parte de un episodio de lluvias torrenciales. Pero llega un momento en que se satura y, entonces, cada milímetro adicional de agua va a parar directamente al río.

Por eso, cuando se agota la capacidad de almacenamiento del suelo, las lluvias adicionales tienen un impacto especialmente fuerte en el caudal.

Para comprobar la solidez del resultado, los investigadores combinaron dos modelos climáticos diferentes con dos métodos de cálculo hidrológico, entre ellos un enfoque basado en el aprendizaje automático. A pesar de los distintos enfoques metodológicos, en todas las combinaciones se observó el mismo patrón básico: los picos de crecida reaccionaban de forma mucho más intensa que las precipitaciones.

Aumento del riesgo de inundaciones

Este efecto cobra especial relevancia allí donde las medidas de protección contra las inundaciones están diseñadas para determinados límites de carga. El profesor Dr Jakob Zscheischler, investigador climático del UFZ y catedrático de Análisis de Datos en Ciencias Hidrológicas en la Universidad Técnica de Dresde (TUD), afirma que:

Si el cambio climático provoca un aumento del 10 % en las precipitaciones extremas, eso no significa que las inundaciones también aumenten solo un 10 %. También podrían aumentar un 20 %. Si se superan los umbrales para los que están diseñadas las medidas de protección contra las inundaciones, pueden producirse rápidamente daños muy graves.

Para la evaluación de riesgos y la protección contra las inundaciones, esto significa que quien solo tenga en cuenta la variación de las precipitaciones extremas puede subestimar el aumento del riesgo de inundaciones.

Caudal del río

Sin embargo, el estudio adopta deliberadamente un enfoque limitado y aísla el efecto climático; analiza en qué medida un fenómeno concreto se ve alterado por la influencia antropogénica, en condiciones por lo demás iguales. De ello no se puede deducir si situaciones meteorológicas como las de la tormenta Boris se vuelven más o menos probables. Tampoco se han tenido en cuenta los cambios en el uso del suelo ni en la gestión del agua. En términos sencillos, se ha comparado el mismo paisaje actual bajo diferentes condiciones climáticas.

Los resultados muestran, por lo tanto, que, en el contexto del cambio climático, los riesgos de inundaciones no pueden deducirse únicamente a partir de los cambios en las precipitaciones. Por ello, para futuras evaluaciones de riesgos y estrategias de adaptación, es importante tener en cuenta toda la cadena de efectos, desde el fenómeno meteorológico hasta el caudal del río.

Colaboración con éxito

La publicación actual amplía, por tanto, el enfoque Storyline de la atmósfera a los ríos y la hidrología. Demuestra que los datos de precipitaciones procedentes de modelos climáticos no bastan por sí solos para evaluar cómo afecta el cambio climático a las crecidas. La Dra Marylou Athanase, coautora del AWI, explica que:

El estudio es, además, uno de los pocos que combina al menos dos modelos climáticos diferentes con vientos predefinidos. De este modo, contribuimos a la comparación de este tipo de simulaciones que se está desarrollando en el ámbito científico. El proyecto es un buen ejemplo de colaboración exitosa entre los Centros Helmholtz, en la que hemos combinado la experiencia del AWI en el ámbito de la modelización climática con la del UFZ en el ámbito de la hidrología.

Esta noticia se publicó por primera vez en el UFZ.

Resumen de la publicación científica

El cambio climático antropogénico intensifica las precipitaciones extremas, pero aún no está claro cómo afecta a los riesgos de inundación. En septiembre de 2024, la tormenta Boris provocó inundaciones catastróficas en toda Europa Central, lo que puso de relieve la necesidad de cuantificar la contribución del cambio climático provocado por el ser humano a la intensidad de las inundaciones para una gestión eficaz del riesgo.

Mediante un enfoque basado en escenarios, demostramos que las precipitaciones asociadas a la tormenta Boris habrían sido entre un 6 % y un 9 % menores de no existir el cambio climático antropogénico, mientras que los picos de crecida se habrían reducido, de media, entre un 14 % y un 22 %.

Nuestras estimaciones se basan en simulaciones nudged de dos modelos climáticos acoplados a dos modelos hidrológicos en cientos de cuencas hidrográficas afectadas. Los resultados sugieren que el forzamiento antropogénico amplificó los picos de las inundaciones en un factor de entre 2,1 y 2,9 en relación con el aumento de las precipitaciones del evento.

En general, demostramos que atribuir únicamente las precipitaciones subestimaría considerablemente la amplificación del riesgo de inundaciones derivada del cambio climático, un efecto que debería tenerse en cuenta en futuras evaluaciones de riesgo y estimaciones de pérdidas.

Publicación original
Peter Miersch, István Dunkl, Antonio Sánchez-Benítez, Marylou Athanase, Oldrich Rakovec, Daniel Klotz, Sebastian Sippel, Helge Goessling, Jakob Zscheischler: "Evidence from 2024 Storm Boris indicates anthropogenic climate change amplifies floods more than extreme precipitation"; Science Advances (2026). DOI: https://doi.org/10.1126/sciadv.aef7703
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