En una de sus frecuentes giras por Alemania, el Ballet Kirov del Teatro Mariinsky de San Petersburgo ofreció el pasado 26 de abril una gala en la Ópera de Frankfurt. La quizá más prestigiosa compañía de ballet del planeta y, sin duda, la históricamente más significativa, presentó piezas de Fokine, Petipa y Balanchine.La gala se abrió con Las Sílfides (Fokine, Chopin-Glazunov), obra en la que cuerpo de baile hizo un trabajo de gran pureza y homogeneidad. La primera sílfide estuvo a cargo de Irina Shelonkina, quien, como es habitual en ella, realizó una versión muy refinada y de limpio estilo clásico. A su lado, Danila Koruntsev, como poeta, resultó poco convincente, en particular por su técnica que no va más allá de la corrección y por una cierta debilidad en el trabajo de pies. Majestuosa, poética y exquisitamente ingrávida, Daria…
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