Mucho, tres veces casi seguidas, para Capriccio? Depende ... No cuando se va por primera vez al teatro de Cagliari, que se ha hecho una reputación en la península italiana por no escurrir el bulto a lo menos trillado, a lo raro, a lo difícil. No cuando el equipo de prensa es del nivel -profesional claro, pero también humano- del que tiene este teatro: hacen lo que deben y como deben, y te hacen sentir en casa. No cuando se trata de esta ópera, que empieza a volver con insistencia, incluso a la a veces reacia Italia.
Y no se trata de una ópera fácil (en efecto, algunas personas abandonaban la sala: dos horas y media sin pausa de conversación en música, pese al sobretitulado, a algunos les puede resultar demasiado. Depende de qué se pretenda de una ópera, depende de qué espacio ocupe en nuestra vida la música y ese género extraño, “un…
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